domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 12



Cerró la puerta antes de que ella pudiera responder, pero Demi sonrió ampliamente mientras le miraba rodear el coche hacia el lado del conductor. Su humor empezaba a elevarse de nuevo. Generalmente, Demi odiaba las bodas, y definitivamente no estaba para nada contenta con el hecho de ser llamada “La cita de Joe”, pero quizás la noche no fuera tan mala.

Aquello fue horrible. Bueno, no del todo, admitió Joe para sí mismo. La ceremonia nupcial en si misma fue hermosa. Y, para su sorpresa, su molesta editora tenía los ojos llorosos mientras Kevin y Dani intercambiaban sus votos. Se dijo a sí misma cuando él le pasó el pañuelo que con tanto cuidado había guardado en el pecho:

— Parecen tan felices. Es obvio que están profundamente enamorados.

Joe simplemente refunfuñó y esperó a que la ceremonia no fuera tan larga como lo había sido la de Selena el año anterior. Sólo tenía un pañuelo.

Afortunadamente el sacerdote de la boda de Dani no era tan cansino como había sido el de la familia Hewitt. Aún así, Joe casi salió corriendo de la iglesia con Demi. O al menos lo intentó. Su huida fue detenida por el embotellamiento formado a la salida, en donde todos y cada uno de los invitados se detenían para dar a Kevin y Dani la enhorabuena. La pareja, según la costumbre, había salido de la iglesia primero y estaban ahora a unos pasos de la iglesia hablando con cada uno de ellos mientras se marchaban.

Por supuesto Demi insistía en felicitarles y darles la enhorabuena también, lo cual, pensaba Joe, era ridículo. ¡Ni siquiera les conocía! Pero la mujer ignoró sus intentos de darle prisa para bajar las escaleras y se detuvo a desear felicidad a la pareja.

Dani y Kevin no estaban sorprendidos por que Demi estuviera en la boda, por supuesto. La rama familiar estaba tan saludable como siempre. Y pese al enfado de Joe, Dani era una de esas personas sociables que gustaba a todo el mundo y que le gustaba hablar. Kevin estaba estorbando con su misma afición, así que no podían decir sólo gracias y dejar marchar a Demi. No. De hecho, tenían que “hablar” con Demi y preguntarle si habían tenido buen tiempo en Toronto.

Joe sintió como se tensaba mientras esperaba su respuesta. Se quedó vagamente sorprendido cuando ella rió (soltó una carcajada) y respondió:

— Oh, si.

Kevin parecía igualmente sorprendido.

— ¿Quieres decir que es mi hermano quien se ocupa de entretenerte? —Preguntó, como si Joe fuera una clase de pagano, incapaz de ser un buen anfitrión.

Demi asintió con la cabeza alegremente.

— Él y tu madre también. Denise me llevó de compras, y al balneario también. Y la pasada noche, Joe y yo jugamos a “Blood Lust II” hasta bien entrada la madrugada.

— ¡Oh! —Exclamó Dani.— ¿No es un juego asombroso? Kevin es muy hábil. Aunque pensé que me volvería loca con ello cuando diseñaba el último episodio. Le dio problemas.

— ¿Kevin? —Demi miró de reojo titubeando de Dani a Kevin.

— Si, es su juego. —Aclaró Dani. Echó entonces una mirada a su cuñado sorprendida.— ¿No le dijiste que Kevin era el creador del juego?

— Si, estoy seguro de que se lo dije.

— No, no lo hiciste. —Exclamó Demi sacudiendo ligeramente su brazo— Oh, Dios mío. ¿Por qué no me lo dijiste?

Joe frunció el entrecejo. Su editora no prestaba atención. Ya se había vuelto hacia su hermano.

— ¡No puedo creerlo, amo “Blood Lust”, ambas partes!. ¡Son asombrosas!

— ¡Oh! Ahora entiendo. Los personajes principales en el libro de Joe se llamaban Dani y Kevin. Y Kevin fue el creador del juego. ¡OH, vaya! —Sonrió abiertamente a Dani.— La próxima cosa que me dirás será que eres investigadora forense como la mujer del libro.

Joe, Kevin y Dani la miraron e intercambiaron miradas incómodos.

Los ojos de Demi se abrieron desorbitadamente en silencio.

— ¿Eres…? ¿Eres tú?

— Me gusta basar mis historias en la realidad tanto como me sea posible. —Dijo Joe rompiendo el silencio.

— Pero tú escribes libros de vampiros. —El tono de Demi sonó perplejo.

— Bueno, dentro de lo razonable. —La corrigió él, entonces tomó su brazo firmemente.— Ven. Estamos traspasando la línea.

Joe arrastró apresuradamente hacia el coche a Demi, miró hacia adentro, se montó e inmediatamente puso la radio en marcha. Subió el volumen impidiendo el diálogo y condujo hacia el vestíbulo de recepción en donde la comida de la boda iba a ser servida. En su prisa por llegar allí, esperaba esperanzado que Demi se distrajera y olvidara la extraña coincidencia entre los personajes de sus libros y los de su familia en la vida real. Joe se excedió un tanto con el límite de velocidad. Como resultado de ello fueron los primeros en llegar.

Afortunadamente para él, Demi no volvió a mencionar el problema. Ella y Joe se sentaron en la misma mesa, y su madre, su hermana Selena y su esposo Greg pronto se unieron a ellos.

Nick se sentó en la mesa principal con el resto del cortejo nupcial, así que la mesa de seis plazas que los cinco ocupaban era la más cercana a la larga mesa principal.

Joe malgastó los primeros minutos manoseando simplemente la copa de vino que prestamente habían colocado delante suya, su mirada pasó nerviosamente veloz a Demi mientras ésta hablaba con Denise y Selena. Las tres mujeres le ponían bastante nervioso. Tenían las cabezas muy juntas, y mezclaban las risitas nerviosas con la tranquila conversación.

Se moría por saber que estaban contándose, pero por más que lo intentó no consiguió oír nada, debido en parte a los chismorreos y a las interrupciones de las personas que llegaban saludándose los unos a los otros.

— ¡Selena!

Joe se puso rígido al oír exclamar a su editora; entonces Demi se volvió hacia él.

— ¡El nombre de tu hermana es Selena! Es el nombre de la mujer vampiro de tu segundo libro.

— Esto….sí. —Disparó una mirada tanto a su madre como a su hermana. ¿Estaban deliberadamente tratando de complicar su vida?

— Kevin y Dani en el último libro, Selena y Greg en el segundo. ¡Y Denise! —Se volvió hacia la madre de Joe.— Su esposo se llama Claude, ¿no es cierto?

— Se pronuncia con una ‘o’ alargada querida, no como una ‘o’ cerrada. —Corrigió Denise amablemente. Entonces asintió ligeramente.— Pues sí, mi esposo y el padre de mis hijos fue Claude.

— ¡Oh! —Demi guardó silencio un momento, pero era evidente que estaba pensando, buscando otras similitudes.— Y el apellido familiar es también Jonas. No, espera —dijo corrigiéndose— en las novelas el apellido es Argentus, del Latín ‘argent’, plata, porque el patriarca tenía los ojos azul plateado. ¡Como tú! —Se volvió repentinamente entornando los ojos hacia los de Joe.

— Sí. —Joe cambió de posición sintiéndose terriblemente incómodo, sin saber como conseguir una explicación convincente. Al final, ni siquiera la necesitó.

— Creo que es demasiado almibarado para ti eso de dar los mismos nombres que tiene tu familia. —Dijo Demi.

Joe la miró sorprendidamente boquiabierto. ¿Almibarado? Él no era almibarado, en modo alguno. Que porras…

— Es obvio que te preocupas por ellos.

— Esto…. —Joe se sentía extrañamente atrapado cuando un ligero golpecito en su hombro hizo que volviera la cabeza. Se encontró mirando fijamente a Nick y Kevin. Aliviado por aquella distracción, sonrió enormemente, consiguiendo asombrarles.

— Necesitamos que ambos nos echéis una mano. —Bastian abarcó a ambos, Joe y Greg con la mirada.

— Oh, oh, por supuesto. —Joe se volvió hacia Demi mientras Greg se ponía en pie.— Nos necesitan. Debemos irnos. —Explicó.

Demi asintió solemnemente.

— Es algo así como “solo para chicos”, ¿verdad?

— Esto….sí. —Joe se puso en pie, lanzó una mirada furiosa de advertencia a su madre y a su hermana, con el único fin de que se abstuvieran de sembrar estrafalarias ideas en la mente de Demi, entonces siguió a sus hermanos alejándose así de la mesa.

El cuarteto cruzó el vestíbulo de recepción, atravesando la puerta semioculta detrás del decorado travesaño, caminaron por el angosto corredor, saliendo por otra de las puertas que desembocaba en el solar del aparcamiento detrás del edificio. Nick caminó entre las filas de vehículos aparcados hacia su camioneta. Joe no sabía que estaba pasando hasta que su hermano abrió las puertas traseras y arrastró hacia sí la nevera portátil.

— No sé vosotros, chicos, pero con todo lo que he tenido que hacer hoy, no pude alimentarme antes de la boda. Creí que tal vez no era el único que tenía ese problema, así que preparé un pequeño picnic. —Nick abrió sonoramente la nevera.

Joe sonrió burlonamente ante la vista de las bolsas apretujadas entre el hielo. El bueno del viejo Nick. Siempre estaba preparado. Debería haber sido Boy Scout de niño por su forma de comportarse como en aquellos tiempos.

— ¡OH, gracias Dios! —Kevin tomó la primera bolsa que Nick le alcanzó.— Estuve tan ajetreado yendo de acá para allá, no tuve ocasión de alimentarme. Ni siquiera lo hizo Dani, estoy seguro.

— He traído suficiente para todos. —Les aseguró Nick. Tendió ambas bolsas a Joe y Greg.— Traeré a las señoras después que hayamos vuelto. Pensé que no sería conveniente que saliéramos todos al mismo tiempo. El flanco de los Jonas lo entendería, pero los Garretts podrían sentirse confusos.

— Verdaderamente, amigo mío. —Dijo Greg con una sacudida de cabeza.— Aún no estoy usándola toda. —Gesticuló con la bolsa en la mano, entonces la alzó y extendiéndola le asestó una dentellada.

Joe sonrió mientras les emulaba. Para alguien que exigía justo lo contrario, su cuñado hizo una imparcial parodia de alguien que estaba cómodo con su nueva situación. Fijándose, esto podría ser diferente si el terapeuta mordiera a la gente para alimentarse como en los viejos tiempos.

Los cuatro hombres quedaron en silencio mientras vaciaban sus primeras bolsas de sangre. Nick deslizó las copas de plástico fuera de la furgoneta y dividió dos bolsas más entre aquellas cuatro tazas, y los hombres continuaron hablando mientras bebían. No pasó mucho tiempo antes de que la conversación volviera hacia la invitada no deseada de Joe. Kevin fue el primero que empezó comentando que ella parecía realmente agradable.

Joe resopló.

— No dejes que te embauque. Esa mujer es terca como una mula. Es como una de esas malditas garrapatas excavando bajo tu piel y quedándose allí. ¡Excavó de esa forma en mi casa y ya no se marchará!

Los otros soltaron una carcajada. Greg sugirió:

— ¿Por qué no intentas algo de ese control mental que Selena intenta enseñarme? Tan solo accede a su mente y planta la sugerencia para que se marche.

— Joe no puede acceder a su mente. —Anunció Kevin con una sonrisa socarrona.

— ¿Lo has intentado? —Preguntó Greg a Joe sorprendido.

— Por supuesto que lo he hecho. Desde la primera noche. —Joe frunció el entrecejo y sacudió la cabeza.— Pero parece que es resistente a la sugestión. Ni siquiera puedo leer sus pensamientos. La mente de esa mujer es como una trampa de acero. —Suspiró— Es condenadamente frustrante.

— Sí, y no se lo digas a Madre. —Le recordó Kevin.

— ¿Por qué no? —Preguntó Greg.

Nick le explicó.

— Madre dice que las parejas no deberían ser capaces de leer los pensamientos del otro, así que cuando te topas con alguien fuertemente dispuesto a bloquearte, lo cual ella dice que es algo fuera de lo común, deberías prestar atención, podría ser tú mejor compañera.

Kevin asintió con la cabeza.

— Así que si ella echa el lazo al viento....

— Ella decidirá con quien nos empareja. —Terminó Joe por él. Inmediatamente se sintió confuso. La última cosa que necesitaba era a su madre jugando a la casamentera y forzándoles a él y su editora a permanecer juntos. Por otra parte, Demi era el infierno de un jugador. Era atractiva, y de alguna forma había empezado a resultarle menos irritante desde que la conocía. Incluso podría llevarla a su casa. En caso de que se viera forzado al matrimonio...

— Así que yo no se lo diría si fuera tú. —Dijo Nick.

— Estoy de acuerdo con Nick y Kevin en ello. —Decidió Gregory mirando a Joe.— Pese a lo mucho que me gusta tu madre, una vez que se le mete una idea en la cabeza es como un niño insistente. Si no quieres que interfiera e intente empujaros a Demi y a ti, mejor será que no menciones que no puedes leer su mente.

— Demasiado tarde.

Los cuatro hombres se sobresaltaron culpablemente ante aquel comentario dulcemente entonado. Dándose la vuelta, se encontraron enfrentados a Denise. Joe gimió al ver la agresiva mirada en su cara. Era bastante obvio que lo había oído todo. Y a juzgar por su expresión, ya había empezado a maquinar algo.

Al menos eso era lo que él creía, pero se sorprendió al verla tomar la bolsa de sangre que Nick le ofrecía y se volvía sonriendo a su hijo mayor.

— Joe, querido. Si quieres realmente librarte de mala manera de esa chica, ¿por qué no llegáis a un acuerdo para hacerla publicidad en la que ella participa? En cuanto estés de acuerdo con ella, se marchará.

— Porque no quiero. —Respondió casi sobresaltándose mientras escuchaba lo infantil que sonaba.

— Y no quiero oírte lamentarte, pero a veces tenemos que hacer cosas en esta vida que no nos gustan. —Sus palabras hicieron que todos se quedaran en silencio, entonces Denise asestó una dentellada a la bolsa de sangre y la vació. Cuando hubo terminado, se volvió hacia Joe y añadió— Demi no quiere estar aquí incordiándote más de lo que tú la quieras aquí. De todas formas, su trabajo depende de su habilidad para convencerte de acudir a uno de esos acontecimientos publicitarios. A ella le gusta su nuevo puesto. Quiere mantenerlo. No se marchará hasta que estés de acuerdo al menos una vez.

Observando su horrorizada reacción, Denise palmeó la mejilla de su hijo cariñosamente.

— Te sugiero que le digas que harás R.T. Por lo que me dijo esta mañana en el balneario es probablemente la mejor opción para ambos.

— ¿Qué es R.T? —Preguntó Joe recelosamente.

— Es la revista “Romantic Times”. —Le aclaró su madre— Tan sólo dile que la harás. —Entonces Denise Jonas se volvió y comenzó a andar mirando por entre las filas de coches aparcados.

— Veamos. Me pregunto como habrá averiguado que el trabajo de Demi depende de convencerte para que hagas esos eventos publicitarios. —Murmuró Nick mientras observaba a su madre alejarse.

Greg se encogió de hombros.

— Es muy buena haciendo que la gente le diga cosas que jamás tendrían intención de decirle. Hubiera sido una buena terapeuta.

Joe permaneció en silencio, y todos devolvieron sus copas vacías a Nick. No sabía como su madre había descubierto lo que sabía, pero no dudo ni un minuto en que fuera cierto. Lo cual le hizo sentirse más miserable de lo que podría ser, de momento sabía con certeza que nunca se libraría de aquella mujer. Estaba desesperada y la gente desesperada suele ser tan endemoniadamente persistente como impredecible.

— ¡Aquí estáis!

Los cuatro hombres se dieron la vuelta separándose de la camioneta de nuevo, esta vez se encontraron con Demi C. Lovato cara a cara. Había un guiño pícaro en su rostro que pillaba sus expresiones culpables y la forma en que intentaban ocultarle algo situado detrás de ellos.

— Dani te andaba buscando. Le dije que creía haberte visto salir y que te buscaría. —Le explicó, todavía mirándoles divertida— Intentó detenerme y dijo que vendría, pero es su boda, no puedo permitir que deje a sus invitados y salga a perseguir a cuatro depravados.

Joe intercambió una mirada con los otros. Todos ellos sabían malditamente bien que probablemente Dani se deslizaría fuera para un rápido sorbo tal y como su madre acababa de hacer. Demi, en su bondad, lo había hecho imposible.

— ¿Por qué nos llamas depravados? —Preguntó Gregory.

Demi gesticuló en el aire y sonrió.

— Por lo que estéis haciendo aquí fuera.

Los cuatro hombres intercambiaron miradas y formaron un grupo apretado, asegurándose de que la parte trasera de la furgoneta y la nevera portátil estuviera bien oculta; entonces Joe repitió:

— ¿Qué que estamos haciendo?

— ¡Oh, como si no fuera obvio! —Dijo con un bufido.— Saliendo a hurtadillas, revoloteando alrededor de la furgoneta. —Sacudió la cabeza y les echó una mirada condescendiente.— Puede que haya crecido en Nebraska , pero llevo viviendo en Nueva York lo suficiente como para entender a artistas de vuestra clase.

Ahora, las miradas que los hombres intercambiaron fueron de desconcierto. ¿Qué clase de artistas? Joe era escritor, Kevin era programador, Nick un hombre de negocios y Greg era terapeuta. ¿Qué clase de artistas? Y de todos modos, ¿que suponía ella hacían esa clase de artistas? La única forma de saberlo era preguntando. Joe lo hizo.

— ¿Qué es exactamente lo que estás pensando que hacemos aquí fuera?

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