—
Echaré un vistazo a Demi, así que no saldrá e intentará pillaros con los ñorros
en la mano. —Dijo Greg ligeramente mientras Nick llegaba con la novia. Se puso
en marcha para invitar a la editora a bailar.
—
Bien, bien. —Joe ni siquiera sonrió. Cabeceó dando las gracias y condujo a los
otros tres hacia el vestíbulo de recepción.
* * * * *
Demi se relajó en los brazos de Greg en el momento en que
empezaron a moverse, algo que no había sido capaz de hacer en los brazos de Joe.
Había visto al escritor deslizarse fuera con su hermana, Dani y Nick, y
sospechaba que habían salido a fumar de nuevo. En su estimable opinión, los
hombres podían hacerlo. Les ayudaba a relajarse, de eso estaba segura. El
hombre había estado nervioso durante toda la comida, y... Bueno, se dio cuenta
de que parecía justamente distraído durante toda la comida, ya que no le había
permitido que la molestara a ella. Había estado ocupada charlando con su madre
y su hermana, escuchando las divertidas historias de juventud de Joe que le
contaba.
Si
hacía caso a lo que su madre y su hermana le habían contado, descubría que Joe
era en realidad un hombre muy susceptible, con una coraza dura y gruñona.
Habiendo leído sus novelas, Demi creía que eso entraba dentro de lo razonable.
Había un cierto anhelo en la forma en que retrataba a las parejas en sus
libros, un ansia que iba más allá de la lujuria sangrienta de los vampiros o
incluso más allá del deseo sexual. Sus personajes eran corazones solitarios,
aspiraban a encontrar un compañero del alma para compartir sus largas vidas. Demi
rumió si aquello era ahora un reflejo de sus sentimientos, si él nunca habría
deseado esa clase de amor.
Greg
le hizo dar un giro, y ella le sonrió. El esposo de Selena era un bailarín
mucho mas relajado que Joe. Joe casi había temblado con tensión mientras habían
estado moviéndose por la pista, y aquello le había llegado a Demi, llenándola
de una tensión en menor grado que era más bien inquietante. A pesar de la
tensión, no obstante, se había encontrado fundiéndose en su abrazo, descansando
la cabeza en su hombro y recorriendo íntimamente con sus dedos la nuca y
rozando allí su cabello. Se había sentido aliviada aunque algo aturdida cuando
el había dejado de bailar y se había marchado.
Vale,
de acuerdo, se había sentido más aturdida que aliviada. Se había quedado allí
plantada, con la boca abierta tras él, incapaz de creer que había regresado a
su rudeza, cortesía de la casa, justo allí en medio en mitad de la pista de
baile y donde todo el mundo les veía. Si no hubiera vuelto rápidamente y la
hubiera llevado a su mesa, seguramente le habría seguido derribándole y dándole
una patada en los cuartos traseros. Si, definitivamente había algo bueno en que
hubiera salido a fumar. Seguramente aquello le había relajado.
* * * * *
— Creo que justamente deberías estar de acuerdo en hacer algo
por ella. —Sugirió Nick. Por supuesto, como siempre, Demi había sido el tema de
conversación desde que habían llegado a la camioneta. Y para exasperación de Joe
todo el mundo parecía tener consejos que darle.
—
¿Por qué no le dices que harás una de esas entrevistas? Como esa cosa del R.T.
que madre sugirió. —Continuó Nick— O dile que participaras en uno de esos
eventos publicitarios, pero sólo en uno y no en una de esas tournée de firma de
libros. Déjala escoger lo más adecuado para salvar su trabajo. De esa forma,
será feliz y se marchará.
—
¿Dejar que ella elija? —Joe
permaneció horrorizado ante la idea de darle a ella tanta influencia.— ¿Pero
qué pasará si elige una de esas entrevistas televisivas?
Selena
cacareó impaciente.
—
No te matará el que pierdas media hora delante de la cámara Joe.
—
Pero......
—
Míralo de este modo. —Añadió su hermana.— Media hora frente a la cámara durante
una entrevista o te encontrarás con Demi Lovato acampanda en tu porche.
Nick
rió a carcajadas.
—
Si es que te las ingenias para echarla de la puerta principal.
Joe
le dirigió una mirada intensa, pero su hermano simplemente se encogió de
hombros.
—
Aparentemente te has estado ablandando con nosotros Joe. —Continuó.— Hace
cientos de años no habrías tenido ningún problema en echarte sobre su pequeño
trasero en forma de corazón.
—
¿Es que acaso has estado mirando su trasero? —Le preguntó Joe ofendido.
—
Claro, ¿por qué no? Ella está soltera. Yo estoy soltero. —Se encogió de
hombros.— ¿Dónde está el problema?
Joe
frunció el entrecejo. Aquello no debería suponer un problema y lo sabía. Pero
por alguna razón, no le hacía gracia aquella forma de Nick cortejando a Demi.
—
Pobre Joe. —Dijo Selena. Entornó los ojos interrogante, mientras ella le
palmeaba el brazo como si necesitase que le apaciguaran— Seiscientos años y no
sabes como tratar los sentimientos hacía Demi que crecen en ti. Seguramente con
la edad algo de sentido común debería llegar.
—
Parece como si los hombres permanecieran emocionalmente torpes, no importa el
tiempo que hallan vivido. —Comentó Dani secamente.
Joe
permaneció en silencio, sus pensamientos alborotados. Selena estaba dando a
entender que inconscientemente se estaba enamorando de la chica. No, no lo
estaba. Estaba seguro de ello. Pero no tenía porque gustarle o en cualquier
caso darle la razón. Debido al ansia que había sentido alrededor de ella, Joe
admitió ahora que no era lujuria sangrienta lo que había sentido en la pista,
sino lujuria sexual. Quería a Demi C. Lovato, su editora. Y aquello era una
complicación que no podía permitirse. Si su mente no hubiera estado cerrada,
podría haberla inducido deliberadamente a abandonarse y haber disfrutado de su
cuerpo como quería. Lo cierto es que no había vivido como un monje durante sus
seiscientos años de existencia. Pero su mente estaba cerrada, haciendo de ella
una acción peligrosa.
Sacudiendo
la cabeza, dejo a los otros en la furgoneta y regresó al vestíbulo de
recepción. Hasta donde se daba cuenta, había estado padeciendo un shock, un
sencillo apego debido a la proximidad cercana de alguien más. Lo dejaría pasar
tan pronto como Demi C. Lovato se hubiera marchado. Sólo tenía que dejar que se
marchase.
Capítulo
6
Denise era la única en la mesa cuando Joe regresó y
reclamó asiento. Un examen rápido de la pista de baile mostró que Demi y Greg
bailaban. Se veían terriblemente cómodos. Demi estaba relajada y sonriente en
los brazos de Gregory Hewitt algo que ella no había logrado con Joe. Se movían
en perfecta sincronía, como si hubieran estado bailando juntos por años.
Gregory
incluso lucía malditamente bello y agradable en la pista de baile. Joe nunca
había pensado en su cuñado como un mujeriego, pero ciertamente le parecía que
estaba haciendo una imitación bastante buena ahora mismo. Lógicamente, Joe,
sabía que Greg amaba a Selena profundamente y que Demi no era ninguna amenaza.
Además de lo cuál, Joe se recordó a sí mismo rápidamente, que él mismo no
estaba interesado ni siquiera en una relación con la mujer. Pero su cuerpo no
parecía responder a su lógica. Alguna parte primitiva de él se burlaba de la
lógica. Y cuando vio a Greg girar a Demi alrededor de la pista de baile, Joe
pudo sentir sus músculos tensarse y temblar. Un gruñido bajo retumbó en su
pecho mientras observaba a la pareja inclinarse y luego retroceder.
—
Tal vez deberías interrumpirlos.
Joe
se tensó ante las palabras de su madre. Echó un vistazo a su rostro y se dio
cuenta de su mirada de lástima Volvió bruscamente la mirada, luchando brevemente
contra sí mismo, luego avanzó a grandes pasos hacia la pista de baile. Si había
algo que Joe odiaba, era ser compadecido. Ahora estaba enojado.
Greg
advirtió que se aproximaba, echó una mirada a su expresión, inclinó la cabeza
solemnemente y dejó la pista de baile.
Demi
se volvió con confusión cuando Greg repentinamente la soltó y se alejó a paso
rápido. Supuso que no estaba sorprendida de ver a Joe allí. Sin embargo, se
admiró de su expresión. Su exterior usualmente frío y malhumorado había sido reemplazado
por la intensidad de un animal acechante. Se veía duro y enojado, pero no frío.
Cualquier cosa excepto frío. Sus ojos eran toda plata sin azul. Ahora entendía
una descripción que él había dado de Claude en su primer libro: "Insensibles
ojos que hablaban de los fuegos del infierno y hacían a sus enemigos
acobardar". Ella no se había imaginado que los ojos azul plata
pudieran verse tan feroces, pero había fuegos bermellones que quemaban allí,
casi pareciendo que brillaban fuera de sus iris como la llama de un soldador.
Pero
Demi no tuvo miedo. Por alguna razón una sonrisa curvó sus labios, y no pudo
detener las palabras que salieron de improviso. Aunque hizo un intento.
Joe
reaccionó como si hubiera chocado violentamente contra una pared invisible. Su
zancadas se interrumpieron de inmediato, y clavó los ojos en ella con una
expresión completamente en blanco que borró la fiera fiebre de momentos antes.
Luego él hizo la cosa más asombrosa: Joe Jonas, el hombre más terco, estúpido,
ignorante, realmente soltó una carcajada. Realmente, Demi no había pensado que
tal cosa fuera posible. El hombre era tan...
Sus
pensamientos murieron cuando él la sostuvo en sus brazos y comenzaron a bailar.
Él todavía estaba riéndose suavemente, la acción hacía que su pecho reverberara
contra el de ella. Él la acercó más hacia si. Cuando Demi levantó su cabeza
para mirar con atención tímidamente su cara, él sonrió y dijo
—
Eres una mujer malvada, Demi C. Lovato.
Ella
se encontró sonriendo en cambio. Había pensado que el hombre era bien parecido
desde el comienzo, pero ahora, con la risa centelleando en sus ojos y torciendo
las comisuras de su boca, él era más que simplemente apuesto. Era
impresionante. Literalmente. Demi honestamente tuvo dificultades para respirar
cuando quedó atrapada en su mirada. El calor irradiaba de cada punto de sus
cuerpos que entraban en contacto. Ella quiso colocar su frente sobre su hombro
y perderse en medio de él. Quiso sentir sus manos sobre su carne. Quería...
Ir a casa. Demi definitivamente quería ir a casa. O,
realmente, quería ir dondequiera que fuera lejos de él. Ella no quería sentirse
de esa manera, no quería quererle. Caramba, no le gustaba al hombre.
Bien,
correcto, admitió con honradez dolorosa. Había sido divertido jugar el juego
del vampiro con él, y él podía ser simpático cuando hacía el intento. De eso
estaba segura. No era como si él no hubiese hecho el intento aún. ¿Pero
seguramente todo el mundo podría ser simpático con un pequeño esfuerzo? Sí,
ella se reconfortó a sí misma. De hecho, él estaba siendo agradable con ella
ahora mismo. Algo agradable.
Demi
suspiró. Bailar ciertamente era agradable. Y cuando Joe la sujetó contra él, se
olvidó que tan rudo y testarudo podía ser. Pero, y esto era una regla, ella no
tenía absolutamente la intención de involucrarse con uno de sus escritores. Era
una mujer de negocios. Una profesional. Y actuaría en forma profesional incluso
si lo que realmente quería hacer era quitarle el traje de diseñador y pegarse
contra su cuerpo desnudo.
Ohhhh.
Esto no era bueno.
Joe
repentinamente dejó de bailar y anunció.
—
Estoy cansado. —Cuándo ella no respondió, él agregó.— ¿Estás lista para partir?
—
Sí. —Profirió con furia la respuesta como una bala. Estaba más que feliz de
escapar de la posibilidad de seguir sufriendo más con esta cercanía.
Joe
aparentemente estuvo de acuerdo. Inmediatamente tomó su brazo, la dirigió fuera
de la pista de baile y a través del vestíbulo. Se detuvo sólo una vez, haciendo
una pausa brevemente en la mesa principal para decir a su hermano y a su nueva
cuñada que salían.
Demi
espió a Denise Jonas mirándoles ceñudamente desde su asiento en la mesa que
habían compartido, y se dio cuenta que la madre de Joe no estaba encantada de
que se fueran tan pronto. Se sintió mal, pero realmente no era su problema. Denise
era el problema de Joe. El problema de Demi era conseguir tener una seria
relación de trabajo, y convencer a Joe de realizar un evento publicitario. Y
ella sólo tenía un día más para hacerlo.

graxias xdedicarme el capi me encantoo adoro los celos jajajajaja :)
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