domingo, 28 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 13


 
Ahora, las miradas que los hombres intercambiaron fueron de desconcierto. ¿Qué clase de artistas? Joe era escritor, Kevin era programador, Nick un hombre de negocios y Greg era terapeuta. ¿Qué clase de artistas? Y de todos modos, ¿que suponía ella hacían esa clase de artistas? La única forma de saberlo era preguntando. Joe lo hizo.

— ¿Qué es exactamente lo que estás pensando que hacemos aquí fuera?

Ella suspiró resignada.

— Estás fumando Maria. —Dijo ella en una palabra.

Los hombres se quedaron con la boca abierta; entonces Kevin soltó una sonrisa escéptica.

— ¿Qué?

Demi dijo exasperada.

— Maria. Marihuana. Venga chicos, seguro que estáis aquí fuera liándoos un ñorro.

— Esto... creo que se llama porro. —Interrumpió Greg.

— Como se llame. Es lo que estabais haciendo, ¿verdad?

— Esto.... —Empezó Joe. Entonces él, Nick, Kevin y Greg rieron al unísono.

— Sí. Nos has pillado. Estábamos fumando un ñorro. —Concedió Kevin.

— Porro. —Corrigió Greg.

— Sí. —asintió Nick— Te ofreceríamos un poco, pero... nosotros... esto.

— Nos lo fumamos entero. —Terminó Kevin por él.

La disculpa de los dos hombres sonó repugnantemente falsa en la mente de Joe. Dios Santo.

— Oh, está bien. Yo no fumo nada. —Sonrió malintencionadamente añadiendo— Además, la cena está lista para ser servida. Creo que por eso Dani os andaba buscando.

— Probablemente, deberíamos entrar. —Dando un paso hacia delante, Joe tomo el brazo de Demi firmemente y dándose la vuelta la llevó hacia el edificio. Apenas habían dado dos pasos cuando escucharon como las puertas de la camioneta eran cerradas y los hombres se metían en ella. Fumando ñorros. Dios santo.

Joe estuvo distraído durante la cena, picoteando apenas la comida. La vista era muy buena, y creía en los comentarios de Demi, pero el caso es que no tenía demasiado apetito. Joe tenía sus pensamientos ocupados con el convincente reclamo de su madre de que el trabajo de Demi dependía de su colaboración. Joe no sabía el porqué, pero aquello realmente le estaba molestando. Y bastante.

—... bailar, Joe.

Joe echó un vistazo a su alrededor confundido. Había percibido únicamente las últimas palabras de su madre, pues estaba profundamente pensativo. Entornó los ojos ante su pregunta.

— ¿Qué?

— Te decía que deberías llevar a Demi a la pista y bailar con ella. Para apoyar a Kevin y Dani. Alguien debe empezar el baile.

Recorrió la pista de baile con una mirada, sorprendido al ver como la novia y uno de los camareros estaban bailando. La comida había terminado y ya había empezado el primer baile. Él, como cabeza de familia, debería ser el próximo. Por derecho, debería tomar a su madre, la matriarca, alentando a los otros a bailar, pero una mirada a Denise le dijo que ella había empezado su afán casamentero entusiasmadamente. No debería estar bailando con él.

Con un suspiro, echó hacia atrás el respaldo de su silla y tendió una mano a Demi. Su editora miraba pesarosamente incierta como colocaba los dedos en su mano y se levantaba, un hecho que le incomodó por razones que no podía y que no tenía intenciones de examinar muy profundamente. Se dijo a sí mimo que tan sólo era un baile obligado, y que su madre no podría forzarle a bailar con Demi de nuevo, Joe la condujo hacia la pista y la tomó en sus brazos.

Decididamente aquello fue un error. Demi C. Lovato se acomodó en sus brazos como si estuviera hecha para él. Su cabeza llegaba justamente a la barbilla de Joe, su mano era pequeña y suave en la suya, y el olor de su perfume flotaba en el aire atormentándole y excitando vagamente a su olfato. Sin apenas darse cuenta, se encontró acercándola tanto que su cuerpo parecía unirse al suyo, sus piernas y su pecho lo rozaban a cada paso.

