Joe inspiró
profundamente y suspiró cuando ella abrió el archivo e involuntariamente le
rozó con su brazo. Luego su fija mirada se posó en el principio de la pagina de
la agenda. Frunció el ceño.
— Según esto, el
congreso comenzó el domingo.
— No. —Dijo Demi.
Entonces se corrigió a sí misma— Bien, si. Habían algunos acontecimientos para
cualquiera que quisiera participar con anticipación, pero el comienzo oficial
no es hasta mañana.
— Hmm. —Joe decidió
mantener su boca cerrada. Debería estar agradecido que no le hubiese obligado a
experimentar la majadería del precongreso, también.
— Entonces. —Dijo
su editora regresando a su resuelta alegría.— Mañana comenzaremos con el paseo
matutino con modelos de portada. Después el desayuno.
— ¿Qué diantre es
un paseo matutino con modelos de portada? —Interrumpió Joe. Él ya había visto
el orden de la agenda, de acuerdo, ambos en Internet y en los apuntes que ella
le había enviado. Pero nada había descrito los acontecimientos enumerados.
— Er... bien,
realmente, no estoy segura. —Admitió. Aclaró su garganta, con una sonrisa
pequeña y tensa.— Pero no tiene importancia. No tienes que asistir.
— ¿No? —La miró
fijamente, suspicazmente. ¿Algo a lo que ella no quería que asistiera? Eso
parecía extraño. Había estado seguro de que le arrastraría a todas las
funciones.
— No. Tu primer
acto oficial será la bienvenida Brunch y R.T. Los premios.
Joe movió la
cabeza. Eso no sonaba tan malo. Podría comer. Aunque los premios en parte
probablemente serían aburridos.
— Después estará la
sesión de bienvenida del lector y el debate. —Siguió.— Allison y Chuck te
quieren allí.
— ¿Quienes son
Allison y Chuck?
— Allison es la
editora principal, mi jefa. —Explicó Demi.— Y Chuck es el presidente de la
compañía. Definitivamente esperan que asistas a la sesión de bienvenida.
Joe hizo una mueca.
— ¿Qué es eso?
— Eso... —Pareció
estar muy confundida por un momento.— Bien, cada editor, la mayoría de ellos,
de cualquier modo; alquilan una sala de actos en el hotel, y los escritores y
editores conversan con los lectores que entran.
— ¿Quieres que
hable con la gente? —Preguntó horrorizado. ¡Por Dios!, debería haber hecho la
firma de libros. Eso habría sido menos molesto, solo un garabato con su nombre.
— Por supuesto que
quiero que converses con la gente. —Dijo Demi exasperada.— Puedes hacerlo. Te
he visto hablar. —Permaneció silenciosa y se le quedó mirando, la alarma expandiéndose
por su cara. Se mordió los labios.— O quizá podamos pasar de eso. No, Allison y
Chuck tendrían un ataque. Tienes que ir. —Suspiró excesivamente.— ¡Oh, maldita
sea!. Esto no es bueno.
— No, no lo es. —Joe
expresó su acuerdo inclinando la cabeza. Entonces dio un brincó con sorpresa
cuando la puerta se abrió a su lado. Aparentemente habían llegado. Sin que se
diera cuenta, el coche había parado, y el conductor estaba esperando que se
apeasen. Dándole las gracias con la cabeza, Joe salió luego se dio la vuelta y
tomó la mano de Demi cuando ella le siguió.
— Necesitaremos
trabajar en ti esta noche. —Decidió cuando ella se enderezó a su lado.
Joe se puso firme y
dejó caer su mano.
— ¿Trabajar en mi?
— Si. Trabajar en
ti. —Repitió Demi. Siguieron al equipaje de Joe hasta el hotel. Este estaba en
un carrito, empujado por un mozo de hotel uniformado. Aparentemente el
conductor había bajado el equipaje antes de abrirles la puerta.
— No necesito
trabajar. —Dijo Joe irritablemente cuando pararon en el ascensor.
— Si, Joe, lo
harás. —Demi sonrió dulcemente al mozo del hotel al abrirse las puertas, y él
gesticuló para que entrasen.
— No lo haré.
—Insistió Joe, después de eso, se apretó de pie contra Demi para dejar lugar al
carrito del equipaje.
— ¿Podemos hablar
de eso después?
Demi inclinó
impacientemente la cabeza hacia el mozo de hotel y pulsó el botón de su piso.
Al menos Joe asumió que era su piso. No tenía ninguna indicación, aunque ella
había dicho que alguien llamado Taylor ya les había registrado la entrada.
Supuso que ese Taylor era otra editora. Se preguntó si sería tan molesta como Demi.
Recorrió con la
mirada al mozo del hotel, confuso con el deseo de Demi de postergar esto. El
hombre era un criado, apenas valía preocuparse por eso. Aunque no quería
tampoco discutir.
— No. Aquí no hay
nada de que discutir. No necesito trabajar en nada.
— Si lo harás.
—Insistió Demi— Y no voy a hablar de esto ahora.
— No hay nada de lo
que hablar.
— Lo hay. —Contestó bruscamente.
El mozo del hotel
rió suave y ahogadamente, y Joe le miró encolerizadamente. Había habido un
tiempo en el que los sirvientes conocían su lugar y eran sordos y mudos para
tales discusiones. Aquel tiempo no era este. Constantemente se olvidaba de lo
duro que se había vuelto el mundo.
Las puertas se
abrieron y el mozo del hotel sacó el carrito afuera; después les dirigió hacia
un largo pasillo con incontables puertas. Al final se detuvo, sacó una llave
magnética, abrió la puerta, y empujó dentro el carrito.
— ¿Qué habitación
será su dormitorio, señora? —Preguntó el, deteniéndose en medio de una amplia
habitación situada en lo alto como una sala de estar.
Su pregunta puso
otro semblante ceñudo en Joe. Él era el hombre; el tipo le debería haber
preguntado a él.
— No estoy segura.
Solo déjelos aquí. Podemos arreglárnoslas, gracias. —Demi aceptó la llave
magnética del tipo y le dio una propina, haciendo que Joe mirase ceñudo de
nuevo, esta vez a si mismo. Él era el hombre; él debería haberle dado una
propina al mozo del hotel. Su única excusa era que había sido un día largo. Su
vuelo había salido a las tres de la tarde, pero había tenido que salir para el
aeropuerto a la una para pasar el control de seguridad. Llevaba puesto un traje
de calle, sombrero y gafas de sol, y crema de sol en las manos, pero por
supuesto, una parte de la luz del sol había pasado a través de aquello. Su
cuerpo había soportado un daño que su sangre ya estaba trabajando para
corregir. Se sentía agotado y necesitaba alimentarse, una condición que
comenzaba a asociar con Demi Lovato.
El chasquido de la
puerta cerrándose atrajo su mirada de regreso a ella, y Joe reanudó su
discusión inmediatamente.
— No necesito tener
que trabajar.
— Joe. —Su editora
comenzó cansadamente. De pronto perdiendo los estribos, dijo desagradablemente—
Mira. Te llamas como un producto lácteo, pareces un ángel ceniciento y hablas
como un malo Bela Lugosi. ¡Necesitas trabajar!.
— Caspita, Demi.
Joe comenzó a ver a
un alto, delgado y rubio hombre entrar en la habitación. Él daba palmadas lentamente,
con una abierta e incontenible sonrisa en su cara.
— Tendrás que darme
consejos para manipular a los escritores. Nunca he presenciado un hecho
parecido a este.
—
Oh. Taylor. —Demi suspiró infelizmente.
— ¿Este es Taylor?
—Preguntó Joe con súbita desilusión.
Su editora
petrificada de nuevo dijo simplemente:
— Sí.
— Nunca dijiste que
fuese un hombre. Hazle salir.
Los ojos de Demi se
estrecharon en él, la furia ardiendo en ellos.
— Mira, Joe.
— No. —Exclamó Taylor.
Él levantó sus manos en un gesto conciliador— Demi, él no suena como Bela
Lugosi. Le falta ese acento ofensivamente zalamero.
La ira de Demi se
volvió contra su compañero de trabajo.
— Quise decir que
usa terminología pasada de moda.
Taylor meramente
arqueó una ceja. Un momento después agregó:
— Y su pelo es
demasiado oscuro para que sea un ángel ceniciento.
— ¡Cállate! Quédate
fuera de esto.
El editor se rió,
por lo visto no ofendido.
— Y Allison y Chuck
se preocuparon de que no podrías manejar a este tipo.
— ¿Quien es este caballero? Preguntó Joe a Demi rígidamente. Si ella
decía que era su marido, su novio o su amante, entonces temía que pudiese
actuar de forma violenta.
— Taylor
Keyes. —Anunció Demi— Él es un editor en Roundhouse,
también. Taylor Keyes, te presentó a Joe Jonas, también conocido Danger Adams,
el escritor de vampiros.
— Un placer, Sr. Jonas.
—El larguirucho editor dio un paso al frente y ofreció su mano en bienvenida.
Joe automáticamente
se estremeció, pero preguntó:
— ¿Tú eres editor?
Keyes asintió con
la cabeza.
— ¿Qué editas?
— Romances, como Demi.
Joe inclinó la
cabeza lentamente, entonces preguntó esperanzadoramente:
— ¿Eres homosexual?
Los ojos de Taylor
Keyes giraron en estado de shock.
— ¡Joe!
Joe recorrió a Demi
con la mirada molesta. Sonaba como su madre cuando ladró eso.

Ese Joe es Incorregible :) Me encanta jajajaaaaa
ResponderEliminar