domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 16


 
— Solo piensa en eso. ¿Está bien?

Resolviendo dejarlo por esta noche, Demi se volvió hacia la puerta del cuarto de huéspedes. Tenía que pensar en un argumento, algún plan para persuadirle. Luego, atacaría nuevamente en la mañana.

Joe supo cuándo Demi se rindió y se marchó dando media vuelta. Sintió su ausencia así como también oyó que se abría y cerraba la puerta del cuarto de huéspedes. Se sentó por largo tiempo en su escritorio escuchándola moverse por todo el cuarto preparándose para dormir, luego escuchó los sonidos de la noche cuando ella se detuvo.

Consideró jugar al Blood Lust II, pero no era lo mismo sin ella. Consideró escribir solo que no estaba de humor. Así que se sentó allí en la silenciosa oscuridad, escuchando la noche. El grito de las aves nocturnas, la canción de los grillos, el susurro del viento, los suspiros de... Demi, se percató. Ese sonido de tranquila somnolencia había sido Demi. Joe la podría oír mejor, si se esforzara, la podría oler, también. El perfume parecía fluir hacia él. Recordando como se inclinó en sus hombros cuando bailaban, inclinó su cabeza y olisqueó su chaqueta. El perfume estaba impregnado allí. Turbándolo.

Levantándose, Joe se deshizo de la chaqueta y lo dejó encima de su silla, pero el olor todavía parecía estar pegado a él. O quizá estaba simplemente en el aire, quizá había penetrado su casa lo mismo que ella había hecho. Tratando de liberarse de su perfume, se movió hacia la puerta de su oficina y la abrió. Luego se quedó quieto ahí y cerró los ojos. Si se concentraba fuerte, entonces los demás sonidos de la noche se desvanecerían y podría enfocar la atención hacia los sonido de ella, el susurro de la ropa de cama cuando cambió de posición, sus suaves y ligeros suspiros del sueño, un ocasional murmullo, pero en su mayor parte su respiración, suave y tranquila, inhalando y exhalando, repetidas veces.

Él casi podría sentir su respiración contra de su piel, una exhalación caliente, húmeda. Luego se percató de que él la sentía, suave y caliente contra su mano. Estaba al lado de la cama, sus piernas lo habían llevado donde su cuerpo deseaba estar y todo sin conciencia de su cerebro.

Joe se quedó quieto, mirándola a través de la melancólica luz de la luna, sonriendo por la forma inocente en que ella dormía. Demi estaba acomodada de lado en posición fetal, su mano descansando bajo su barbilla. Luego su mirada recorrió a la deriva desde su cara y fue deslizándose encima de su cuerpo. Era una noche cálida, y el aire acondicionado no parecía suficiente para el piso superior e inferior. Demi había alejado de sí las sábanas y yacía en un delgado camisón blanco, que se le había subido alrededor de los muslos. Su mirada pasó rozando sus delgadas piernas que estaban dobladas. Demi tenía piernas preciosas, largas y bien proporcionadas. Joe logró resistirse a la tentación de pasar sus dedos ágilmente sobre la aterciopelada y blanca piel a la vista, pero imaginaba lo que se sentiría al hacerlo y supo que sería cálida y suave para el toque.

Un ligero suspiró se escapó de los labios de Demi y ella se dio la vuelta en la cama entre sueños, una mano deslizándose lentamente a través de sus pechos antes de descender para descansarla sobre la cama. Joe siguió el movimiento de la mano, luego volvió los ojos a lo largo de la huella que su mano había dejado en el escote de su camisón. El camisón tenía botones hasta la cintura. Los dos primeros botones estaban sin abotonar, y el tercero parecía a punto de hacerlo, dejando un gran espacio desnudo para mirar. La mirada de Joe se aferró a sus blancos pechos, y los miró mientras subían y bajaban con cada respiración. Subiendo y bajando. Él imaginó que abría ese tercer botón revelando más piel, luego otro y otro, hasta que por fin desnudara sus pechos completamente.

Joe imaginaba qué tan redondos y llenos se mostrarían a la luz de luna. Qué tan apetitosos. Él sabía que no podría resistir tocarlos, acariciarlos, tomar un duro pezón en su boca y mamar en su dulzor.

