— Llamaré
un taxi para ti. —Demi
se relajó, una sonrisa de agradecimiento se formó en sus labios.
— Muchas gracias.
Demi logró conseguir un vuelo de regreso a Nueva York para
esa noche. Pasó el tiempo antes, durante y después del vuelo vacilando entre la
felicidad y la desesperación. Joe la amaba. Ella no era simplemente una fuente
de alimento para él. No estaba muerto, no dormía en un ataúd, y él la amaba.
Todo esto era maravilloso, maravilloso. Pero para estar con él, debía
"convertirse". Tener que dejar a su familia y a sus amistades o
arrojar diez años por la borda. Eso no era maravilloso.
Demi lo consideró todo. Pensó que quizás podría vivir con él
sin necesidad de convertirse, pero envejecería, su cuerpo y su mente se
deteriorarían mientras que el cuerpo de Joe se mantendría fuerte y su mente
permanecería lúcida; era insoportable. Ella sospechaba que él se quedaría con
ella si esa fuese su elección, pero ante la idea de sus manos jugando sobre su
arrugada y flácida carne, y su cabeza gris apoyada sobre su firme pecho.....
no, no podría soportar que eso ocurriera entre ellos.
Por supuesto, ella simplemente podría tener un romance con Joe,
luego podría romper con él dentro de diez o veinte años cuando la gente
empezara a confundirla con su madre. Pero si ella ahora no podía ni pensar en
alejarse de él voluntariamente; hacerlo después de amarlo y compartir su vida
con él durante diez o veinte años sería imposible.
Lo que significaba que tenía dos opciones: Permitirle que la
convirtiera y abandonar a todos los que ella había conocido y amado durante
diez o veinte años, o marcharse ahora, mientras tuviera fuerzas. Ninguna opción
parecía aceptable. A pesar de la distancia que los separaba desde que ella dejó
Nebraska y se mudó a Nueva York, estaba muy unida a familia. Su madre y su
padre a menudo viajaban a Nueva York para asistir a las funciones de teatro o
ir de compras, y se quedaban con ella. Y sus hermanas hacían varios viajes al
año a Nueva York, para hacerle una visita, ir de compras y principalmente
quedarse con ella. Ellos eran su familia, la conocían y la amaban mejor que
nadie. Habían fomentado que realizara su sueño de escribir, habían pensado que
su intención de ser una editora en la ciudad era admirable. Eran su apoyo y la
razón de su vida. Pero para tener a Joe, ella tendría que abandonarlos. O para
tenerlos, ella tendría que dejar a Joe.
Demi apenas durmió esa noche. Por la mañana, se dio una
ducha, se vistió y salió a coger el metro para Roundhouse. Su mente había
estado moviéndose en círculos toda la noche y todavía no había conseguido una
solución para poder quedarse con Joe y su familia. Eso la estaba volviendo
loca. Estaba desesperada por escaparse de la preocupación un poco, y esperaba
que el trabajo la distrajera completamente de su preocupación.
Taylor estaba en la oficina cuando ella llegó. A Demi no le
había sorprendido. Los otros editores trabajan muchas horas y los fines de semana.
Taylor, en cambio, estaba enormemente sorprendido de verla.
— Pensaba que estabas en Toronto ahora mismo, jugando a los
besos con Joe. —Bromeó él, pero la preocupación se reflejó en sus ojos al darse
cuenta de lo pálida y cansada que ella estaba. Esa preocupación resonó en su
voz cuando él preguntó— Entonces, ¿estaba equivocado? ¿Él simplemente quería
hablar del Tour?
Demi negó con la cabeza y pasando al lado de él caminó por
el vestíbulo hacia su oficina.
— No estabas equivocado. No hablamos sólo del Tour.
— Entonces, ¿de qué hablasteis? —Preguntó Taylor,
siguiéndola.
Demi colocó su maletín encima de su escritorio. Ella se
quedó mirando fijamente hacia abajo manteniéndose callada. Entonces, en vez de
contestar, preguntó:
— Taylor, si te dieran la posibilidad de vivir eternamente,
¿aceptarías?
Él comenzó a reírse a carcajadas.
— ¡Mierda, no! ¿Vivir eternamente y tener a los escritores
persiguiéndome toda la eternidad? Santo Dios, tendría pesadillas.
Demi sonrió ante el exagerado horror que se reflejaba en su
cara, pero dijo:
— Lo digo en serio, C.K. Si no tuvieras que volver a tratar
con los escritores. Si pudieras vivir en otro lugar, con alguien al que ames
muchísimo. Si tuvieras dinero, amor, vivirías eternamente sin envejecer nunca.
— ¿Cuál es el
inconveniente? —Preguntó él con el cinismo que ella esperaba.
— La pega sería esa, que no envejecerías, que tendrías que
dejar a tu familia y a tus amigos y desaparecer de sus vidas para siempre. Para
tener un apasionado, y casi irrefrenable amor. Definitivamente tendrías que
abandonar a muchas de las personas que amas.
Taylor silbó suavemente.
— Eso es algo duro. —Él lo pensó brevemente, entonces dijo:—
Bueno, dependería de cuanto la amase a ella. Quiero decir, la familia es
especial, pero ellos tienen su propia familia.
Demi frunció el ceño.
— ¿Qué quieres decir?
Él se encogió de hombros.
— Bueno, las parejas tiene hijos que crecen, se enamoran,
abandonan el hogar y tienen hijos y crean una familia propia. La familia
original es todavía importante para ellos, pero sus hijos se convierten en una
prioridad. Cuando te encuentras en un problema, tu propia familia es lo
primero.
— Sí, pero....
— ¿De quien hablamos es un hombre o una mujer? —Interrumpió Taylor.
Demi parpadeó.
— ¿Qué?
— ¿El personaje? Supongo que estás tramando el argumento de
un libro, ¿no?
Demi vaciló, luego asintió con la cabeza. No podía
comentarle que estaban hablando de un hecho real. Él pensaría que estaba loca.
Utilizaría esa vía de escape.
— Una Mujer.
Taylor asintió con la cabeza.
— Entonces, eso facilita las cosas.
— ¿Si?
— Si. Las mujeres se han enfrentado con esta decisión desde
hace siglos. Desde la Edad Media hasta la actualidad, han crecido, se han
casado y se han mudado con su familias, lo suficientemente lejos para no poder
verla otra vez. —Observó él.— Después de todo, no se podía coger un avión.
— No. —Asintió Demi lentamente.
— Caray, tú te encontraste en una situación similar cuando
viniste a trabajar aquí. Dejaste a tu familia en Nebraska.
Demi frunció el ceño.
— Eso es diferente. Están allí cuando los necesito. No es
como si nunca los volviera a ver.
— Bueno, todavía estarán allí para este personaje, también.
No es como si murieran cuando ella desaparece de sus vidas. Ella probablemente
les podría ver desde lejos, mantendría contacto con ellos. Y si hubiera una
emergencia, ella probablemente se podría acercar a ellos en un futuro. De
alguna forma.
Demi asintió lentamente con la cabeza. No había pensado en
eso. No podría hablarles pero...
— ¿Es un libro moderno o uno histórico como los primeros?
—Preguntó Taylor.
Demi vaciló. Él obviamente pensaba que ella estaba
preocupada por el último libro de Joe.
— Moderno. —Dijo ella al fin, dejándole creer en esa
ilusión.
— Hmm, eso lo hace un poco más difícil. —Decidió él.
— ¿Por qué ? —Preguntó Demi.
— Bueno... si fuera uno medieval como el primero, entonces
la protagonista podría mudarse y mantener correspondencia con su familia. Nunca
sabrían que ella no envejecía. Pero hoy en día, sería difícil mudarse a algún
lugar donde no pudieras coger un avión.
Eso podría funcionar, pensó Demi para sus adentros. Ella le
sonrió.
— Eres muy bueno tramando complots, amigo.
— Por eso es por lo que me pagan tanto dinero. —Le dijo
guiñándole un ojo.
Demi se rió. Ninguno de ellos tenía un buen sueldo. Estaban
mal pagados, trabajaban demasiado y estaban estresados la mayor parte del
tiempo. Y ella se había mudado de todas formas desde Nebraska. Todos estaban
locos, pensó ella negando con la cabeza. Pero amaban los libros. Ella recogió
su portafolios y se apresuró hacia la puerta.
— ¿A dónde vas ahora? —Preguntó Taylor con interés. Él
caminaba detrás de ella.
— A casa para acostarme. Necesito dormir antes de que pueda
considerar tus sugerencias correctamente.

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