Joe apestaba a culpa,
por lo que Demi pudo haberlo pateado.
Él no tenía por que sentirse culpable, ella
prácticamente le había obligado a tomar su sangre.
Y, sí,
brevemente la había debilitado,
al final no la había dañado.
Todavía, al
menos ella no tenía aspiraciones para ser el menú de su cena.
Incluso había sido algo agradable, pero evitaría
ofrecerse como comida otra vez. Ya se había
preocupado del problema de como alimentarlo cuando oscureciera.
Demi había estado en varias conferencias y
nunca había visto la suite del Roundhouse tan llena. Las
admiradoras habían llegado en masa, llenando
la habitación hasta los topes, hasta
había personas que se encontraban en el pasillo.
Chuck debía de estar muy complacido.
Allison, Tom y Deeana estuvieron desbordados con las
contestaciones a la multitud de preguntas, y
presentando la llave encadenada en las cubiertas del libro de bolsillo para los
lectores. Taylor se había visto
obligado a dejar a Joe y Demi había tenido que consultar varias veces con
algunos de sus propios escritores, pero
esto había sido bueno, ellos lo habían hecho bien.
Con Joe, los
admiradores habían sido amorosamente apacibles. Quizás esto fuera debido al
anuncio de Lady Barrow en el que decía que él no se sentía bien,
o quizás era porque,
él se parecía más a un cadáver andante, Joe
estaba todavía pálido y esto le hacía parecer frágil.
Independientemente del caso, Demi había temido que
los admiradores lo abrumaran pero todo había sido gracioso y dulce.
Ellos habían llevado la mayor parte de la
conversación, comunicándole a Joe
todo lo que disfrutaban de su trabajo y no parecieron notar que él casi no
contestaba.
Ya estaba en la habitación cuando Demi
había concluido su plan. Esto era una aventura completamente loca y peligrosa,
pero era la única cosa en la que podía pensar.
Saber que Joe retrocedería ante esto,
la había obligado a guardarse el plan para si misma,
preguntando a Taylor si lo acompañaría a
la cena de negocios, y se había
escapado para recoger todo lo que necesitarían.
Ahora solo tenía que comprobar si tenía todo y miró
detenidamente su reloj de pulsera una vez más.
Ella había dado instrucciones a Taylor
de llevar a Joe a
la habitación por la parte de atrás directamente después de la cena y
desaparecer el resto de la tarde. Esto debería de ser pronto.
Miro fijamente hacia la ventana de hotel.
El sol se había puesto hacia mucho tiempo mientras
ella había estado liada con su tarea; fuera ya
era noche cerrada. Esto era bueno.
Necesitarían de la oscuridad.
El sonido de las risas provenientes de la
otra habitación le dijo a Demi que los hombres habían regresando.
Curioso sentirse tan ligera,
deslizándose en el área de los vivos.
Sus cejas se elevaron como ella noto la expresión
disgustada en Joe y la divertida de Taylor.
— ¿Habéis pasado un
buen rato? —Preguntó ella a la ligera. Su
curiosidad creció cuando Taylor se carcajeo una vez más.
— No te lo creerías,
Demi. —Exclamó su amigo.—
Nunca he visto nada como eso.
Vamos creo que,
sabes como las mujeres pueden llegar a ser, era una reunión
alrededor de unos pocos hombres que asistieron, fueron como abejas alrededor de
una flor, una locura.
Lo juro, una
mujer en realidad hizo plaf sobre el regazo de
Joe y le hizo proposiciones sin preocuparse de que
los demás nos enteráramos. Pensé
que él iba a desaparecer. —Él
se rió otra vez— Joe solo miraba aterrorizado.
Joe hizo una mueca mientras Taylor
continuaba con la descripción de otro de los avances que él había tenido que
rechazar. Aquello había sido una locura.
Joe detestaba las mujeres modernas cuando tenían
ese comportamiento agresivo, excepto
Demi, por supuesto, quien era
sólo agresiva de un modo muy agradable. Pero las mujeres de las que él y Taylor
acababan de escaparse... ¡Dios querido! Joe
no había estado tan preocupado desde el tiempo en el que era un muchacho y los
aldeanos habían atacado el castillo, con antorchas
y horcas en sus manos.
