miércoles, 14 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 39


— ¡Oh, Dios! —Murmuró Jenny.— Probablemente está buscando a Lady Barrow. Él ha estado rastreándola toda la noche.

— Demonios. —Dijo Joe entre dientes. Definitivamente todo había empeorado.

* * * * *

— El último. —Le dijo Demi a Lady Barrow con un alivio que hizo eco en la fundadora de Romantic Times.

— Bien. —Dijo la mujer.

Demi no la podía culpar, las dos estaban inclinadas, las cabezas ladeadas hacia un lado y las espaldas presionadas contra el fondo de la mesa. Demi tenía que realmente respetar a la mujer por venir allí abajo con ella. No había habido necesidad, pero Lady Barrow, tenía ese tipo de si-hay-algo-que-hacer, hagámoslo.

Suspirando, Demi se obligó a concentrarse en la tarea que tenía por delante. Un último alfiler por liberar y ellas podrían salir de allí. Luego ella le insistiría a Joe que fuera directo hacia el baño de hombres y se sacara los alfileres enjoyados. Ella no podía imaginar como él los había puesto en el maldito calzón en primer lugar. Y fue una suerte que no hubiese bailado con él antes de que esto ocurriera, ella habría encontrado su vestido atrapado. ¿No habría sido divertido, tener que desenredarse allí, en el medio de la pista de baile, frente a la vista de todos? Ya había suficientes personas que sabían que estaba debajo de la mesa trabajando en el calzón de Joe; no necesitaba que hasta el último asistente del congreso viera su apuro.

— Lo tengo. Estas libre. —Gritó Demi con alivio mientras el último alfiler se soltaba. Ella comenzó a apartarse, sólo para encontrar su manga deteniéndola abruptamente. De alguna manera, mientras ella estaba desenganchando el mantel del último alfiler, su manga se había quedado atrapada en otra. Ella estaba ahora pegada a Joe, su muñeca con su calzón.

— Demonios. —Dijo ella.

— ¿Qué pasa?. —Preguntó Lady Barrow, frunciendo el ceño. Algo como un alboroto comenzó del otro lado del mantel. Todo el mundo parecía estar hablando al mismo tiempo.

— Estoy atrapada con un alfiler de su... —Jadeó Demi, arrodillándose para no desgarrarse la manga si Joe repentinamente se levantaba. El chirrido de las patas de la silla de Joe en el suelo ahogó por completo su grito de alarma, y ella se vio forzada a salir rápidamente de debajo de la mesa mientras él comenzaba a levantarse. Demi parpadeó en contra de un destello repentino, oyó a Joe maldecir, pero quedó brevemente ciega. Había estado oscuro bajo la mesa.

— Cuidado, Señor Adams. —Advirtió Lady Barrow, gateando fuera de debajo de la mesa.— Ella tiene su manga atrapada a su...

Lady Barrow dejó de hablar al ver las nuevas adiciones en su audiencia. Demi las notó también, sus ojos se adaptaron, y lentamente notaron la cámara de filmar apuntando en su dirección. También había un fotógrafo con una cámara que parecía muy profesional. Se dio cuenta que el destello había sido él sacando una foto.

Joe, haciendo lo mejor para ignorar su mano colgando delante de su ingle, dijo en un apenado, educado tono.

— Llámeme Joe, por favor, Lady Barrow.

— Yo, yo, yo.. —Dijo el hombre con la cámara que parecía muy profesional.— Usted no me mencionó este evento, Lady Barrow.

— ¿Quién...? —Comenzó Demi, sabiendo que no quería oír la respuesta.

— El periódico local. —Dijo Lady Barrow desagradablemente. Ella se puso de pie.— Y ahora que ésta emergencia terminó, creo que debo hacerme cargo de la próxima.

Jenny y las otras escritoras ayudaron a la mujer a arreglarse la falda; luego Kathryn Falk tomó el brazo del reportero, lo giró y comenzó a caminar con él hacia su mesa.

— Apuesto que ella tiene a ese hombre comiendo de su mano en diez minutos. —Dijo Jenny con admiración. Girando hacia Joe y Demi, sonrió alentadoramente.— Esa fotografía no llegará a los periódicos. Lo garantizo.

Estaban en la página principal del Daily News.

— Él no se lo dio a su editor, pero no sé quién podría haberlo hecho. —Dijo Kathryn Falk en un tono descontento. Ella había telefoneado a Demi y a Joe a primera hora de la mañana y les exigió que se encontraran con ella en el restaurante principal para desayunar. Demi inmediatamente había sospechado lo peor. Y había estaba en lo cierto.

Se veía miserablemente en la foto del periódico. Estaba Joe, medio levantado y luciendo muy guapo en su traje, y estaba ella, luciendo como alguna chica barata gateando debajo de la mesa para agarrarlo... Suspiró miserablemente y leyó el titular otra vez.

¿Momentos Medievales? Anunciaba en grandes letras.

 

La editora de Roundhouse Publishing, Demi C. Lovato agarra con todo el gusto posible al escritor de romance vampírico, Danger Adams, mientras Kathryn Falk, Lady Barrow, Directora General y fundadora de la revista Romantic Times, no dejaba de mirarlos en el baile renacentista de anoche.

 

Demi gimió y comenzó a cerrar de un golpe el periódico, pero hizo una pausa para releer una nota del escritor. Ella miró con mayor cuidado la fotografía.

— Cuando coloqué mis manos sobre ese hombre, voy a... —Comenzó Lady Barrow.

— Yo pienso que dice la verdad. —La interrumpió Demi cansadamente.

— Me parece a mí que el flash del hombre del periódico se apagó justo cuando yo salía de debajo de la mesa. Tú estabas todavía allí abajo. Pero tú estás en la foto.

Lady Barrow tomó el escrito y lo miró fijamente con el ceño fruncido.

— Creo que estás en lo correcto. ¿Pero quién pudo haberla tomado? Las cámaras no estaban permitidas. Habíamos contratado a un fotógrafo para tomar fotos de la gente. Los únicos invitados con cámaras fueron reporteros y... —Su voz se desvaneció, sus ojos se estrecharon.— Qué, que..—Ella se cortó sí misma, claramente disgustada.— Si me excusáis, tengo algo de lo que encargarme.

Ella se levantó, luego hizo una pausa y forzó una sonrisa.

— No te preocupes por esto. Es una tempestad en un vaso de agua. Pasará rápidamente si no das entrevistas acerca de eso.

Demi y Joe asintieron, entonces vieron que Lady Barrow partía del restaurante, no dudaba en desollar a cierto fotógrafo.

Demi suspiró. Joe también lo hizo. Evitaron mirarse el uno al otro. Habían estado evitando mirarse desde anoche. Jenny había ayudado a desenredar la manga de Demi de su calzón, después de eso él prontamente se había excusado. Demi se había puesto en la mesa donde Jenny y las otras escritoras habían tratado de animarla, mientras Taylor había intentado valientemente no reírse de ella. Chuck había venido dos veces para hablarle a las escritoras y llamar su atención hacia ella. Allison había venido al menos tres veces para asegurarle que todo estaría bien. Taylor había intentado nuevamente no reírse.

Cuándo Joe no había regresado después de media hora, Demi se había excusado y había vuelto a su suite. Joe justamente estaba saliendo de su cuarto. Su mirada había tropezado con la de ella, entonces la apartó rápidamente cuando él le preguntó si la fiesta se había acabado. Demi le había dicho que no, pero que ella tenía dolor de cabeza y quería acostarse. Él hizo un comentario compasivo, le dijo que él justamente había subido las escaleras por una bebida, de lo cual ella entendió que él había quería decir algo de sangre, entonces se había dicho que quizás él también se relajaría en la suite.

Demi solamente se había encogido de hombros. Se sentía deprimida y miserable, un fracaso gigantesco en la vida y se preguntó cómo todo había terminado tan mal.

Y eso había sido antes de que su locura fuera exhibida por el periódico.

Ella suspiró otra vez.

— Supongo que deberíamos encaminarnos a la recepción. —Sugirió finalmente Joe.

Demi hizo una mueca. Ella lo había arrastrado al desastre desde el primer día. Ahora él estaba ansioso por irse. Y ella no lo estaba. La última cosa en el mundo que Demi quería era ir a cualquier lugar donde se tuviese que enfrentar a Chuck Morgan. Si el editor no había estado satisfecho con ella anoche, entonces hoy, después de ver los titulares, estaría lívido. Si ella todavía tuviese su trabajo para el mediodía, entonces sería una mujer afortunada.

Pero, ella se dijo a sí misma, que no tenía sentido evitarlo. Ella también podía aprender de la horrible verdad.

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