Después siguieron
acurrucados el uno junto al otro, sumidos en un silencio trascendental.
Habría más
preguntas que formular, más respuestas que descubrir. Pero eso podía esperar de
momento, pensó Demi, saturada por la novedad, por las posibilidades. Y por la
esperanza.
***
Nochebuena
Tuvieron que
apartar algunos de los regalos colocados debajo del árbol de Navidad para que Nick
y Kevin montaran el tren eléctrico que circularía alrededor. Holly estaba
eufórica y chillaba de alegría mientras corría detrás del tren, vestida con su
pijama rojo de franela. Winston se
acercó con recelo y lo observó todo sin fiarse demasiado.
Habían acordado
que Holly podía abrir un solo regalo esa noche y que dejaría el resto para la
mañana de Navidad. Como era de esperar, había elegido la caja más grande, que
resultó ser la del tren.
En otra caja
estaba la casita de hadas que Demi había empezado a hacerle, junto con los
tubos de pintura, las bolsitas que contenían el musgo y las flores secas, el
tubito de cola con purpurina y el resto de los materiales que Holly necesitaría
para decorarla.
Joe se había
sentado en el sofá al lado de Demi, que estaba enderezando un montón de cuentos
navideños que habían estado leyendo.
—Es tarde —murmuró
ella—. Debería irme pronto.
Al ver que Joe se
inclinaba para hablarle al oído, sintió un agradable escalofrío.
—Quédate esta
noche conmigo.
Demi sonrió.
—¿No teníais una
regla que prohibía traer invitadas a dormir? —le preguntó en voz baja.
—Sí, pero hay una
excepción: puedo invitar a una mujer a dormir si luego me voy a casar con ella.
Demi le lanzó una
mirada de reproche.
—Jonas, me estás
presionando.
—¿Ah, sí? En ese
caso, seguro que no te gusta uno de los regalos que pienso darte mañana por la
mañana.
Demi notó que le
daba un vuelco el corazón.
—¡Ay, Dios!
—Escondió la cara entre las manos—. Por favor, que no sea lo que creo que es...
—Separó los dedos para mirarlo.
Joe le sonrió.
—Tengo motivos
para sentirme esperanzado. Últimamente, te cuesta mucho decirme que no.
Cosa que era más o
menos cierta. Demi bajó las manos y lo miró. A ese hombre tan guapo y tan sexy
que había cambiado su vida en tan poco tiempo. Sintió una oleada de felicidad
tan intensa que apenas pudo respirar.
—Eso es porque te
quiero —confesó.
Joe la abrazó,
inclinó la cabeza y le dio un beso dulce en los labios.
—¡Uf! —exclamó
Holly—. ¡Se están besando otra vez!
—Sólo podemos
hacer una cosa —le dijo Kevin—. Irnos arriba para no verlos.
—¿Ya es hora de
irme a la cama?
—Hace media hora
que pasó tu hora de irte a la cama.
Holly abrió los
ojos de par en par.
—Papá Noel vendrá
enseguida. Tenemos que dejar preparadas la leche y las galletas.
—Que no se te
olviden las zanahorias para los renos —le recordó Demi mientras se apartaba de Joe
y se levantaba para acompañar a la niña a la cocina.
—¿Crees que Papá
Noel se asustará cuando vea a Winston?
—le preguntó Holly, y su voz llegó hasta el salón.
—¿Con todos los
perros que ha visto? Qué va...
Nick se incorporó
y estiró la espalda.
—Me despido. Yo
también me voy a la cama.
—Vendrás mañana
por la mañana, ¿no? —le preguntó Kevin.
—¿Demi hará el
desayuno?
—Al menos,
supervisará el proceso.
—Entonces sí. —Nick
se detuvo al llegar a la puerta y volvió la cabeza para mirarlos—. Me gusta
esto —dijo con un deje reflexivo, sorprendiéndolos—. Tiene un aire... muy
familiar. —Se detuvo un momento para despedirse de Demi y de Holly, y se
marchó.
—Creo que mejorará
poco a poco —comentó Kevin—. Sobre todo cuando acabe lo del divorcio.
Joe esbozó una
sonrisa torcida.
—Creo que todos
mejoraremos.
Holly volvió al
salón y dejó sobre la mesita del sofá un plato con galletas y un vaso de leche.
—Winston, no vayas a comértelas, ¿eh?
El bulldog meneó
el trasero con alegría.
—Vamos, bichito
—le dijo Kevin a Holly—. Te acompaño a la cama.
La niña miró a Joe
y a Demi.
—¿Subirás a darme
un beso de buenas noches?
—Dentro de un
momento —le prometió Demi—. Vamos a recoger todo esto y a dejar algunas cosas
preparadas para mañana. —Observó con ternura a Holly mientras la niña subía las
escaleras.
Cuando Joe fue a
desconectar el tren, Demi se acercó al plato de galletas y se sacó un trozo de
papel del bolsillo.
—¿Qué es eso? —le
preguntó Joe cuando regresó a su lado.
—Una nota que
Holly me ha dado para que la deje con las galletas. —Se la enseñó—. ¿Sabes a
qué se refiere?
Querido
Papá Noel:
gracias
por hacer realidad mi deseo.
te quiere
HOLLY
Joe dejó la nota
en la mesa para abrazar a Demi.
—Sí —dijo, mirando
esos ojos castaños—. Sé a lo que se refiere.
Y mientras
inclinaba la cabeza para besarla, Joe Jonas por fin creyó en la magia.
FIN

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