Joe notó que estaba hambriento, lo experimentaba cada mañana al despertarse. Mientras dormía, su cuerpo procesaba la sangre bebida, reparando cualquier daño que el día le había causado y dejándole deshidratado y con una necesidad imperiosa de mucho más. Algunos días el hambre era peor que otros. Algunos días eran bastante apacibles, dejándole que pudiera entretenerse con otras cosas, como estaba haciendo esa misma mañana. Aún así, Joe supo que estaba hambriento. Asimiló que estaba sediento. Vivía diariamente con un anhelo profundo en sus huesos que amenazaba con hacerse cada vez más fuerte y que podría engarrotar su cuerpo con ello. Y ahora esto....

Agachó su cabeza, aspirando el aroma del champú de Demi mezclándose con el picante dulzor de su perfume. Olía vagamente a vainilla, como si de un rico y suculento postre se tratase o como si fuese un tazón de helado, y él tuviera un súbito y alocado deseo de lamer aquella zona de su cuello y...

Joe se enderezó bruscamente mientras se aferraba con fuerza a aquella idea. ¿Lamer su cuello? Mejor morderlo. Santo Dios, necesitaba más sangre. Había sido más bien descuidado con lo que consumía últimamente. Debido a algo parecido a la presencia de Demi no había estado metiéndose sus cuatro habituales pintas al día. La mayoría de las veces podía funcionar con dos, lo cual explicaba su extraña hambruna ahora. Estaba confundiendo el ansia que sentía por la sangre de Demi con el ansia que sentía por ella misma.

Aliviado en gran medida, le sonrió ampliamente cuando ella susurró su nombre. Parecía ligeramente sorprendida ante su sonrisa, entonces preguntó vacilante:

— ¿Ocurre algo? Has dejado de bailar.

Joe entornó los ojos, asombrado al darse cuenta, para su sorpresa, que se había detenido. Ahora se quedó simplemente plantado en medio del salón de baile abrazándola estrechamente. Muy estrechamente. Sus senos rozando contra su pecho, amenazaban con salirse del traje de noche. Y eran unos senos realmente preciosos. Rollizos y de un tono carnal rosa pálido que indicaban su sangre lozana. A Joe le habría encantado lamer el camino que conducía hacia aquellas esferas y...

— He de hablar con Nick. —Dijo jadeando— Ahora.

Soltándola de su apretado abrazo, comenzó a caminar hacia donde Nick estaba bailando, dándose cuenta repentinamente de lo que acababa de hacer. Girando regresó hacia una desconcertada Demi que permanecía de pie, como si se tratase de una niña desamparada en medio de la pista de baile, tomó su brazo y se dirigió con ella de nuevo a su mesa. Caminó entonces alrededor de la pista, aliviado por que la música acabara justo en el momento en que llegaba al lado de su hermano.

— Nick, cuando lleves a tu pareja de vuelta a la mesa, necesito hablar contigo fuera. En la camioneta. —Dijo significativamente.

— Claro. —Dijo su hermano pequeño— Estaré contigo en un momento.

Joe asintió con la cabeza y Nick caminó con la hermana de Dani, que había sido una de las damas de honor, de regreso a la mesa principal.

— ¿Acabo de oírte decir que vas a salir a la camioneta?

Joe se dio la vuelta encontrándose a Selena detrás de él.

Ella y Gregory se habían incorporado a la pista de baile justo después que Joe y Demi. La pareja había permanecido cerca de allí, esperando la próxima canción para empezar a bailar. No le sorprendió que hubiera escuchado lo que acababa de decir.

Inclinó la cabeza en respuesta a su pregunta, y sintió la necesidad de explicarse.

— No he estado alimentándome lo suficiente desde que Demi llegó.

Selena asintió comprensiva.

— A Dani y a mí nos encantaría unirnos a vosotros. Lo ha estado diciendo antes de esto, pero con los preparativos de la boda y lo demás, ella...

— Vale, vale. —Interrumpió Joe. No necesitaba la explicación. Era feliz llevando a las mujeres a unirse a ellos.— Ve y tráela entonces. Nick va a... Oh, la trae con él.

Nick iba guiando a su nueva cuñada a través de la pista.

— Echaré un vistazo a Demi, así que no saldrá e intentará pillaros con los ñorros en la mano. —Dijo Greg ligeramente mientras Nick llegaba con la novia. Se puso en marcha para invitar a la editora a bailar.

— Bien, bien. —Joe ni siquiera sonrió. Cabeceó dando las gracias y condujo a los otros tres hacia el vestíbulo de recepción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario