domingo, 21 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 7


 
— Demonio de hombre. —Refunfuñó.Ingrato, estúpidomaravilloso hombre. —Esto último lo dijo con una sonrisa incipiente, pensando una excusa para quedarse otra noche.— Oh. —Respiró.— Dios bendice a los estúpidos, con escabrosas sendas.

Música salsa. Esto fue la primera cosa que Joe escuchó cuando se despertó. Él reconoció la melodía; un éxito del momento. Una imagen breve se creó en su cabeza, la de un delgado hombre, un bello latino bailando alrededor con ropas oscuras.

La música le facilitó encontrar a Demi. Simplemente se guió con el sonido hasta la sala de estar, donde hizo una pausa en la entrada para observar como había desordenado la habitación mientras él había estado durmiendo. La habitación que había estado aseada y ordenada cuando él se había ido a la cama ahora estaba inundada de papeles. Cada superficie disponible tenía cartas abiertas y sobres encima. Demi C. Lovato se movía bailando alrededor de la caja que era el centro de este lío, sacando las cartas, abriéndolas, y colocándolas en un montón o en otro por orden.

Husmeando. ¡No! —Rugió él .

Demi, que estaba contoneándose rápidamente, un movimiento bastante atractivo, para ser honesto, con la caja medio vacía, dio un brinco alarmada. Dándose la vuelta hacia la puerta, soltando la caja y enviándola al suelo.

— ¡Mira lo que me has hecho hacer! —Gritó, sonrojándose por la vergüenza. Se agachó para recoger la caja y su contenido.

— Husmeando. —Repitió Joe. Avanzando, se elevó sobre ella mientras ella recogía los sobres caídos.

— Yo.... —Lo miró detenidamente desde abajo con aire de culpabilidad, entonces mostró su irritación. Desde su posición, lo fulminó con la mirada.— Apenas tuve que husmear. La caja estaba allí sobre la mesa del pasillo. La vi al pasar.

No estoy seguro, pero me parece que es ilegal abrir el correo de otra persona. ¿No es un delito federal?

Estoy bastante segura que eso no se aplicaría cuando el correo lo ha enviado uno mismo y realmente envié esta caja. ¡Hace tres meses! —Agregó gravemente.

Pero no escribiste las cartas que había en su interior.

Demi frunció el ceño, entonces volvió su atención a los sobres sin abrir que había en la caja. Luego explicó.

— Vi que aún no lo habías abierto, y pensé que quizás debía de ayudar. Es obvio que estabas abrumado por el número de cartas.

— ¡Ajá! Yo no tenía ninguna idea del número de cartas. Todavía no lo había abierto.

— No, no tenías idea. —Concedió después de un momento. Luego ella preguntó.— ¿Qué problema tienes con el correo? Nunca había encontrado a nadie que lo abandonara así durante meses. No me extraña nada que seas tan lento en contestar mis cartas.

Antes de que él pudiera responder, ella se giró y siguió.

¿Y cómo pudiste ignorar estas cartas como hiciste? —Ella señaló las mini-torres construidas alrededor de toda la habitación.Estos son tus lectores, ¡tus admiradores! Sin ellos, no eres nada. Ellos pagan un buen dinero por tus libros, dinero suficiente que dice que disfrutaron con lo que escribes. Tus libros no serían publicados si no hubiera lectores para leerlos. ¿Cómo puedes ignorarles de esta manera? Ellos perdieron su tiempo y se molestaron en escribirte. Dicen cosas maravillosas de ti, de tus libros, de tu escritura. ¿Alguna vez no admiraste el trabajo de alguien o disfrutaste de él tanto que quisiste decirles que apreciabas su labor? ¡Deberías de estarles agradecido por haberse tomado la molestia!

Joe la miró fijamente con sorpresa. Ella se mostraba bastante apasionada, con su cara sonrosada, elevando su pecho. Y era un pecho muy agradable, notó. Ella tenía una figura muy agradable en general, hasta con sus cómodos vaqueros y la camiseta que ella había decidido llevar puesta hoy.

Todo se notaba muy agradable a la vista, pero no era el momento. Se reprendió mentalmente y se tomó un momento para aclarar su garganta antes de intentar hablar. El problema era, que no podía recordar lo que ella había dicho o lo que él debería decir en respuesta.

— ¡Ajá!! —Había triunfo en su cara.— No tienes ninguna respuesta, ¿verdad? Por que tengo razón. Entendí claramente esta situación, y decidí, con toda la buena voluntad de mi corazón; ayudarte. No tienes que agradecérmelo. —Dijo con un tono bastante autosuficiente. Luego ella se volvió y recogió y abrió otra carta.

Joe se encontró a si mismo casi creando una sonrisa burlona en sus labios cuando la miró. No fue capaz de leer su mente para saber que esto era en realidad un caso de buena voluntad, pero si creía categóricamente que era una manera algo sinuosa de permanecer en su casa el tiempo suficiente para convencerlo de hacer publicidad para sus libros. Decidió, que era su buena voluntad, dejarla que permaneciera el tiempo suficiente para ayudarlo con las cartas. No había tenido ninguna intención de contestarlas. No conocía a ninguna de estas personas y esto era una tarea muy pesada, pero ahora... Bueno, su discurso en realidad lo había convencido. Hasta cierto punto, claro.

Muy bien. Puedes ayudarme con las cartas si tienes suficiente tiempo. —Anunció.

