martes, 6 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 34


Consciente de que el flujo de aficionadas dentro de la sala de descanso había disminuido, Joe se relajó un poco y empezó a discutir de historia con su nueva amiga. En un momento se les unió todo el grupo de escritoras de Roundhouse.
* * * * *
— Esto se está tranquilizando.
Demi asintió cuando Taylor apareció a su lado. Había sido una mañana larga pero productiva. Demi estaba bastante segura de que se las había arreglado para tener un aparte e intercambiar algunas palabras con cada de sus escritores que había asistido al congreso. Se merecía un descanso.
— Es hora de comer. —Señaló ella.— Probablemente todo el mundo está comiendo. Se animará de nuevo en un rato.
— Quizá deberíamos recoger a Joe e ir a almorzar también. —Sugirió Taylor.
— Buena idea. — Demi se volvió a buscar a Joe, y le vio absorto en una conversación con Jenny.
— Seguro que se relaja ahora que se siente mejor. —Susurró Taylor mientras cruzaban la habitación.— No es tan difícil como decía Edwin. O eso o tú has sido una buena influencia para él.
Demi soltó una risa seca.
— Más posiblemente fue esa primera noche de chicos que pasasteis lo que le ha relajado.
Taylor se rió.
— No podía creer que él no hubiera visto nunca la televisión. Sin embargo, se sumergió en ella como un pato en el agua. Tiene un gran sentido del humor bajo toda esa personalidad inglesa correcta y pasada de moda. Me gusta.
— A mí también. —Respondió Demi automáticamente, descubriendo de repente que era cierto. Le gustaba Joe. No estaba segura de porqué pero era así. Y no era sólo por sus besos o por su importancia para su carrera. Meditó porqué le gustaba mientras se acercaban al grupo de escritores que debatía, y esperó al momento apropiado para hacerse notar.
Joe había sido rudo y hosco la primera vez que ella se había presentado en su puerta, pero no lo suficiente para echarla de su casa y enviarla lejos. Lo que hubiera tenido todo el derecho de hacer. Le había permitido que le arrastrara de compras, siguiéndola sin quejarse por toda la tienda de comestibles, y comido su comida. Había sido difícil con esas cartas, pero Demi entendía ahora que no había sido deliberado.
Ella recordó haber leído la carta de la lectora preguntando si Joe la convertiría en vampiro, y el abrupto “no” de Joe. También recordó la carta de la lectora que se había enamorado de Kevin y la respuesta de Joe: “Está comprometido.” En ese momento, ella había pensado que estaba siendo deliberadamente difícil, pero ahora todo estaba claro. Casi se rió en voz alta, aunque entonces le hubiera gritado.
Joe era un hombre honesto, un hombre de palabra. Había prometido hacer una promoción, y a pesar de haber sido engañado diciéndole que era sólo una entrevista, había mantenido su palabra. Ahora estaba asistiendo a un congreso cuando sabía que no había poder en la tierra que le hubiera arrastrado allí si no hubiera dado su palabra. Era un hombre de honor. También era caballeroso y compasivo. Sólo había que ver cómo había rehusado morderla y causarle dolor aunque sentía una gran necesidad.
Por supuesto, estaba empezando a sospechar que tenía un malvado sentido del humor bajo su correcta fachada y acrimonia. Algunas veces atrapaba un destello en sus ojos, normalmente cuando estaba siendo más obtuso, que le hacía pensar que estaba provocándola deliberadamente.
— Oh, hola.
Demi se arrancó de sus pensamientos y sonrió cuando Jenny la saludó.
— Estábamos pensando en salir fuera para comer mientras esto está tranquilo. ¿Alguien se apunta?
Las escritoras estaban todas en pie de inmediato, cogiendo sus cosas. Parecía que todo el mundo estaba listo para un descanso. Demi sonrió a Joe, que se movió a su lado y cogió su brazo. La acción sonó propietaria, casi posesiva, pero Demi sospechaba que era sólo su educación. Su caballerosidad natural.
Alguien sugirió dejar el hotel y escaparse de la atmósfera del congreso por un rato, pero Demi se sintió preocupada por el efecto del sol en Joe. Pareciendo sentir su preocupación, Joe la miró furiosamente. Masculló que estaría bien; tenía su «medicina».
— ¿Qué medicina? —Preguntó Jenny.
— Joe tiene un tipo de alergia al sol. —Explicó Demi a regañadientes. Luego se apresuró a añadir.— Pero él tiene una... er... medicina arriba, así que estoy segura de que estará bien. Podemos encontrar un restaurante por aquí cerca si queréis.
— No. No tiene que andar dando vueltas mientras encontramos un lugar. No quisiéramos que se pusiera enfermo. No hemos comido todavía en el bar del hotel. Podemos probar eso. —Sugirió Jenny. Las otras mujeres estuvieron de acuerdo.
Según iban hacia abajo, las otras escritoras empezaron a hacerle bromas a Joe, comentando que escribía romances de vampiros y era alérgico al sol.
— Hummm. Quizás deberíamos mirar nuestros cuellos. —Bromeó Jenny.
Demi estaba horrorizada. ¿Qué había empezado? Cada vez estaba más tensa y ansiosa por las bromas, pero Joe parecía no tenerlas en cuenta. Finalmente la conversación derivó a otros temas. Llegaron al bar y se sentaron.
La comida fue deliciosa, un placer acrecentado por la compañía. Cuando terminaron, todo el mundo parecía renuente a irse, así que Demi decidió que un poco de diversión no vendría mal antes de que los guiase a todos de nuevo a la sala de descanso.
— Quizás podríamos comprobar los otros actos que se están celebrando aquí. —Sugirió ella.
Jenny sacó su agenda del congreso y leyó las opciones. Había programas educativos para escritores, una demostración de cocina llamada “Cocinar con Amor”, lecturas de la mente y astrológicas y clases de baile.
Dos de las escritoras querían inspeccionar los programas para escritores, pero prometieron que volverían a la sala de descanso más tarde. Dos más se fueron para la demostración de cocina y prometieron lo mismo. Una quería tomar clases de baile y arrastró a la fuerza a un quejumbroso Taylor. Lo que sólo dejó a Jenny, Demi y Joe.
— Bueno, eso deja la lectura de la mente y la astrología. —Anunció Jenny, doblando la agenda y deslizándola de nuevo en su bolso.
— Suena divertido. —Demi empujó su silla hacia atrás para levantarse. Al mirar de casualidad a Joe, se quedó sorprendida al ver que parecía dudoso. Jenny lo notó también.
— ¿Cuál es el problema, Joe? ¿Asustado de que la vidente vea algo malo en tu futuro? —Se burló la escritora.
Joe hizo una mueca.
— O en mi pasado.
Él había hablado en su habitual tono hosco, pero había un destello bromista en sus ojos que Demi notó que estaba empezando a reconocer. Aparentemente Jenny lo reconoció también, porque se rió. Cálmate, se admiró Demi. Joe tenía un largo pasado. Seiscientos años. Se encontró preguntándose sobre todos los años que había vivido. ¿Había amado a alguien? ¿Estado casado? ¿Tenido niños? Ahora estaba soltero, o al menos eso parecía, Dios, no estaba siquiera segura de eso. Podía tener una mujer. Podía tener niños. Podía...
— Así pues, ¿cómo te las has arreglado para evitar el matrimonio tanto tiempo, Joe? ¿O estás casado? —Preguntó Jenny, como si hubiera leído los pensamientos de Demi. La mujer siempre había tenido una forma de hacer eso, lo que convertía a Demi en un bebé nervioso. Quizás la escritora tenía trazas de una habilidad psíquica. Caray, podría incluso leer la mente, y supo que Joe estaba abriendo la mente de Demi a toda clase de posibilidades de las que se habría reído antes. Demi decidió que guardaría sus pensamientos delante de la mujer de ahora en adelante... sólo para estar segura.
— ¿Y qué años tienes, por cierto? —Continuó la escritora.— ¿Treinta y cinco o así?
Demi vio la boca de Joe esbozar una rara sonrisa torcida.
— O así. —Respondió él— Y no, nunca he estado casado.
— ¿Por qué no? —Aparentemente Jenny no tenía problema en ser curiosa. Para el asombro de Demi, Joe parecía más divertido por la pregunta que molesto. Parecía que Taylor tenía razón. Joe estaba relajándose.
— ¿Quién me querría? —Preguntó frívolamente. Había un destello malévolo en sus ojos.
Jenny dirigió entonces la mirada a Demi, y Demi se sintió enrojecer. ¿Había notado la mujer su atracción por Joe? Dios mío, realmente tenía que ser más cuidadosa.
— Aquí estamos. —Anunció con decidida alegría. Delante estaba la señal que indicaba la sala con las lecturas astrológicas y de la mente.
Había un conjunto de mesas pequeñas distribuidas alrededor de la habitación. Cada mesa estaba asignada a un vidente o a un astrólogo, con sus signos y su parafernalia distribuidos alrededor de ellos. Había sólo una silla en cada mesa además de la del lector. Un cliente cada vez, gracias. Había también mesas donde se podían comprar cristales y cosas así. Era más bien como una feria paranormal.
— Voy a que me hagan mi carta astral. —Anunció Jenny.— Después voy a pedir una lectura astrológica. Y también una de la mente. —Los ojos verdes de la escritora brillaban. Estaba obviamente entusiasmada.
Demi nunca había estado en un vidente en su vida, y no tenía ninguna pista de por dónde empezar. Una mirada a Joe le mostró mirándola aburrido, así que Demi hizo un gesto a Jenny y sonrió.
— Adelante, MacDuff.

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