sábado, 3 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 24


 
Joe procedió a borrar los pensamientos de Taylor, forzándolo a concentrarse en el programa de televisión. No se dio cuenta que Joe  le acomodaba la cabeza para mejor acceso a la carótida.

Joe se inclinó. Solo lo mordería un poco, tomar solo la sangre suficiente para apagar lo peor de su sed. Solo un poco.

* * * * *

Demi se bajó del ascensor y comenzó a caminar por el pasillo con alivio. Había pasado las últimas horas involucrada en un conversación sobre compras, reconfortando y alabando a sus diversos escritores en la fiesta. Todos ellos eran maravillosas mujeres, pero tenían poco contacto personal con ella, entonces cuando tenían la oportunidad de verla en persona todas estaban deseosas. Aunque eran agradables los encuentros eran mental y emocionalmente agotadores, y Demi no podía esperar a regresar a la habitación y relajarse.

Pensó en Joe. Quitándose el sombrero, deslizó sus manos por su cabello. Había sido innecesariamente mezquina con él esa mañana. Su única excusa era la frustración y el cansancio. Estaba frustrada porque había logrado conseguir al hombre para el congreso y ahora estaba preocupada que hiciera más daño que bien. Y había trabajo las últimas horas del último mes tratando de seguir adelante para que su ausencia esta semana en la Conferencia no fuera un problema. Añadido a eso, había estado nerviosa todo el tiempo, preocupándose si Joe se presentaría o no.

Demi suspiró y buscó su llave en el bolso. Sería más agradable con él para compensar su anterior irritabilidad. Después de todo, no era su culpa que le pusieran el nombre de productos lácteos, fuera tan blanco como el papel la mitad del tiempo o hablara de una manera tan pasada de moda. Había sido engañado para dar su palabra de que asistiría, luego había mantenido su palabra. No era tan malo. Era...

Un pervertido. Ese fue el primer pensamiento de Demi al abrir la puerta de la habitación de tres dormitorios. No podía creer lo que sus ojos veían. No estaba segura como al principio de lo que sus ojos veían. Taylor estaba sentando en la silla y Demi podría jurar que estaba viendo la televisión, pero Joe estaba sobre él, con un brazo alrededor de su hombro y lo bajaba hacia su pecho al enterrar su cara en el cuello del editor.

Demi tragó aire con horror. Joe Jonas era homosexual: y le hacía insinuaciones amorosas a su compañero de trabajo.

— ¿Qué demonios estás haciendo?

Joe se enderezó abruptamente y se volvió para mirar hacia la puerta donde Demi estaba pasmada. Su primer pensamiento fue, uh-oh. El segundo que era una maldita vergüenza que fuera resistente al control mental, porque lo habría utilizado si pudiera. Luego el teléfono sonó.

Le llevó un momento a Joe reforzar el control sobre Taylor para que el editor no escuchara ni viera lo que estaba pasando; era mejor no liberar su mente hasta que Joe supiera como iba a explicar esto. Desde luego Demi parecía incapaz de moverse en ese momento, la dejó parada a un lado de la puerta y caminó hacia el dormitorio a contestar el teléfono. Esperaba que fuera Nick.

Como había esperado era la voz de su hermano en el teléfono. Aunque la oportunidad apestaba. Si su hermano hubiera hablado una hora antes, Joe podría haber controlado su deseo de sangre y evitar la escena en el otro cuarto. ¿Cómo demonios iba a explicarle esto a Demi?.

— ¿Joe? ¿Joe?

Se rindió y le prestó atención a Nick.

— ¿Dónde estás? —Preguntó.

— Estoy en Europa. Recibí tu mensaje, pero no me dijiste cual era tu problema. ¿Qué...?

— Cuelga el teléfono. —Demi estaba repentinamente a su lado. Debería de haber cerrado la puerta. Parecía que se había recuperado de la impresión y a juzgar por la impresión, no era una campista feliz.

— Un momento Demi. —Joe le frunció el ceño.— Ve a esperar en el otro cuarto.

— No. Quiero hablar contigo. Ahora. —Demi agarró el teléfono, pero Joe se marchó dando media vuelta, moviéndolo fuera de su alcance.

