domingo, 21 de octubre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 8


 
 
Pensé que, como había tantas cartas, demasiado para contestar individualmente, en realidad; nosotros podríamos dividirlas en categorías y así repartirlas para cada uno. Así luego podrías agregar algún texto más personal a cada una de las respuestas.
Joe gruñó y tomó otro sorbo del café que Demi había hecho en el almuerzo. Bueno, este había sido su almuerzo, su desayuno. Aunque, si él contara la bolsa de sangre que había chupado deprisa mientras llevaba la nevera que había traído Frankie a su oficina, supuso que esta comida podría contarse como su almuerzo, también. Se desplazaron hasta la sala de estar, y él se sentó sobre el canapé mientras ella explicaba todos los proyectos que tenía para sus cartas.

— Tomaré tu silencio, como que te gusta mi brillante plan y acordamos cooperar conjuntamente. —Dijo Demi en respuesta a su gruñido. Como esto pareció molestarla, y porque le gustaba el modo en que enrojecía cuando estaba molesta, Joe gruñó otra vez.

Como esperaba, sus mejillas se volvieron rojas como la sangre y sus ojos mostraban su cólera, y Joe decidió que Demi C. Lovato era una cosita preciosa cuando se enfadaba. Y que él disfrutaba mirándola.

Y a pesar de no estar muy contenta con él, la irritación de su cara de repente desapareció y comentó:

Tienes mejor color hoy. Creo que al final la herida de la cabeza no ha sido muy importante.

Te dije que estaba bien. —Dijo Joe.

Sí, lo hiciste. —Agregó. Luego ella lo miró algo incómoda y dijo:— Perdóname si después de la primera vez no he ido a verificar si te encontrabas bien. Quise hacerlo, pero no escuché la alarma la siguiente vez. Debí de haberlo apagado en sueños o algo así.

Joe ondeó una mano, quitando importancia. Él había apagado la alarma, por lo que ella no tenía que pedir perdón por eso. Y no creyó que ella apreciara el saber que había ido a su habitación mientras dormía. Ella definitivamente no quería saber que después de llegar allí, se había encontrado parado de pie a un lado de su cama mirándola como dormía, mirando fijamente su inocente expresión mientras descansaba, su mirada había estado fija en como subía y bajaba su camisón de franela cuando respiraba. Como había deseado retirar aquel... ah... camisón tan apropiado de su garganta para así poder ver el pulso que golpeaba allí. No, definitivamente ella no querría saber todo esto, por lo que él se levantó y bebió pausadamente su café de nuevo.

La bebida era amarga, pero un brebaje sumamente sabroso. Joe no podía pensar por qué él lo había evitado todos estos años. La verdad, había notado que el estimulante del café le afectaba en el cuerpo dos veces más que a un humano, pero realmente no había notado ningún efecto más. Desde luego, sólo tenía que beber un par de sorbos por ahora. Quizás no debería correr más riesgos. Por lo que dejó la taza.

Entonces, ¿qué hacemos? —Preguntó él bruscamente, intentando cambiar de tema, así Demi no indagaría más sobre lo ocurrido anoche.

— Bien. He estado dividiendo las cartas en categorías. Muchos de ellos tienen opiniones y preguntas similares, peticiones de cuando vas a escribir las historias de Joe o Nick. —Explicó ella.— Luego he colocado todos los que hacen preguntas. Así, puedes escribir una carta de cada montón, reduciendo las cartas que escribirías a veinte en vez de cientos de ellas.

— Desde luego, sería un detalle si leyera cada carta y escribiera una línea o dos para personalizar a si tu respuesta. —Agregó, tanteándole.

Joe supuso que ella ya había pensado todo el trabajo que llevaría. Él así lo hizo. Él no pudo menos que quejarse.

— No sufrí estas molestias con mis otros libros.

¿Otros libros? —Ella parpadeó confusamente, entonces dijo.— Oh. Te refieres a tus textos históricos. Bueno, eso fue diferente. Aquellos no eran de ficción. Esos en la mayor parte los utilizan las universidades. Los estudiantes raras veces escriben cartas admirando el trabajo del escritor.

Joe hizo una mueca y tomó otro sorbo de su café. Eso lo ayudó para no decirle que sus novelas no eran ficción, y que estos solo se habían vendido mundialmente como si fueran romances vampiricos.

— De todos modos, creo que tenemos suficientes categorías para empezar. Puedo decirte cual es de cada categoría, y puede hacer una especie de respuesta general para cada una mientras sigo clasificando el resto de las cartas.— Sugirió.

Asintió dando su aprobación, Joe cruzó sus brazos y esperó.

— ¿No te gustaría conseguir una pluma y un papel o algo así ? —Preguntó después de un momento.— ¿Así no olvidaras nada de ellos?. Hay al menos veinte categorías.

