domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 19


 
Mientras, las palabras de Demi penetraban en su cabeza; Luego se volvió en dirección a las escaleras. R. T. Ella debía estar confundida. Revisaría la página Web de la revista Romantic Times en Internet solo para asegurarse de que estaba confundida.

Apenas tres minutos más tarde, el rugido de Joe hizo eco a través de la casa.

— No lo estoy haciendo. —Anunció Joe, furioso bajo su calmada proclamación.

— Si, lo haces. —Denise Jonas insertó otra palabra en el crucigrama del diario. Ella había estado haciendo esa maldita cosa desde que él había llegado.

A Denise le desagradaba el olor y el ruido de la ciudad. Al padre de Joe, Claude, no le habría gustado más aquello. A parte de qué, vivir en la ciudad significaba mudarse cada diez años para evitar atraer atenciones no deseadas sobre el hecho de que no envejecían. Los padres de Joe se habían recluido completamente, comprando varios lotes de tierra a las afueras de Toronto, y construyendo su casa en medio de ellos. Así no tenían vecinos cercanos para preocuparse, y no necesitaban mudarse del todo si no lo deseaban. Al menos, no habían tenido que moverse en treinta años desde que la habían construido.

Joe ahora estaba sentado en la mansión familiar y miraba a su madre rellenar otra palabra. No tenía ni idea de porque ella perdía el tiempo con los cruentos crucigramas; siglos de vida combinados con una perfecta memoria lo hacían menos que desafiante. Encogiéndose, la miró ferozmente y repitió:

— No lo estoy haciendo.

— Si lo haces.

— No lo hago.

— Lo haces.

— No.

— Lo haces.

— Ya esta bien, los dos. Basta. —Interrumpió Nick. Él había conducido hasta la casa familiar de Jonas después de que Joe le hubiese telefoneado, vociferando ininteligiblemente sobre ser engañado y gritando que iba a estrujar el precioso cuello de su madre. Nick realmente no había creído que su hermano lo hiciera, pero la curiosidad le había hecho apresurarse para ver lo que ocurriría. Había llegado justo detrás de Joe, entrando en la casa pisándole los talones a su hermano, y aún no sabía porque el hombre estaba molesto.

Realmente quería saberlo. Era raro ver a Joe con el fuego ardiendo en sus ojos. ¿Gruñón, hosco, impaciente? Si, Joe era a menudo todo eso. ¿Apasionado con ferocidad? No. Demi C. Lovato había encendido un fuego en él, el cual Nick no había visto en sus quinientos años. Y Nick estaba seguro de que tenía algo que ver con esa inestimable editora. Joe había gritado su nombre como una maldición varias veces mientras hablaban por teléfono. Era una de las pocas palabras que Nick realmente había cogido.

Volviéndose a su hermano, Nick preguntó.

— Así qué, ¿cuál es exactamente el problema, Joe? Pensé que estabas dispuesto a hacer una entrevista con esa revista Romantic Weekly para deshacerte de Demi. ¿Qué sucedió para cambiar eso?

Romantic Times. —Corrigió rápidamente Joe— Y no es una sangrienta entrevista; eso es lo que cambio. Es una maldita conferencia.

— ¿Una conferencia? —Nick recorrió con la mirada a su madre suspicazmente.— ¿Sabías eso?

Denise Jonas se encogió suavemente, lo cual era lo más cercano que ella haría a una confesión.

— No veo el problema. Serán solo un par de días en un hotel con algunos lectores.

— Cinco días, madre. —Contestó bruscamente Joe— Cinco días en un hotel con unos cinco mil fans. Y luego habrá un baile, firma de libros y...

— Una firma de libros. —Interrumpió su madre— Una firma de libros con un par de centenares de otros escritores allí. Tú no serás el centro. Tendrás suerte de obtener atención de todos.

Joe no se calmó.

— Y que hay sobre el baile y la cenas de entregas de premios y...

—Todos los actos son organizados por el hotel. No necesitaras exponerte al sol. Y...

— ¡No necesitare exponerme al sol porque no iré! —Gritaba Joe— No puedo ir.

Iras. —Comenzó firmemente Denise, pero Nick la interrumpió.

— ¿Por qué no puedes ir ? —Preguntó a Joe.

— Es por la situación, Nick. —Dijo su hermano desagradablemente.— Posiblemente no pueda pasar sangre a través de la aduana del aeropuerto. Y no puedo pasar sin sangre durante cinco días. —Podría, realmente, pero no muy cómodamente. Los engarrotamientos le dejarían incapacitado, y su cuerpo comenzaría a consumirse a sí mismo.

Nick frunció el ceño.

— Podría enviarte sangre una vez que estuvieras allí. Hacemos cosas así todo el tiempo.

— Allí. ¡Lo ves! —Su madre disfrutaba con su triunfo.— Iras.

— Gracias, hermano. —Joe desdeñó sarcásticamente al joven, luego gritó ferozmente a su madre.— ¡No voy! —Dijo de nuevo.

— Diste tu palabra.

— Me engañaron para que diese mi palabra. Tú me hiciste creer que sería una entrevista.

— Nunca dije que fuese una entrevista. —Sostuvo Denise. Entonces subrayó.— Diste tu palabra de que irías e iras.

— Pude haber dado mi palabra, pero no firme un contrato o algo así. No iré.

Denise se sacudió fuertemente como si él la hubiese abofeteado. Sus palabras fueron lentas y frías.

— La palabra de un hombre acostumbra a ser su garantía.

Joe se sobresaltó, pero gruñó.

— Solía ser. Los tiempos han cambiado. En este mundo, un hombre no tiene que hacerlo a menos que este escrito.

— En estos tiempos, eso es cierto. —Concedió ella, sus ojos contrayéndose en él— Pero así no es como te criaste, Joe Jonas. ¿No eres un gran hombre de palabra?

Joe apretó sus dientes, su furia e impotencia combinándose. Su madre estaba usando toda su influencia, cuestionando su honor y usando su nombre y sus apellidos para exteriorizar su vergüenza si él se echaba atrás en su palabra. ¿Podría decepcionarla realmente?

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