Demi se arqueó en la cama y gimió bajo. Joe casi gimió con ella. Su perfume era más fuerte aquí dentro. Se mezclaba con los olores de su champú, su jabón y su esencia. La combinación era intoxicante. Él la podría saborear en sus labios. Excepto por la falta de su toque, podría suponer que él realmente estaba: amamantando, lamiendo, mordisqueando, haciendo un camino a través de su piel de un pecho hacia el otro.

Joe cerró sus ojos para imaginarlo mejor y casi pudo tocar su ardiente piel bajo sus labios. En su mente, él pasaba un roce ligero de sus manos bajo su camisón, resbalando luego hacia abajo, entre sus muslos. Él podría sentir que ella se estremecía bajo su toque, moviendo sus piernas desasosegadamente con otro gemido que escapó de sus labios. Demi se arqueó como invitándolo, queriéndole, como implorándole que la llenara, para apagar el fuego que el había comenzado.

Joe estaba encantado de complacerla. Él dio permiso a sus imaginarias manos, para subir sobre sus piernas, para empujar la ligera tela de su camisón hacia arriba, entonces abrir sus muslos suaves a fin de poder lamer su hendidura. Él se imaginó tocándola, acariciándola, lamiendo su brillante piel, luego conduciéndose a sí mismo en su cuerpo picante, acogedor. Casi la podía sentir alrededor de él, abriendo la boca y murmurando en su oído, respirando suavemente en su piel, sus uñas clavándose en sus hombros y espalda.

Demi gemiría con placer cuando el se introdujera en ella repetidas veces hasta que comenzara a temblar y estremecerse bajo él, sus músculos internos empuñando y aflojando.

— Joe.

Su nombre en sus labios hizo que abriera sus ojos, y él miró con atención hacia abajo, solo para encontrar a Demi durmiendo, su rostro un retrato de éxtasis. Estaba jadeando, sudando y contorsionándose entre las sábanas, su cabeza moviéndose de un lado a otro y sus manos rasgando la almohada cuando ella convulsionó en su éxtasis. Entonces Joe se dio cuenta de que su mente cerrada a él cuando estaba despierta, estaba abierta de par en par durante el sueño. Ella justamente había experimentado todo lo que él había imaginado, lo había recibido en su mente como si hubiera pasado.

El conocimiento fue casi doloroso. Él la podría tener si lo deseara. Ella le daría la bienvenida. Joe respiraba pesadamente, queriéndola, latiendo de deseo, deseando conducirse a sí mismo dentro ella. Al mismo tiempo, él ansió introducir sus dientes en su cuello, consumir su sangre y su cuerpo ambos al mismo tiempo. Él supo que sería la experiencia más increíble de su vida. Pero no podía. Si él la tomase ahora, entonces Demi le daría la bienvenida sólo porque él quiso que ella le quisiera.

Sacudiendo la cabeza para borrar las imágenes eróticas de su mente, Joe se alejó de la cama, luego de su cuarto. No se detuvo, pero se tambaleó ebriamente hacia abajo al vestíbulo por las escaleras. Su cabeza estaba llena de ella. Tenía que escapar. El deseo para tomarla era apabullante.

Cerró de golpe la puerta de la casa y caminó hacia su coche. No tenía planes cuando echó a andar el motor, simplemente necesitaba apartarse de Demi y de la tentación que representaba. Él terminó de conducir aproximadamente una hora o poco más o menos antes de finalmente encontrarse en el camino de acceso de Nick. La casa de su hermano era oscura y silenciosa, y él tenía la sospecha de que estaba vacía. Estaba a punto de dar la vuelta y regresar, cuando la furgoneta de Nick se detuvo al lado de él.

Joe bajó del vehículo con alivio, encontró a su hermano en frente de los vehículos y expresó impulsivamente sus problemas con Demi. Tomó un largo rato. Le dijo todo a su hermano menor.

Cuándo él hubo terminado, Nick solamente preguntó:

— Y ¿qué harás?

Joe se quedó en silencio por un momento. Hablar no le había ayudado a aclarar su mente. Estaba todavía confundido. Le desagradaba estar confundido. Le desagradaba cualquier tipo de interferencia en su vida. La respuesta parecía simple: Deshazte de la confusión.

— Voy a hacer lo que tenga que hacer para colocarla en un avión mañana. —Se decidió.

Eso era. Hablar con su hermano había ayudado.

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