domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 20


 
Joe apretó sus dientes, su furia e impotencia combinándose. Su madre estaba usando toda su influencia, cuestionando su honor y usando su nombre y sus apellidos para exteriorizar su vergüenza si él se echaba atrás en su palabra. ¿Podría decepcionarla realmente?
 
Demi mordisqueaba la uña de su dedo gordo mientras caminaba arriba y abajo por la alfombra de la puerta de llegadas. Su avión se había adelantado y el avión de Joe Jonas iba con retraso, lo que quería decir que llevaba esperando casi dos horas. Y no estaba segura de si Joe iría en el avión.

Ella le había enviado los billetes y toda la información de la conferencia del Romantic Times el día después de irse de Toronto. No había recibido una carta de Joe diciendo que no vendría, pero tampoco había recibido una diciendo que iría. Todo lo que Demi sabía, era que él no había leído su maldita carta. Como siempre. Le habría llamado, tenía el número, pero Demi repentinamente se acobardó. Tenía miedo de lo que él pudiera decirle sobre que hacer con sus billetes.

Gimiendo, cambió de dirección y caminó abajo y arriba por donde había venido. Habían pasado cuatro semanas y tres días desde que dejó Toronto. Había sido consentida y felicitada todo ese tiempo en las oficinas de Roundhouse Publishing. Allison había estado asombrada de que hubiese tenido éxito donde Edwin había fallado, una pequeña y simpática delicadeza que había tenido el descuido de no mencionar. Parecía que su trabajo no estaría en peligro después de todo; sino que al convencer a Joe a asistir al congreso había incrementado su estima en los demás. Allison era ahora positiva en que Demi "podía hacer el trabajo". Su posición era segura.

Excepto cualquier estúpido y gran error por su parte, añadió para sí misma. Que no incluiría que Joe simplemente no apareciera después de todo el dinero que habían gastado en inscribirle, comprando sus billetes de avión en primera clase, y obteniendo la suite de tres habitaciones que ella había insistido en coger en el hotel. Demi había dicho a Allison que había prometido a Joe esos arreglos. Y en cierto modo lo hizo; le había prometido a la salida de la puerta que no se lamentaría por ir, y que estaría con él todo el tiempo para asegurarse de que todo saldría adecuadamente.

Había considerado el mejor modo de hacerle feliz en el vuelo de regreso a Nueva York, y había continuado pensándolo en casa por la noche, pensando que si fuese a la oficina el lunes y encontrase un mensaje de Joe rehusando atenderla, le influiría con todos esos arreglos especiales para intentar persuadirle, pero todavía seguiría adelante con todas las cosas que tenía planeadas.

Estaría pegada al lado de Joe casi veinticuatro horas al día, y cuando no pudiese estar allí, por ejemplo, cuando tuviese que usar el cuarto de baño, o cuando ella tuviese que ir desapercibidamente al de mujeres, alguien estaría por allí. Había reclutado a Taylor Keyes, uno de los dos editores masculinos en Roundhouse Publishing, para echarle una mano en la misión.

Había estado preparada para implorar, sobornar e incluso recurrir al chantaje para traer al redactor principal para ayudarla, pero al final, no había tenido que hacer nada de eso. A pesar de que Taylor tenía a un montón de sus escritores para cuidar en el congreso, él inmediatamente había estado de acuerdo en ayudarla.

Demi supuso que la promesa de su propia habitación en una suite de tres dormitorios, antes que compartir un cuarto normal de dos camas con Tom, el V.P. de promoción (en practicas), había ayudado. Pero C.K., como ella algunas veces le llamaba, era además un gran admirador de las series de vampiros de Joe. Taylor había echo una tonelada de preguntas acerca del hombre después del regreso de Demi de Toronto, pero ella sólo había continuado contestando con: "le conocerás pronto. Espera y verás." Ella había estado aterrada de que si le decía la verdad, rehusara a ayudar.

Un incremento en el nivel del ruido alrededor de ella movió la atención de Demi a una masa de gente subiendo por el vestíbulo. El avión había llegado, y estaba a punto de enterarse si Joe había venido. Demi pidió a su madre que le molestase repetidamente sobre eso, pero no estaba del todo segura de que esa formidable mujer podría lograr hacerlo.

Con las manos como puños a los lados, Demi registró el montón de caras entrantes. El congreso oficialmente comenzaba el miércoles; pero había hecho una reserva para Joe en el vuelo nocturno del martes para impedir que su alergia a la luz del sol fuese utilizada como una excusa para no ir. Ella y Taylor habían volado temprano para reunirse con él. Sus llegadas habían sido una hora antes, impidiendo a Demi arriesgarse a ir al hotel a registrarse y luego regresar a recoger a Joe, así es que Taylor se hizo naturalmente con el control de sus equipajes y fue al hotel mientras Demi esperaba el vuelo de Joe.

Mira, si hubiera sabido que el vuelo de Joe iba a llevar tanto retraso, podría haber ido con Taylor y podrían haberse tomado una, dos o tres copas antes de volver. Estaba tan nerviosa por el congreso que tenía acidez de estómago. O quizás era una ulcera; había oído que eso era una enfermedad común en los editores.

Los pensamientos de Demi murieron abruptamente cuando su mirada se fijó en un hombre que había estado al lado de un paquete. Reconocería en cualquier parte esas musculosas espaldas y la forma majestuosa con que mantenía su cabeza. Joe. Él estaba concentrado en ella, sus largas zancadas rápidamente trayéndole por delante de los pasajeros que desembarcaban.

— Gracias. Denise. —Murmuró ella, sin importarle que ese hombre se viera tan hosco como siempre. No esperaba menos. Él estaba allí, y eso era todo lo que importaba. Una sonrisa aliviada se formó en sus labios, Demi avanzó para saludarle.

— Viniste. —No había tenido intención de decir esas palabras, o mostrar su alivio, pero así lo hizo.

Joe la miraba ceñudamente.

— Dije que lo haría. Soy un hombre de palabra.

La sonrisa de Demi se amplió aun más; entonces bajo la mirada hacia la maleta, el neceser, el portafolios, y el ordenador portátil que llevaba.

— Aquí, déjame cogerte eso.

Ella le cogió el portafolios y el portátil antes de que él pudiese detenerla. No se mostró contento por su ayuda.

— Puedo llevar mis cosas, gracias. —Dijo él. Sus palabras fueron duras, y trató de recuperar los artículos. Demi ignoró el intento y meramente comenzó a andar hacia delante, balbuceando con decidida alegría.— Taylor se adelantó al hotel para registrar nuestra entrada, así que todo lo que tenemos que hacer es ir allí y acomodarnos. Hice los preparativos para que tu vuelo fuera nocturno porque recordé tu alergia al sol. Lo mejor que pude hacer fue que salieses al caer la tarde y llegases al anochecer, lo cual pensé que sería mejor que salir y llegar durante el día. Esto es bastante bueno, sin embargo, porque ahora tenemos toda la noche para relajarnos antes de que los demás lleguen mañana.

Joe había estado mirando ceñudo la espalda de Demi, su corazón, realmente, si era honesto; pero esas palabras le hicieron girar los ojos y hacer una mueca. Se había preguntado porque su vuelo había sido programado la noche antes del congreso, pero había supuesto que todo el mundo lo hizo así. Ahora sabía que ella lo había arreglado por su preocupación por él. O, más probablemente, la preocupación de que rehusaría a volar durante el día debido a su "alergia". Qué pena, ahora tenía que estar agradecido.

— Aquí estamos.

Joe había estado considerando comentar su amabilidad por hacerle volar de noche, pero abandonó la idea al ver el coche al lado de donde ella se había detenido. Era un sedan negro, una mini limusina. Ella le dio su portátil y su portafolios al conductor con una sonrisa, luego se dio la vuelta e intentó coger el neceser de Joe mientras esperaba que el conductor dejara los objetos en el maletero. Joe frunció el ceño y la esquivó para que sus manos no le alcanzaran. Él se acerco al maletero y metió sus cosas él mismo. La tonta mujer intentaba ayudarle, pero Joe estaba acostumbrado a hacer las cosas a la inversa. En la era en que se había criado y sus actitudes se forjaron, se suponía que él tenía que llevarle las cosas de ella; no le permitiría llevar su carga.

El conductor cerró el maletero y acercó la puerta de pasajeros hasta donde Demi estaba parada. Aparentemente, ella no apreciaba la gallardía de Joe en rechazar su ayuda. Ese hecho era exasperante para Joe. Alguien debería enseñar a esa tonta mujer que a los hombres les habían dado la resistencia física para soportar las cargas de la vida. Las mujeres recibieron belleza para complacer al hombre. Resolviendo ignorarla, se sentó en el asiento trasero cuando el conductor abrió la puerta, después se concentró en un digno tú-no-existes-para-mi y se quedó mirando fijamente al centro.

En el momento en que se cerró la puerta, fue envuelto en una nube de su tentador perfume. No sabía cual llevaba, pero debería ir con una advertencia: "Intoxicante, y probablemente cause confusión en aquellos que lo inhalen." Él mismo ciertamente sufría confusión por ello.

La irritación le alcanzó. Había estado sintiéndose traicionado durante cuatro semanas, desde que ella había salido de su casa, y él había estado alimentando esa cólera. Incluso ahora, cuando el olor del perfume de Demi le rodeó, su cólera estaba sobrecogida por una reacción completamente diferente pero igualmente apasionada.

Los hombres sufrían un terrible contratiempo, decidió él con disgusto cuando encontró que su afilada cólera era apagada por la lujuria. Lo asombroso era que le había costado seiscientos años reconocer ese hecho.

— Traté de hacer todo lo que pude para que fuera tan confortable para ti como fuera posible. —Dijo Demi, consiguiendo su atención.— Lo que me gustaría hacer es perfilar todo lo que he arreglado. Luego, si tienes cualquier sugerencia, quizás pudiéramos considerarlas esta noche así estaremos listos antes de que todos los demás lleguen. ¿De acuerdo?

Joe gruñó asintiendo, luego deseó no haberlo hecho cuando ella sacó un archivo de su espacioso bolso y cambió de posición acercándose a fin de que él pudiera obsérvala abrirlo. Realmente no la quería más cerca. Su perfume era demasiado perturbador para su equilibrio; la percepción de ella iba a ser...

Joe inspiró profundamente y suspiró cuando ella abrió el archivo e involuntariamente le rozó con su brazo. Luego su fija mirada se posó en el principio de la pagina de la agenda. Frunció el ceño.

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