— Mira Nick. Yo... —Hizo una pausa y clavo los ojos en el teléfono después de escuchar un chasquido en la oreja.

— ¿Qué le estabas haciendo a Taylor?

Joe se volvió.

— Colgaste el teléfono. —Miró boquiabierto a Demi.

— Tienes toda la razón. —Siseó. Miró hacia el otro cuarto. La risa grabada de Black Adder se escuchaba en el fondo. Lo encaró y acusó en un rudo susurro— Te dejo solo por algunas horas y regreso para encontrarte haciéndole insinuaciones amorosas a mi amigo. Para tu información, no es homosexual, así que estás perdiendo tu tiempo. No puedo creer que actúes de esta manera, pero vas a tener que explicarte ahora mismo.

Joe se echó para atrás como si ella lo hubiera golpeado.

— No le hacía insinuaciones amorosas a tu amigo. ¿Qué tipo de hombre crees que soy?

— Bueno, ¿Por qué tipo de hombre tengo que tomarte? Nunca mostraste un poco de interés en mi, y regreso y te encuentro sobre de Taylor.

Joe se la quedó mirando por un momento, luego colgó el teléfono muerto en su soporte. Tomándola por la muñeca, tiró de ella hacia sus brazos. Demi dejó escapar una bocanada de aire por la sorpresa antes de que su boca cubriera la suya.

No fue un beso suave, tentativo. Joe tenía algo que probar. Además, la deseaba desde hacía tanto tiempo que no hubiera podido ser suave aunque quisiera. El beso era demandante; devastó su boca, forzando a abrir sus labios para empujar su lengua dentro, su cuerpo se aferró a su sabor. Era dulce y caliente como se había imaginado.

Y ella esta dispuesta. Oh, no al principio. Al principio Demi estaba tiesa y quieta en sus brazos, pero luego dio un gemido de rendición y se derritió contra él, su cuerpo adherido como un suave suéter.

Sus pechos rozando su pecho al deslizar su brazo libre para ponerlo alrededor de su cuello e inclinar ligeramente la cabeza para poder devolverle el beso.

Solo sirvió para avivar la llama del deseo de Joe. Olvidando su intento original para probar que no era homosexual, soltó su muñeca y deslizó sus brazos alrededor de ella. Dejando deslizar sus manos por su espalda hasta su trasero en forma de corazón, rodeó esas curvas redondas y la elevó contra él hasta que estuvo ingle contra ingle. Luego giró sus caderas para presionar las de ella. Demi era tibia como el sol en sus manos, arqueándose y contorsionándose contra él hasta gemir. Su boca se abrió, luego chupó la suya casi frenéticamente.

— Joe. —Dijo jadeando su nombre en señal de protesta cuando él se detuvo para echar un vistazo alrededor. Pero Joe no se detenía. No tenía intención de detenerse; solamente quería saber donde demonios se encontraba la cama. Quería tocar más de ella. Quería tomarla. No la tocaría ni la tomaría mientras estuvieran parados.

Viendo la cama directamente detrás de Demi, se dejaron caer en la cama, su cuerpo presionado intensamente con el de ella y bajó su boca para besarla de nuevo. Demi se relajó de inmediato, sus manos deambulando por su espalda y sus brazos. Joe la sintió tirando de su camisa, haciendo un intento consiente o inconsciente de sacarla de sus pantalones, y estaba repentinamente agradecido de que se hubiera quitado la chaqueta y la corbata antes. Así había menos que quitar.

Demi por supuesto, tenía mucha ropa. Decidió ayudarla con ese problema; pero cuando empezó a romper el beso, protestó con un fuerte gemido y clavó sus garras en su trasero, tratando de retenerlo en su lugar.

Joe se rió ahogadamente en su boca, complacido con su pasión. Le dio otro profundo beso, llenando su boca con su lengua, luego abstrayéndolo en imitación de lo que vendría. Rompió el beso y dio pequeños mordiscos hacia su barbilla, a través de su garganta al empezar a trabajar en los botones de su blusa. Vaciló al encontrarse con sus labios y se detuvo en la vena pulsante de su garganta. Podía sentir la excitación en su sangre, casi podía probarla. Quería morderla. Quería alimentarse. Pero esperaría. Tomaría su sangre al tomar su cuerpo. Ambos encontrarían el éxtasis de esa manera. Sería mejor esperar.

Joe dejó que su boca se moviera, besando la tierna carne de Demi hasta alcanzar las redondas puntas de sus pechos sacados del sujetador. Sus manos habían estado ocupadas. Su blusa estaba abierta hasta donde estaba metida en sus pantalones. Joe se levantó, poniendo las rodillas a cada lado de su cadera, y liberó la blusa abriéndola totalmente para que descansara a cada lado de ella. Yacía desnuda excepto por su sostén blanco de algodón.

Joe había visto muchas mujeres en diversos estados de desnudez. Había visto mujeres en corsés que habían hecho que sus dedos se enroscaran, en sigilosos negligés franceses que lo habían dejado sin aliento, en pequeñas cantidades de ninguna cosa que realmente podría ser llamada ropa; pero nunca pensó que vería algo tan sexy como Demi con su sostén de algodón. Su sombrero vaquero se había volcado completamente a un lado de ella, su cabello era un desorden enmarañado alrededor de sus mejillas sonrojadas, y sus ojos estaban adormilados con deseo. Quería comérsela. Quería tomarla en su cuerpo y mantenerla ahí por la eternidad. Quería a Demi. 

Demi se movió debajo de él, sus manos llegando a la pluma sobre su barriga a través de su camisa y Joe a regañadientes dejo de mirarla. Inclinándose hacia adelante, la cogió por los brazos y tiró de ella hasta quedar sentada; luego la besó al resbalar sus manos alrededor para desabrochar el sostén. Lo había destrozado, pero sería una vergüenza no volver a verla con ese sostén.

Demi no se quedó inactiva mientras él trabajaba. Terminó de sacar su camisa del pantalón y recorrió sus manos debajo de la camisa, sobre su dura espalda, luego alrededor de su pecho.

Joe sonrío contra su boca. Soltó el último broche y sintió la tela resbalarse. Rápidamente se quitó la camisa, la empujó sobre la cama y quitó el sostén para poder verla apropiadamente.

— Perfecta. —La palabra salió de sus labios al alcanzar sus pechos. Demi gimió y arqueó la espalda, presionando, buscando su toque. Era todo el apuro de Joe; necesidad; cambió de posición para tomar un perfecto pezón endurecido en su boca. Sus ojos se cerraron de placer al chupar Joe y lo sintió ponerse rígido aun más por la excitación. Demi le permitió atender a sus pechos por un tiempo, luego capturó su cabello y tiró su cabeza hacia arriba.

Joe cedió a su orden. Cambiando para besarla, deslizó su pierna entre las suyas. Presionó hacia arriba, rozando su muslo contra su sexo al besarla. Demi respondió acaloradamente, frotando en respuesta y tirando cruelmente de su camisa. Varios botones se rompieron. Joe de repente encontró su camisa abierta y se acercó más para rozar su carne. Los pezones de Demi rozaron el pelo de su pecho, luego su piel, mandando hormigueos a través de él. Sintió su mano deslizarse desde su estomago hasta su ingle.

Joe se volvió un poco loco. Empujó contra ella, frotando más cerca, su mano quedó atrapada entre los cuerpos. El teléfono empezó a sonar. Joe lo escuchó, pero era un sonido apartado, una preocupación distante por la que no se preocuparía. Demi llenaba su mente. Ella era todo lo que veía o escuchaba, sus jadeos y suaves suspiros, su esencia, su toque. Lo abrumaba. El mundo podía irse al infierno y no le importaba. Demi estaba con él, y la quería ahí para siempre. Para más que siempre.

Levantando su boca de la suya, Joe se movió a su cuello, encontró su pulso y enterró sus dientes en su carne. Demi grito, su cuello arqueándose y Joe cerró los ojos frotando su cadera contra ella. Su sangre de vida llenó su boca. Sabía dulce a pesar de su delgado cuerpo. Joe siempre prefirió a mujeres grandes, encontrando su sangre gruesa, rica y satisfactoria. Pero mientras que la sangre de Demi era diferente, era intoxicante. Sintió prisa al llenarse de ella.

— Hey, Joe. Un tipo llamado Nick... Oh, Uh, Lo siento.

Joe se enderezó abruptamente, levantándose sobre sus rodillas en la cama. Girando vio a Taylor alejándose rápidamente de la puerta abierta. Se quedó asombrado, incapaz de creer que se había dejado llevar y había olvidado cerrar la puerta y estaba aun más asombrado de que había perdido el control sobre la mente del editor. Lo peor de todo es que había permitido que Taylor los encontrara a Demi y a él juntos. No tenía miedo de que el hombre supiera que se estaba alimentando, pero las otras suposiciones de Taylor serían igual de malas. Ciertamente a Demi no le gustaría esto. Y Joe no tenía deseos de causarle incomodidad con sus compañeros de trabajo.

Entonces comprendió lo que el hombre le dijo, y Joe pensó en el timbre del teléfono. Nick estaba en la línea, llamando de nuevo. Lanzándose fuera de la cama, Joe se apresuró para ver a Taylor colgar el teléfono.

— Oh. —Dijo el editor, espiándolo en la puerta.— Le dije que estabas ocupado

Joe maldijo entre dientes. Abriendo su boca para contestar bruscamente al joven hombre, se detuvo al darse cuenta que el editor evitaba mirarlo a la cara. Keyes también estaba sonrojándose furiosamente. Joe miro hacia abajo e hizo una mueca cuando se dio cuenta que Demi no solo había abierto su camisa, también había logrado empezar abrir sus pantalones. El cinturón estaba suelto. El botón abierto y sus pantalones estaban a mitad de sus muslos.

Dudo que eso fuera lo que había hecho enojar a Taylor, sin embargo. Sin duda el hombre estaba incomodo al encontrar a Demi con las manos en la masa con uno de sus escritores.

Joe trataba de decidir que hacer cuando fue repentinamente empujado desde atrás. Haciéndose a un lado, se dio media vuelta para ver a Demi salir apresurada del cuarto. Su blusa estaba abrochada y su sombrero estaba de regreso en su cabeza, y el vislumbre que obtuvo de su cara era rojo cereza con vergüenza.

Joe trató de agarrar su mano, pero estaba fuera de alcance. Demi dijo algo ininteligible salvo por la palabra “cama”, luego desapareció dentro del cuarto. La puerta se cerró con un chasquido, seguido por el ruido del cerrojo. Definitivamente quería estar sola.

Joe suspiró infelizmente y pasó una mano por su cabello. Había hecho un desastre de todo.

— Bueno, supongo que me... Voy a la cama también. —Anuncio Taylor. Luego desapareció.

Sacudiendo su cabeza, Joe caminó hasta la barra. Se sirvió una bebida, luego la llevo a su dormitorio, cerrando la puerta detrás de él.

— Ahora eso no tiene importancia. —Murmuró para sí mismo al caminar hacia la cama. Había embrollado todo y lo sabía.

¿Que podía hacer ahora? No tenía idea que estaba pensando Demi. Estaba consciente de que la había mordido. Usualmente la gente no lo estaba, pero el normalmente controlaba sus mentes al hacerlo, devolviéndoles el placer que le daban al alimentarse. Normalmente era una experiencia muy erótica para ellos. Para las mujeres de todos modos. No se molestaba en hacerlo con hombres, sino simplemente les borraba la mente para que no pudieran recordar que había pasado. Simplemente eran dejados con dos pequeños orificios en su cuello y sin ninguna idea de como llegaron ahí. Joe había abierto su mente al morder a Demi, pero no estaba seguro si había sentido su placer como el de ella. ¿Había sentido su mordida? ¿Había sido dolorosa? ¿O simplemente sintió placer y jubilo?

Si hubiera sentido el dolor de la mordida, Demi probablemente pensaría que era un fenómeno demente. Pensaría que escribía sobre vampiros porque equivocadamente se creía uno de ellos. Se preguntaría que es lo que se traía entre manos. O peor, sabría la verdad. Pero Joe sospechó que sería lo del fenómeno. Una sensata mujer moderna como Demi nunca creería en vampiros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario