Demi
espió a Denise Jonas mirándoles ceñudamente desde su asiento en la mesa que
habían compartido, y se dio cuenta que la madre de Joe no estaba encantada de
que se fueran tan pronto. Se sintió mal, pero realmente no era su problema. Denise
era el problema de Joe. El problema de Demi era conseguir tener una seria
relación de trabajo, y convencer a Joe de realizar un evento publicitario. Y
ella sólo tenía un día más para hacerlo.
Joe se
mantuvo en silencio durante el regreso a casa, sus pensamientos estaban un poco
confundidos. No estaba seguro de sus intenciones, cuando había sugerido salir
pronto, pero, oh ¿a quién estaba tratando de engañar? Él había estado pensando
en tener a Demi sola y posiblemente desnuda. La mujer se había metido bajo de
su piel, y su familia le había hecho admitirlo. Nick le había dado un codazo
sin que ella lo viera, y con la sonrisa en su cara, había preguntado si su
comentario había causado un problema. Luego Selena lo había empeorado con su
"Pobre Joe". Y justo después la visión de Demi en los brazos de Greg
había provocado a su bestia interior. Pero la lástima reflejada en la cara de
su madre había sido lo peor. Joe se percató de que podría tratar de engañarse a
sí mismo, pero no engañaba a nadie más. Y caramba, él ya no se engañaba ni a sí
mismo.
Le
gustaba Demi. A pesar de que era una mujer moderna, insistente y agresiva
cuando era necesario, que simplemente no supiera cuál era su sitio, le gustaba.
A pesar de que a ella le parecía que no tenía dragones para cazar, exceptuando
quizá él y su falta de cooperación, a él le gustaba ella. Y, Dios querido, él la
quería.
Joe
era un saludable varón de 612 años. El número de mujeres con quien había estado
en ese tiempo... bueno, él no podría adivinar el número. Sin embargo, cada una
de ellas se había desvanecido de su mente cuando sujetó a Demi en sus brazos.
Pero
ella no estaba en sus brazos ahora. Estaba sentada en el asiento junto a él
cruzando en forma defensiva los brazos sobre su pecho y con la mirada fija
ciegamente en la noche mientras el conducía. Deliberadamente le ignoraba,
distanciándose de él. Eso ayudó a aclarar la mente de Joe. Demi era su editora.
Tenía que trabajar con ella. Acostarse con ella sería prohibitivo. Su expresión
se volvió inexpresiva mientras estacionaba el coche.
Tanto
él como Demi guardaron silencio cuando salieron del coche. Ella fue la primera
en hablar. Contempló el cielo plagado de estrellas mientras caminaban hacia la
puerta y murmuró:
—
Es una bella noche.
Los
pasos de Joe vacilaron ante su tono triste. Se veía renuente a que este fuera
el final de la noche, y él tampoco lo quería. Joe sabía que no podría ceder a
su deseo por ella, pero estaba todavía reacio a separarse de ella.
—
Es agradable. —Acordó— ¿Te gustaría que nos sentáramos en el porche y beber un
vaso de vino?
Él
contuvo el aliento cuando ella vaciló.
—
¿Podemos tomar café en lugar de vino? —Preguntó.— He tomado más de mi cuota
habitual de alcohol esta noche.
Joe
soltó el aliento en un silbido.
—
Por supuesto. Siéntate y lo traeré.
—
Te ayudaré. —Ella sonrió por primera vez desde que habían dejado la recepción.—
Sin intención de ofender, pero no pienso que hayas hecho mucho café.
Joe
no estaba ofendido. Estaba feliz de que la noche no fuera a terminar tan pronto
y de que Demi C. Lovato sonriera.
Mantuvieron
un silencio agradable en la cocina, Demi haciendo café mientras él encontró
unas tazas y un poco de helado. Luego sacaron su tesoro al porche.
Demi se
quedó con la mirada fija en las estrellas del cielo. Era una noche tranquila, y
bella, y realmente disfrutaba de la compañía de Joe. Sí, realmente lo
disfrutaba. Su usual personaje gruñón, y tenso se había ido. Ella no sabía si
había sido el alcohol o los debbies que había fumado en la boda lo que lo
habían logrado, solo que por primera vez, parecía muy sereno en su presencia.
Oh, él había sido agradable la noche anterior, cuando habían jugado juntos pero
esto era diferente. Había estado tenso y disparando a los tipos malos en el
vídeo juego entonces. Ahora estaba increíblemente relajado y era un placer
estar con él. Se sentaron allí por un buen rato, bebiendo, comiéndose su helado
y charlando suavemente acerca de la boda mientras evitaban mirarse. Al menos Demi
evitaba mirarle. Porque cada vez que ella contemplaba la sonrisa aparecer en
sus labios, quería besarlo.
Eres
una tonta. Se dijo Demi a sí misma. Su atracción por
Joe Jonas era peligrosa, y no debería de promoverla siendo simpática y mas aun
agradable. Él era uno de sus escritores. Ella era como una madre
cuidando a sus polluelos con los escritores. Pero sus sentimientos por Joe por el
momento estaban lejos de ser maternales. Y mientras más se alargara este
agradable interludio, más duro sería para ella resistirse a estar más cerca de
él, tocarlo mientras hablaba, apoyarse en él, besarlo...
Cortando
sus pensamientos en ese instante, se enderezó y buscó algo que la distrajera,
algo que acabara este interludio. La solución más fácil era esgrimir la razón
por la que estaba allí. Demi inspiró profundamente, luego espetó:
—
Joe, sé que no quieres hablar de esto, pero realmente deseo que considerases
una gira promocional para firmar libros.
El
escritor se tensó de inmediato, la suavidad de sus facciones desapareció.
—
No. Simplemente no hago giras promociónales.
—
Se que no las haces, Joe. Pero.... tus libros son tan populares y...
—
Entonces, no necesito hacer una gira.
—
Pero los lectores quieren reunirse contigo, ellos...
—
No. —Repitió firmemente.
—
Joe, por favor. —Rogó Demi, con voz emotiva.
Joe
clavó los ojos en Demi silenciosamente, deseando con todo su corazón que lo que
pedía fuera algo enteramente diferente. Joe, por favor bésame. Joe, por
favor llévame a tu cama. Joe, por favor... Pero eso no era lo que le estaba
pidiendo. Estos eran negocios. Un pedido para que él promocionara sus libros e
hiciera más dinero para su compañía. Ella quería que él desestabilizara su
vida, que se arriesgara a la dañina luz solar, por una gira para firmar libros.
Joe deseó no haber nunca escrito esos malditos libros tan populares.
Levantándose,
abruptamente lanzó el resto de su café en el césped y se apresuró a la puerta.
—
Tengo trabajo que hacer. Buenas noches.
—
No, un momento. ¡Joe! —Ella también se levantó y se lanzó tras él de inmediato—
Tenemos que discutir esto. He estado aquí durante tres días y no he logrado
resolver nada.
Joe
la ignoró. Solamente entró y subió las escaleras.
—
¡Joe, por favor! A ninguno de los escritores les gustan las giras de firmas de
libros, pero son buenas para la publicidad, y los lectores quieren el contacto.
Quieren encontrar al escritor detrás de las historias que disfrutan tanto. Solo
harías una corta gira. —Le persuadió con engaños, sin obtener respuesta— Tal
vez media docena de lugares. Podría ir contigo, para estar segura de que tienes
todo lo que quieres. Si tú solo....
Joe
alcanzó la puerta de su oficina. Entró y la cerró detrás de él con un golpe que
fue sólo ligeramente más fuerte que el clic de la cerradura.
Demi
clavó los ojos en la puerta. Las puertas cerradas de golpe parecían un tema
recurrente en su relación. Comenzaba a odiar las puertas.
Bajando
los hombros, se apoyó contra la puerta y cerró los ojos. Era una persona muy
positiva por regla general, y siempre había pensado que una podría hacer
cualquier cosa que deseara si trabajaba lo suficientemente duro para lograrlo,
pero eso era antes de que hubiera conocido al objeto inamovible: Joe. El hombre
era tan terco como... bueno, como ella. Tal vez más.
Demi
consideró desistir, empacar sus cosas y regresar a Nueva York con la cola entre
las piernas, solo que no estaba en su naturaleza. Odiaba ser tal peste en la
vida de Joe, y deseaba poder dejar su existencia tranquila, pero en la opinión
de la compañía no era irrazonable para ellos esperar que Joe Jonas hiciera
alguna promoción. Invirtieron un dineral para anunciar sus libros; lo mínimo
que él podría hacer era poner un poco de esfuerzo de su parte. Y ella en su
mayor parte estaba de acuerdo con eso. Solamente tenía que convencerle.
Caramba, a estas alturas consideraría una gran victoria hacer que estuviera de
acuerdo con un par de entrevistas telefónicas.
Demi
se enderezó lentamente. Podría surtir efecto. Había estado concentrándose en la
gira, pero quizá tendría más suerte con las entrevistas.
—
¿Joe? —Gritó. El silencio fue su respuesta, pero Demi no se dio disuadida.—
Mira, sé que no quieres hacer la gira, y eso está bien. En vez de eso, por
favor, ¿al menos considerarías hacer un par de entrevistas?
Ella
esperó en silencio, luego añadió:
—
Solo piensa en eso. ¿Está bien?
Resolviendo
dejarlo por esta noche, Demi se volvió hacia la puerta del cuarto de huéspedes.
Tenía que pensar en un argumento, algún plan para persuadirle. Luego, atacaría
nuevamente en la mañana.

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