domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 14


 

— Echaré un vistazo a Demi, así que no saldrá e intentará pillaros con los ñorros en la mano. —Dijo Greg ligeramente mientras Nick llegaba con la novia. Se puso en marcha para invitar a la editora a bailar.

— Bien, bien. —Joe ni siquiera sonrió. Cabeceó dando las gracias y condujo a los otros tres hacia el vestíbulo de recepción.

* * * * *

Demi se relajó en los brazos de Greg en el momento en que empezaron a moverse, algo que no había sido capaz de hacer en los brazos de Joe. Había visto al escritor deslizarse fuera con su hermana, Dani y Nick, y sospechaba que habían salido a fumar de nuevo. En su estimable opinión, los hombres podían hacerlo. Les ayudaba a relajarse, de eso estaba segura. El hombre había estado nervioso durante toda la comida, y... Bueno, se dio cuenta de que parecía justamente distraído durante toda la comida, ya que no le había permitido que la molestara a ella. Había estado ocupada charlando con su madre y su hermana, escuchando las divertidas historias de juventud de Joe que le contaba.

Si hacía caso a lo que su madre y su hermana le habían contado, descubría que Joe era en realidad un hombre muy susceptible, con una coraza dura y gruñona. Habiendo leído sus novelas, Demi creía que eso entraba dentro de lo razonable. Había un cierto anhelo en la forma en que retrataba a las parejas en sus libros, un ansia que iba más allá de la lujuria sangrienta de los vampiros o incluso más allá del deseo sexual. Sus personajes eran corazones solitarios, aspiraban a encontrar un compañero del alma para compartir sus largas vidas. Demi rumió si aquello era ahora un reflejo de sus sentimientos, si él nunca habría deseado esa clase de amor.

Greg le hizo dar un giro, y ella le sonrió. El esposo de Selena era un bailarín mucho mas relajado que Joe. Joe casi había temblado con tensión mientras habían estado moviéndose por la pista, y aquello le había llegado a Demi, llenándola de una tensión en menor grado que era más bien inquietante. A pesar de la tensión, no obstante, se había encontrado fundiéndose en su abrazo, descansando la cabeza en su hombro y recorriendo íntimamente con sus dedos la nuca y rozando allí su cabello. Se había sentido aliviada aunque algo aturdida cuando el había dejado de bailar y se había marchado.

Vale, de acuerdo, se había sentido más aturdida que aliviada. Se había quedado allí plantada, con la boca abierta tras él, incapaz de creer que había regresado a su rudeza, cortesía de la casa, justo allí en medio en mitad de la pista de baile y donde todo el mundo les veía. Si no hubiera vuelto rápidamente y la hubiera llevado a su mesa, seguramente le habría seguido derribándole y dándole una patada en los cuartos traseros. Si, definitivamente había algo bueno en que hubiera salido a fumar. Seguramente aquello le había relajado.

* * * * *

— Creo que justamente deberías estar de acuerdo en hacer algo por ella. —Sugirió Nick. Por supuesto, como siempre, Demi había sido el tema de conversación desde que habían llegado a la camioneta. Y para exasperación de Joe todo el mundo parecía tener consejos que darle.

— ¿Por qué no le dices que harás una de esas entrevistas? Como esa cosa del R.T. que madre sugirió. —Continuó Nick— O dile que participaras en uno de esos eventos publicitarios, pero sólo en uno y no en una de esas tournée de firma de libros. Déjala escoger lo más adecuado para salvar su trabajo. De esa forma, será feliz y se marchará.

— ¿Dejar que ella elija? —Joe permaneció horrorizado ante la idea de darle a ella tanta influencia.— ¿Pero qué pasará si elige una de esas entrevistas televisivas?

Selena cacareó impaciente.

— No te matará el que pierdas media hora delante de la cámara Joe.

— Pero......

— Míralo de este modo. —Añadió su hermana.— Media hora frente a la cámara durante una entrevista o te encontrarás con Demi Lovato acampanda en tu porche.

Nick rió a carcajadas.

— Si es que te las ingenias para echarla de la puerta principal.

Joe le dirigió una mirada intensa, pero su hermano simplemente se encogió de hombros.

— Aparentemente te has estado ablandando con nosotros Joe. —Continuó.— Hace cientos de años no habrías tenido ningún problema en echarte sobre su pequeño trasero en forma de corazón.

— ¿Es que acaso has estado mirando su trasero? —Le preguntó Joe ofendido.

— Claro, ¿por qué no? Ella está soltera. Yo estoy soltero. —Se encogió de hombros.— ¿Dónde está el problema?

Joe frunció el entrecejo. Aquello no debería suponer un problema y lo sabía. Pero por alguna razón, no le hacía gracia aquella forma de Nick cortejando a Demi.

— Pobre Joe. —Dijo Selena. Entornó los ojos interrogante, mientras ella le palmeaba el brazo como si necesitase que le apaciguaran— Seiscientos años y no sabes como tratar los sentimientos hacía Demi que crecen en ti. Seguramente con la edad algo de sentido común debería llegar.

— Parece como si los hombres permanecieran emocionalmente torpes, no importa el tiempo que hallan vivido. —Comentó Dani secamente.

Joe permaneció en silencio, sus pensamientos alborotados. Selena estaba dando a entender que inconscientemente se estaba enamorando de la chica. No, no lo estaba. Estaba seguro de ello. Pero no tenía porque gustarle o en cualquier caso darle la razón. Debido al ansia que había sentido alrededor de ella, Joe admitió ahora que no era lujuria sangrienta lo que había sentido en la pista, sino lujuria sexual. Quería a Demi C. Lovato, su editora. Y aquello era una complicación que no podía permitirse. Si su mente no hubiera estado cerrada, podría haberla inducido deliberadamente a abandonarse y haber disfrutado de su cuerpo como quería. Lo cierto es que no había vivido como un monje durante sus seiscientos años de existencia. Pero su mente estaba cerrada, haciendo de ella una acción peligrosa.

Sacudiendo la cabeza, dejo a los otros en la furgoneta y regresó al vestíbulo de recepción. Hasta donde se daba cuenta, había estado padeciendo un shock, un sencillo apego debido a la proximidad cercana de alguien más. Lo dejaría pasar tan pronto como Demi C. Lovato se hubiera marchado. Sólo tenía que dejar que se marchase.


Capítulo 6

 

 

Denise era la única en la mesa cuando Joe regresó y reclamó asiento. Un examen rápido de la pista de baile mostró que Demi y Greg bailaban. Se veían terriblemente cómodos. Demi estaba relajada y sonriente en los brazos de Gregory Hewitt algo que ella no había logrado con Joe. Se movían en perfecta sincronía, como si hubieran estado bailando juntos por años.

Gregory incluso lucía malditamente bello y agradable en la pista de baile. Joe nunca había pensado en su cuñado como un mujeriego, pero ciertamente le parecía que estaba haciendo una imitación bastante buena ahora mismo. Lógicamente, Joe, sabía que Greg amaba a Selena profundamente y que Demi no era ninguna amenaza. Además de lo cuál, Joe se recordó a sí mismo rápidamente, que él mismo no estaba interesado ni siquiera en una relación con la mujer. Pero su cuerpo no parecía responder a su lógica. Alguna parte primitiva de él se burlaba de la lógica. Y cuando vio a Greg girar a Demi alrededor de la pista de baile, Joe pudo sentir sus músculos tensarse y temblar. Un gruñido bajo retumbó en su pecho mientras observaba a la pareja inclinarse y luego retroceder.

— Tal vez deberías interrumpirlos.

Joe se tensó ante las palabras de su madre. Echó un vistazo a su rostro y se dio cuenta de su mirada de lástima Volvió bruscamente la mirada, luchando brevemente contra sí mismo, luego avanzó a grandes pasos hacia la pista de baile. Si había algo que Joe odiaba, era ser compadecido. Ahora estaba enojado.

Greg advirtió que se aproximaba, echó una mirada a su expresión, inclinó la cabeza solemnemente y dejó la pista de baile.

Demi se volvió con confusión cuando Greg repentinamente la soltó y se alejó a paso rápido. Supuso que no estaba sorprendida de ver a Joe allí. Sin embargo, se admiró de su expresión. Su exterior usualmente frío y malhumorado había sido reemplazado por la intensidad de un animal acechante. Se veía duro y enojado, pero no frío. Cualquier cosa excepto frío. Sus ojos eran toda plata sin azul. Ahora entendía una descripción que él había dado de Claude en su primer libro: "Insensibles ojos que hablaban de los fuegos del infierno y hacían a sus enemigos acobardar". Ella no se había imaginado que los ojos azul plata pudieran verse tan feroces, pero había fuegos bermellones que quemaban allí, casi pareciendo que brillaban fuera de sus iris como la llama de un soldador.

Pero Demi no tuvo miedo. Por alguna razón una sonrisa curvó sus labios, y no pudo detener las palabras que salieron de improviso. Aunque hizo un intento.

— ¿Fumar Debbies© no te relajó, presumo?

Joe reaccionó como si hubiera chocado violentamente contra una pared invisible. Su zancadas se interrumpieron de inmediato, y clavó los ojos en ella con una expresión completamente en blanco que borró la fiera fiebre de momentos antes. Luego él hizo la cosa más asombrosa: Joe Jonas, el hombre más terco, estúpido, ignorante, realmente soltó una carcajada. Realmente, Demi no había pensado que tal cosa fuera posible. El hombre era tan...

Sus pensamientos murieron cuando él la sostuvo en sus brazos y comenzaron a bailar. Él todavía estaba riéndose suavemente, la acción hacía que su pecho reverberara contra el de ella. Él la acercó más hacia si. Cuando Demi levantó su cabeza para mirar con atención tímidamente su cara, él sonrió y dijo

— Eres una mujer malvada, Demi C. Lovato.

Ella se encontró sonriendo en cambio. Había pensado que el hombre era bien parecido desde el comienzo, pero ahora, con la risa centelleando en sus ojos y torciendo las comisuras de su boca, él era más que simplemente apuesto. Era impresionante. Literalmente. Demi honestamente tuvo dificultades para respirar cuando quedó atrapada en su mirada. El calor irradiaba de cada punto de sus cuerpos que entraban en contacto. Ella quiso colocar su frente sobre su hombro y perderse en medio de él. Quiso sentir sus manos sobre su carne. Quería...

Ir a casa. Demi definitivamente quería ir a casa. O, realmente, quería ir dondequiera que fuera lejos de él. Ella no quería sentirse de esa manera, no quería quererle. Caramba, no le gustaba al hombre.

Bien, correcto, admitió con honradez dolorosa. Había sido divertido jugar el juego del vampiro con él, y él podía ser simpático cuando hacía el intento. De eso estaba segura. No era como si él no hubiese hecho el intento aún. ¿Pero seguramente todo el mundo podría ser simpático con un pequeño esfuerzo? Sí, ella se reconfortó a sí misma. De hecho, él estaba siendo agradable con ella ahora mismo. Algo agradable.

Demi suspiró. Bailar ciertamente era agradable. Y cuando Joe la sujetó contra él, se olvidó que tan rudo y testarudo podía ser. Pero, y esto era una regla, ella no tenía absolutamente la intención de involucrarse con uno de sus escritores. Era una mujer de negocios. Una profesional. Y actuaría en forma profesional incluso si lo que realmente quería hacer era quitarle el traje de diseñador y pegarse contra su cuerpo desnudo.

Ohhhh. Esto no era bueno.

Joe repentinamente dejó de bailar y anunció.

— Estoy cansado. —Cuándo ella no respondió, él agregó.— ¿Estás lista para partir?

— Sí. —Profirió con furia la respuesta como una bala. Estaba más que feliz de escapar de la posibilidad de seguir sufriendo más con esta cercanía.

Joe aparentemente estuvo de acuerdo. Inmediatamente tomó su brazo, la dirigió fuera de la pista de baile y a través del vestíbulo. Se detuvo sólo una vez, haciendo una pausa brevemente en la mesa principal para decir a su hermano y a su nueva cuñada que salían.

Demi espió a Denise Jonas mirándoles ceñudamente desde su asiento en la mesa que habían compartido, y se dio cuenta que la madre de Joe no estaba encantada de que se fueran tan pronto. Se sintió mal, pero realmente no era su problema. Denise era el problema de Joe. El problema de Demi era conseguir tener una seria relación de trabajo, y convencer a Joe de realizar un evento publicitario. Y ella sólo tenía un día más para hacerlo.



© Debbies: cigarros de marihuana.



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