domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 17


 
Joe se quedó en silencio por un momento. Hablar no le había ayudado a aclarar su mente. Estaba todavía confundido. Le desagradaba estar confundido. Le desagradaba cualquier tipo de interferencia en su vida. La respuesta parecía simple: Deshazte de la confusión.

— Voy a hacer lo que tenga que hacer para colocarla en un avión mañana. —Se decidió.

Eso era. Hablar con su hermano había ayudado.

Demi bostezó y se desperezó en la cama, una sonrisa jugueteaba en sus labios. No había dormido tan bien en años. Y nunca se había despertado sintiéndose tan bien. Estaba tan relajada, también saciada. Parpadeando con sorpresa, se percató de que era verdad, se sentía satisfecha. Su cuerpo era un cuerpo feliz, todo cálido y en condición de hacer lo que ella quisiera.

Levantándose, se dirigió a la ducha. No fue hasta que estaba tarareando y lavándose, pasando el jabón sobre su cuerpo, que recordó el sueño. Sus manos desaceleraron, sus ojos se dilataron con los recuerdos del sueño: Joe acariciándola, chupando sus pechos, introduciéndose dentro de ella.

Un hormigueo recorrió sus pechos, y dejó caer las manos con vergüenza cuando se percató que inconscientemente los había estado acariciando. Sus pezones estaban duros y erectos. Aun peor, podía sentir el aumento de humedad entre sus piernas, y no tenía nada que ver con el agua que corría en su espalda. Abriendo más la llave de la ducha, apoyó las manos en la pared, y puso la cabeza bajo el chorro del agua, para que esta resbalara sobre su cuerpo. Pero el sueño no se desvaneció, si no por el contrario fue el más vívido que alguna vez podía recordar haber tenido.

Por un minuto, Demi temió que no hubiera sido un sueño, que realmente hubiera ocurrido y solamente parecía un sueño porque había estado somnolienta. Pero entonces movió la cabeza en negación ante el absurdo pensamiento. Si realmente hubiese ocurrido, entonces habría querido besos, y él no la habría besado una sola vez. Demi le habría agarrado por el pelo y habría arrastrado su boca hacia la de ella si hubiera sido necesario, pero habría tenido besos. A ella le gustaban los besos.

No, no había ocurrido, pensó, riendo nerviosamente mientras el alivio se vertía a través de ella. Solo había sido un sueño asombrosamente erótico. Un orgasmo involuntario durante el sueño.

Riéndose de sí misma, Demi terminó su ducha y salió en un momento para secarse. Sueño o no, se sentía en plena forma. También se sentía agradecida con su anfitrión por el placer que le había proporcionado en el sueño. No tenía importancia que él no hubiera tenido nada que ver con eso. Él había sido la estrella de su sueño, y en ese sueño le había dado un gran placer. Si. Era un tipo sensacional.

Sonriendo ampliamente, Demi se vistió, cepilló su cabello, luego dejó su cuarto y trotó escaleras abajo hacia la cocina. Le iba a hacer de desayunar a Joe. Un gran desayuno. Y le iba a decir dulcemente que había perdido las esperanzas acerca de tratar de que hiciera la gira. Tal vez luego estaría tan aliviado que estaría de acuerdo en hacer una entrevista o dos.

Empezó a trabajar: El filete tan crudo que todavía sangraba, huevos, patatas fritas, tostadas y café. Luego, se vio ante un dilema. ¿Qué hacer? No había signos de Joe aún, pero ya todo estaba listo. ¿Quizá debería ir a golpear la puerta del dormitorio y arriesgarse a que se enfadara? Eso no ayudaría a su causa. Mejor le llevaría el desayuno en una bandeja a la cama. Eso no parecía buena idea. Después del sueño que había tenido anoche, pensó que era mejor quedarse lejos de Joe y su cama, no fuera a tratar de saltar sobre el pobre hombre con la esperanza de probar si lo real era tan bueno como el sueño.

Suspirando, Demi revisó la mesa en donde tenía todo a punto, luego recorrió con la mirada el horno, donde había colocado todo para conservar el desayuno caliente. Las cosas estarían bien allí por un rato, pero no por mucho tiempo. Decidió limpiar el desorden que había hecho en su cocina, y si no se levantaba para cuando hubiera terminado, se arriesgaría a su mal humor e iría a despertarle.

Viendo una radio en el mueble del mostrador de la cocina, la encendió y se dispuso a trabajar, bailando alrededor de la cocina con las canciones de una emisora clásica de rock.

Un chillido estridente de un animal, fue lo que despertó a Joe. Al menos, eso fue lo que pensó. Se incorporó repentinamente cuando el sonido le despertó, luego hizo una pausa para escuchar los ruidos en su casa.

Alguien estaba golpeando algo en la cocina, y podía escuchar el sonido metálico de la música sonando en alguna parte escaleras abajo. Pero el chillido que le había despertado no había sido ese. ¿Había sido Demi gritando fuera de si por el dolor? Se preguntó, sintiéndose tenso de repente. ¿Estaba siendo atacada por algún loco que estaba destruyendo su cocina?

¡Rahhhh-cksanne!

Los ojos de Joe se dilataron de horror cuando la chillona voz sonó otra vez, chirriando sobre sus nervios como uñas en una pizarra. Dios querido, era Demi tratando de cantar.

Él volvió a caer con un gruñido de disgusto y excesivo cansancio abrumándole. No había conciliado el sueño hasta el amanecer. No estaba listo para despertarse aún.

— Roxanne. —El chillido persistió.

Parecía que Demi estaba lista para que él se despertara, sin embargo.

Farfullando y murmurando por lo bajo, Joe se levantó y se dirigió a la ducha. Allí trató de despabilarse y remover su mal humor. Continuó diciéndose a sí mismo que se libraría de ella hoy. Podría dormir luego. Eso no le ayudó mucho. Se sentía increíblemente gruñón cuando se tambaleó escaleras abajo.

Demi escuchó los pasos de Joe en las escaleras y dejó de cantar. Moviéndose rápidamente hacia la estufa, agarró el mango del sartén, abrió el horno y sacó el desayuno. Estaba colocando el plato de tostadas, carne y huevos en la mesa cuando él entró en la cocina.

— ¡Buenos días! —Cantó alegremente.

Joe se sobresaltó y gimió. Luego su mirada se dirigió a la mesa, y su expresión gruñona lo abandono, reemplazada por la sorpresa.

— ¿Hiciste tú todo esto?

— Sí. —Dijo Demi, mientras soltaba un suspiro de alivio. Él no se iba a comportar terriblemente difícil, por que ella lo hubiese despertado. Solo un poco difícil.— Siéntate y come antes de que se enfríe.

Él se sentó y examinó las viandas, entonces finalmente puso manos a la obra. Demi vertió café para ambos, entonces se sentó a comer con él. Permitió que Joe comiera en paz, decidiendo que sacaría a colación el tema de la entrevista después de que estuviese lleno y feliz.

Para su sorpresa, sin embargo, no tuvo que hacerlo.

Cuando Joe hubo terminado su comida y apartado su plato, Demi se levantó y agarró la cafetera para rellenar ambas tazas. Ella estaba sirviéndolos, cuando repentinamente Joe dijo:

— Un evento.

Demi volvió a la mesa confusa.

— ¿Un evento?

Joe asintió.

— Si es la única forma para deshacerme de ti, Demi C. Lovato, estaré de acuerdo con un evento publicitario.

— ¿De verdad? —Trató de aquietar la esperanza que brincó dentro de ella. Esperaba atraparlo.

— Sí. Pero éste es el trato. Hago un único evento. Uno sólo. Después de eso, tienes que dejarme en paz.

— Esta bien. —Accedió.

Joe la atisbó suspicazmente.

— ¿No me telefonearás y me acosarás más? ¿No más cartas? ¿No acamparas en mi puerta?

— No. Lo prometo. —Dijo Demi solemnemente.

— Muy bien. —Suspiró.— Un evento, preferentemente la cosa R.T. que mi madre mencionó.

Los ojos de Demi casi salieron de sus órbitas.

— ¿La cosa R.T.?

— Sí. ¿Eso haría feliz a tus jefes?

— Oh, sí. —Inspiró Demi, apenas capaz de creer en su suerte. Había mencionado el Congreso a Denise en la boda, y había admitido que deseaba poder convencer a Joe que asistiera, pero nunca había esperado que él estuviera de acuerdo. Parecía que la mujer había tomado su causa. Demi decidió que adoraba a Denise Jonas. Denise era una mujer maravillosa.

— Bien. Entonces arréglalo. Haré la entrevista R.T... Ahora, ¿cuándo vas a dejarme en paz?

Demi echó una mirada al reloj de la cocina. Era casi mediodía. Había llamado más temprano y había averiguado que había un vuelo a la una, uno a las tres y otro a las cinco. Había pensado que tendría que tomar otro vuelo más tarde, y todavía lo podía hacer si quisiera pasar más tiempo con él. Pero luego sus palabras hicieron clic. “Bien. Entonces haré la entrevista R.T” Ella no había mencionado una entrevista aún. El único acontecimiento en R.T. era el Congreso. La madre de Joe lo había confundido. ¿Deliberadamente?

— Er Joe, ¿qué te dijo exactamente tu madre acerca de la cosa R.T.?

El escritor se encogió de hombros.

— Ella dijo: “Sugiero que le digas que harás R.T.” Pensó que probablemente era la mejor opción para nosotros.

¿Y eso es todo lo que dijo? —Preguntó Demi cuidadosamente.

Joe asintió, luego añadió:

— Oh, y dijo que era una revista.

Demi consideró esto. Denise había mentido deliberadamente a su hijo, y la única razón que podía imaginar para que la otra mujer hiciera eso debía ser por tratar de ayudarle a ella. Demi sintió una punzada de culpabilidad.

Un momento más tarde, dejó de pensar así. Denise haría cualquier cosa para evitar dañar a su hijo. Ella debía pensar que él debía ir, también. Y que sería bueno para él. Demi no se iba a meter en eso. Él había dicho que haría “La cosa” R.T. "La cosa". Mejor no ahondar en eso.

Ella trataría de llegar allí antes de que él se percatase de que era un Congreso, no una entrevista, y tratara de echarse para atrás.

— ¡Oh! No me percaté que estaba tan retrasada. —Dijo sin aliento, mirando fijamente su reloj de pulsera, fingiendo sorpresa. Luego sonrió a Joe dulcemente.— Preguntaste cuando iba a dejarte en paz. Bien, hay un vuelo a la una en punto que puedo alcanzar si me apresuro.

Y con esas últimas palabras, se levantó rápidamente y salió precipitadamente de la cocina.

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