Demi sacudió la cabeza ante la magnificencia de Joe Jonas.

¡Bien! Como tan magníficamente me permites... —Ella hizo una pausa. Sus burlonas palabras fueron a un saco roto; ya que Joe había abandonado la habitación. ¡Maldito Hombre! Era el ser más frustrante, irritante... ¿Y qué era ese discurso sobre el tiempo suficiente? Este hombre parecía una antigüedad misma por su forma de hablar y tenía un leve acento que no sabía donde ubicarlo. Esas dos cosas comenzaban a molestarla.

Ella justamente volvía a la caja para seguir clasificando las cartas en categorías cuando una serie de ruidosas campanillas resonó por la casa. Reconociendo el sonido del timbre, vaciló, entonces dejó caer las cartas y fue a contestar. Abrió la puerta de la calle para encontrar a un hombre uniformado al otro lado, con una nevera “B.S.A.” en la mano.

— Hola. —Él dejó de masticar el chicle en su boca el tiempo suficiente para sonreír abiertamente, y así lucir un agradable conjunto de blanquísimos dientes.— Debe de ser la redactora de Joe.

Demi levantó sus cejas sorprendida.

— Er, sí. Demi. Demi C. Lovato.

El hombre tomó la mano que ella le ofrecía, exprimiéndola calurosamente.

La Tía Maggie tenía razón. Es una dulzura.

— ¿Tía Maggie? —Preguntó Demi con turbación.

La madre de Luc y mi tía. Denise. —Aclaró él cuando ella siguió pareciendo confusa, pero esto no ayudó a Demi tampoco. La únicas personas que ella había encontrado desde su llegada fueron un par de personas que se habían marchado cuando ella salía del taxi, y la mujer seguramente no era lo bastante mayor para ser la madre de Joe, er, Joe. Demi se encogió de hombros mentalmente, con aquella preocupación aparte sumada a las otras connotaciones que hizo que se hundiera mas en su escepticismo.

¿Usted es el primo de Joe?

— Sí, señora. Nuestros padres son hermanos. —Él sonrió abiertamente, viendo ahora su semejanza. Oh, era un hombre alto y tenía el pelo negro como Joe, pero Luc no sonreía, y este joven no había parado de sonreír desde que ella había abierto la puerta. Era difícil creer que estuvieran relacionados.Soy mucho más joven de lo que parezco.

¿Qué es que? — Preguntó dudosa. Ella habría situado a los hombres casi con la misma edad.

— Oh, sí. —Sonrió abiertamente.— Soy unos siglos más joven que Joe.

— Frankie.

Demi echó un vistazo sobre su hombro. Joe venía por el pasillo, mostrando una cara hosca cuando vio que estaba con su primo. Suspiró por dentro ante su obvio descontento. Al parecer, no le había gustado que abriera la puerta. Vaya por Dios, el tipo era un dolor de muelas. ¿Por qué Frankie, el aquí presente, no podía haber sido el que escribiera las novelas de vampiros? Habría sido mucho más fácil de tratar, estaba segura.

Aquí estas, primo. —Frankie no pareció sorprendido o molesto por la expresión de Joe. Él le pasó la nevera portátil.— Nick dijo que trajera esto pronto. Que sufrías carencia y lo necesitarías seriamente. —Dijo esto con una sonrisa burlona, guiñando un ojo.

Gracias.

Joe en realidad se estaba riendo de su primo, notó Demi con sorpresa. Y su cara no se resquebrajó y ni cayó al suelo por hacerlo.

Regresaré inmediatamente. —Dijo Joe. Cuando él se dio media vuelta hacia la escalera, él advirtió.— Intenta no morder a mi invitada. Ella puede ser... una provocación.

Demi frunció el ceño ante la retirada de su anfitrión, luego sonrió de mala gana a Frankie. Cambiando a una sonrisa sardónica, preguntó:

¿Siempre es tan irritable, o es solo conmigo?

— Solo contigo. —Dijo Frankie. Al ver su expresión alicaída, comenzó a reírse. Al final se compadeció de ella y dijo la verdad.— Nah. No eres tú. Joe es un huraño amable. Ha estado así durante siglos. Aunque parece estar de buen humor hoy. Le debes dar una buena influencia.

— ¿Este es su mejor humor? —Preguntó Demi con incredulidad. Frankie solamente se rió de nuevo.

— Aquí está. —Le dijo Joe. Él bajó las escaleras corriendo, devolviéndole la nevera a su primo.Dale las gracias de mi parte a Nick.

Vale. —Entonces Frankie asintió, guiñó el ojo de nuevo a Demi, y se dio la vuelta caminado por el porche.

Demi echó un vistazo a la entrada del camino y al camión aparcado allí. Repartos B.S.A.; eso tenía impreso en un lateral, el mismo que la nevara, se percató. Joe la sujetó para quitarla de la entrada y cerró la puerta.

— ¿Qué...? —Comenzó a decir con curiosidad, pero Joe evitó así todo lo grosero que podía llegar a ser y la curiosidad de ella. Él ya había recorrido alguna distancia y se encontraba en el pasillo antes de que ella pudiera hacer las preguntas que temblaban en sus labios.
Pensé que, como había tantas cartas, demasiado para contestar individualmente, en realidad; nosotros podríamos dividirlas en categorías y así repartirlas para cada uno. Así luego podrías agregar algún texto más personal a cada una de las respuestas.

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