Tengo una memoria excelente. —Informó Joe.— Procede.

Demi se dio la vuelta lentamente, al parecer intentando decidir por donde comenzar.

Dios querido, suenas como aquel tipo calvo en el Rey y yo. —Él la escuchó murmurar.

Joe sabía que no debía contestar, como se suponía, si no escuchaba esto, pero tenía un oído espectacular. Y estaba disfrutando de su exasperación, por lo que agregó comentando.

Te refieres a Yul Brynner.

Se dio la vuelta a su alrededor para mirarlo con alarma, y él asintió.

Él describió al rey Siam, e hizo un trabajo excelente.

Demi vaciló; entonces, al ver que él no estaba enfadado, se relajó un poco y hasta casi sonrió.

Es una de mis películas favoritas.

— Oh, ¿Hicieron una película ? —Preguntó con interés.— Yo lo vi vivir en esa época cuando se estrenó.

Cuando ella pareció algo dudosa, él comprendió que había pensado en el estreno de Rodgers y Hammerstein en la muestra de Broadway, que tuvo su premier en 1951, si él no se confundía, más bien ya estaba pasado de moda. Como pensó que aparentaba tener unos treinta años, por lo que era normal que ella pareciera sorprendida por su comentario. Se aclaró la garganta, añadiendo.

En el reestreno desde luego. Esto ocurrió en 1977 en Broadway. Creo.

Sus cejas se elevaron sorprendidas.

Debías de tener... ¿Qué? ¿Siete? ¿Ocho?

Sin querer mentir demasiado, Joe simplemente gruñó. Aclarando,

Tengo una memoria excelente.

— Sí. Desde luego que la tienes. —Demi suspiró y recogió una carta. Leyó en voz alta.

Querido señor Jonas. Leí y adoré Mordiscos de Amor, los volúmenes uno y dos. Pero el primero es mi favorito. ¡Realmente tiene mucho talento! El ambiente medieval de esa novela era tan arenoso y realista que casi llegue a creer que estuvo allí. —Demi hizo una pausa y echando un vistazo en su dirección.— Todas las cartas en este montón siguen esa misma línea, te elogian por el realismo de tu escritura y de hecho, es que al leerlas parece como si hubieras estado allí.

Cuando Joe simplemente afirmó, ella frunció el ceño.

— ¿Y bien?

Y bien, ¿qué? —Preguntó sorprendido.— El lector tiene razón.

— ¿Que el lector tiene razón? —Ella lo miro boquiabierta.— ¿Eso es lo que vas a escribir? “ ¿Querido lector, tiene razón?”

Joe se encogió de hombros suavemente, preguntándose por qué ella levantaba la voz. El lector tenía razón. En sus libros se podía leer la realidad por que él sí había estado allí, en la época medieval. Como así había ocurrido. No durante el período de tiempo exacto cuando sus padres se habían encontraron, pero no mucho tiempo después, y en aquel entonces, el cambio era muy lento para poder diferenciarlo.

Él miró a su redactora cerrar de golpe la carta, echarla sobre el montón y coger otra. Murmurando todo el tiempo de que él era un idiota arrogante, y otras descripciones muy poco halagadoras. “Insensibley “que sus habilidades sociales” era solo dos. Todo esto en un tono en el que Joe sabía que se suponía que no podía oír.

Él no se ofendió. Tenía seiscientos años de edad. Un hombre tenía alguna seguridad en sí mismo después de este tiempo. Joe había supuesto que para la mayoría de la gente parecería arrogante, posiblemente hasta idiota. Insensible seguramente, y él sabía que sus habilidades sociales estaban algo oxidadas. Kevin y Nick siempre habían llevado mejor los asuntos sociales. Aún, después de vivir unos años como un escritor recluido, era una materia en la que carecía y tenía constancia de ello.

De todos modos. No podía ver ninguna buena razón para mejorar sus habilidades sociales. Estaba en una etapa en la vida donde impresionar a alguien parecía más una carga.

Una vez le había atendido una camarera en una cena que le había explicado que tenía que ser más amable. Ella le había dicho:

— Tiene que poner de su parte, si trabaja a fondo, lo hará bien. La mayor parte de los clientes son buenas personas, aunque pudiera haber en alguna ocasional alguno muy mal educado. Pero a veces que hay alguna noche donde si consigue un cliente verdaderamente repugnante, o hasta dos o tres de seguido, y ellos le humillaran, haciéndole sentir cansado y miserable, una parte de la raza humana esta harta de la vida. Luego aparece un adorable bebé y le hacer sonreír, u otro cliente que le dice¿Una noche mala?” con una sonrisa comprensiva. Esto hará que mejore su buen humor y comprenderá que tal vez las personas no son tan malos.

Bien, Joe había sufrido un par de décadas malas, y se sentía cansado, deprimido y harto de toda la raza humana. No tenía la energía o deseo de conocer a la gente. Solamente quería estar solo. Era por lo que había comenzado a escribir: una búsqueda solitaria que lo mantenía ocupado y le ofrecía un mundo mucho más agradable.

¿Para él habría alguien que le hiciera sonreír y le dijera “que una década dura?” y alteraría todo. Alguien como Demi. Tanto como había resistido para tratar con ella, ahora había comenzado a disfrutar de su compañía. Hasta lo había hecho sonreír en varias ocasiones.

Comprendiendo el camino que estaban tomando sus pensamientos, y que estos se estaban tornando más bien calientes, para que permaneciera cómodamente con su invitada, que no había deseado, se irguió abruptamente, comenzando a fruncir el ceño. ¡Dios querido.! ¿Qué había estado pensando? Demi C. Lovato era muy obstinada, una molesta mujer que no había hecho nada más que traer el caos a su ordenada existencia. Él...

“Querido Señor Jonas,” —Leyó ella muy seria, sacando a Joe de sus íntimos pensamientos “He leído sus novelas sobre vampiros y he disfrutado de ellas enormemente. Siempre me ha fascinado el vampirismo y he leído todo sobre este sujeto vorazmente. Sé que existen en realidad, y sospecho que usted mismo es uno de ellos. Me gustaría serlo en algún momento. ¿Por favor me convertiría en un vampiro, también?” —Demi puso sus ojos en blanco y dejó de leer, recorriéndole con la mirada.— ¿Qué le dirías a ella?

— No. —Dijo firmemente.

Demi lanzó la carta hacia abajo resoplando.

¿Por qué esta contestación no me sorprende? Aunque supongo que sería algo ridículo el intentar explicar a alguien que en realidad no es un vampiro, que realmente no existe tal cosa, que posiblemente no podría “convertirla”. —Ella se rió y siguió adelante con la siguiente carta del montón. Mirando unas pocas de estas cartas que había allí, agregó.— Sería muy amable de tu parte si le dijeras que tendría que ir a un psicólogo local a ver si él pudiera ayudarla con su problema.

Joe sintió que sus comisuras se movían levemente, pero no dijo nada, simplemente esperando que Demi se decidiera con la siguiente carta.

— “Querido Señor Jonas,” —Comenzó.— “No he leído el primero de Mordiscos de Amor, pero lo leeré. Le garantizo que cuando terminé el segundo de Mordiscos de Amor, pensé que era maravilloso. Kevin era tan dulce, gracioso y atractivo que me enamoré de él como lo hizo Dani. Él es el hombre de mis sueños.“ —Demi hizo una pausa y le echó un vistazo con expectación.— ¿Qué piensas de estas cartas?

Esto fue bastante fácil.

— Kevin es muy reservado.

Su redactor levantó sus manos en el aire.

— ¡Esto no es una broma, Joe! Justamente no puedes. —Ella hizo una pausa cuando sonó el timbre, girándose con un suspiro cuando Joe casi de mala gana le habría contestado. Él ya sabía quien podría ser. Frankie le había llevado sangre, que dejó como único resultado de la ecuación a: su familia. Y como Kevin y Dani estaban ocupados con los preparativos de la boda, y Nick, Selena y Gregorio estarían en sus trabajo a esta hora, la única persona que podría ser era su.....

Madre. —Su saludo fue menos entusiasta cuando abrió la puerta y se encontró a Denise Jonas allí de pie. Realmente no tenía ningún deseo de tener a su madre y a Demi Lovato en la misma habitación; esto definitivamente daría ideas a la mujer más mayor. Y ya que sospechaba que ella se encaminaba por esa clase de ideas, pensó que era mejor no animarla. ¿Pero como podría hacerlo? Ella era su madre.

— Joe, querido. —Denise besó sus mejillas, mientras lo empujaba para pasar a la casa.— ¿Estás solo, querido? Pensé en hacerte una visita a la hora del té. —Ella no esperó su respuesta, pero siguió sus instintos maternales hasta la puerta de la sala de estar y sonrió abiertamente cuando divisó a Demi.Bien, justo a tiempo. Sin duda los dos necesitáis un descanso, también.

Joe cerró la puerta de la calle con un resignado suspiro, y su madre paso sin miedo a su desordenada sala de estar. La mujer nunca le visitaría para un simple té. Siempre tenía un objetivo. Y Joe temió que no le iba a gustar mucho el objetivo para la visita de hoy. Él solamente le rezó a Dios para que ella dejara de buscarle pareja con cualquiera, mejor aún de que se le quitara la absurda idea de que estos fueran Demi y él.

1 comentario:

  1. wuahh joe esta enamoradisiiimoooo!! si adoro a la mama denisee aver que hace ahoraa

    ResponderEliminar