Él sintió un estremecimiento cuando Taylor
empezó a contar el momento en el que una mujer había saltado al ascensor
después de ellos. La mujer le había
pedido que Joe engendrara un hijo con ella, declarando desesperadamente que
quería un hijo tan talentoso como él. A
pesar de la carne rechoncha de la mujer y unos pechos prodigiosos,
Joe no había tenido problemas para rechazar esa
oferta tan generosa. Él tuvo, sin
embargo, que resistir el impulso de probar el sabor de su sangre. Si Taylor no
hubiera estado allí, él muy bien
podría haberlo intentado a pesar del riesgo.
El alivio por la donación que Demi le había dado
antes no había durado mucho tiempo. Su
cuerpo estaba demasiado necesitado. Necesitaba
alimentarse otra vez. Estaba tan mal
que había decidido retirarse a su habitación,
escabulléndose por la puerta que conducía
directamente desde el pasillo, e intentar hallar él mismo algún bocadito.
Varios bocaditos.
Aunque recordando no beber profundamente, como
había hecho con Demi.
Su madre y padre le habían enseñado hace mucho
tiempo que uno no mata a las vacas que le suministraba la leche a uno.
— Me voy atrás ahora.
Joe miró con atención a lo que había a su
alrededor. Taylor se movía hacia la
puerta.
— ¿Dispuesto a
desafiar a esas mujeres otra vez? —Bromeo Demi.
Su amigo sonrió abiertamente.
— Tengo que hablar
con un par de mis escritores. Además,
ellas a mi no me molestaran. No
si no está Joe allí. No me verán sin
él. —Dijo guiñando un ojo. Pero cuando él abrió la puerta,
se retiró a la carrera.
Joe abrió la boca con horror cuando de
repente se encontró rodeado por un grupo excitado
y gimoteante de mujeres.
Cada uno de ellas empujaba y se agarraba a
él. Joe se fue desplazando
hasta que se encontró contra la pared, pero de todos modos se apiñaron por
delante, apretándose contra él,
el dulce olor de su sangre fue la única cosa en la que él realmente podía
concentrarse. Solo podía
percatarse de palabras sueltas y retazos de frases aquí y allí, pero nada que
tuviera sentido para su conciencia.
—... solamente amo sus
libros...
—... no pude
permitirme a asistir a la conferencia, pero
vivo aquí...
—... esperado
alrededor del vestíbulo.....
—... le he reconocido
por la fotografía de la parte trasera del libro...
—... le he seguido
a su habitación...
—... solamente le amo!
—... por favor
muérdame. Conviértame en un
vampiro...
—... poner un
autógrafo en mis pechos?
— ¡Fuera!
Joe definitivamente escuchó y entendió a Demi.
Él también pudo escuchar sus siguientes palabras
algo estridentes:
— Un poco de tu
ayuda especial no nos vendría mal aquí,
Joe.
Joe sonrió. Le gustó la forma cuando lo
llamó Joe. Entonces el
entendimiento le golpeó. Ella quería que
él usara su control mental para convencer a las mujeres para que se marcharan.
Sólo esperaba que pudiera enfocar lo suficiente
para hacer eso. Haciendo todo lo
posible por ignorar su hambre, Joe
intentó enfocar. Él envió el
mensaje mental a las mujeres para que desearan dejarlos.
Demi y Taylor intentaron ayudarlo, cada uno de ellos
agarrando dos mujeres del brazo e impulsándolas hacia la puerta. Joe
trató con las demás con su control mental, liberando
sus mentes en el momento que la puerta estuvo cerrada tras ellas.
— Bendito sea Dios.
—Refunfuño Taylor mientras giraba la cerradura.—“ ¿Muérdame?”
“¿Conviérteme en un vampiro?”
Estas mujeres tienen que aprender la diferencia
entre la realidad y la ficción.
Joe y Demi cruzaron sus miradas, pero ellos
no dijeron nada mientras Taylor se movía hacia la puerta de su dormitorio.
— Me parece que me
escaparé por esta puerta hasta mi habitación.
Con la esperanza,
de que las mujeres no me vean. Me pasaré por el mostrador
de recepción y enviaré a agentes de seguridad para que se deshagan de las
mujeres del pasillo.
— De acuerdo.
Gracias. —Demi lo saludó conforme.
Tanto Joe como ella permanecieron silenciosos
hasta que escucharon el sonido del abrir y cerrar una puerta.
Demi suspiró pesadamente.
Girándose hacia Joe con determinación, por su
agotado estado, sabía que no podía ser bueno.
Y sus primeras palabras no le tranquilizaron.
— Tengo un plan.

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