Si el editor no había estado satisfecho con
ella anoche, entonces hoy, después de ver los titulares, estaría lívido. Si
ella todavía tuviese su trabajo para el mediodía, entonces sería una mujer
afortunada.
Pero, ella se dijo a sí misma, que no tenía
sentido evitarlo. Ella también podía aprender de la horrible verdad.
* * * * *
No era tan malo como se había
temido. De alguna manera era peor. Demi todavía tenía un empleo. De hecho,
Chuck estaba terriblemente satisfecho con la publicidad. Joe había estado en
primera página, después de todo. Como si hubiese sido Roundhouse Publishing. El
hombre la felicitó como si su humillación pública fuera una especie de gran
esquema promocional. A Demi le habría gustado estrangularlo. Hacia el final del
día, ella decidió que si él la felicitaba de esa manera por más tiempo,
entonces lo haría.
Fue más que un alivio para Demi cuando
cerraron la recepción y todo el mundo estuvo libre para prepararse para la
fiesta de la noche de Rock 'n' Roll.
Miró a Joe. El hombre había salido de su
concha con una venganza. Cada vez que ella lo había mirado hoy, él había estado
hablando con un fan o un escritor. Demi no pudo estar segura, pero sospechaba
que él había tenido más conversación desde su llegada a esta convención de la
que había tenido en varias décadas atrás. Él estaba más locuaz conforme pasaban
los días, y hoy no había sido la excepción.
Por supuesto, no había ni un solo asistente
del congreso que no hubiera visto los titulares. Las noticias sobre la
situación también habían sido la comidilla, y mientras la mayoría de la gente
habían sido terriblemente compasivas con ella y Joe, hubo unos cuantos que
reían disimuladamente. Ellos ofrecieron sus "Pobres de ustedes
queridos" o su "qué bochornoso debe ser esto para ustedes,"
mientras, no obstante, se reían ahogadamente. Por supuesto, Joe no sufría esas
pequeñas risas disimuladas. Todo el mundo pareció sentir gran simpatía por él,
guardando toda su diversión para ella.
Lo cual era lo que normalmente pasaba,
pensaba Demi cansadamente mientras ella caminaba hacia la mesa con Joe y los
otros escritores. La mujer siempre sufrió el desprecio y la humillación,
mientras el hombre se quedaba con la gloria o la simpatía. Desafortunadamente,
aunque lo intentara, ella no podía estar enojada con Joe por la manera en como
la gente actuaba. Él se había disculpado repetidamente mientras Demi y Jenny
habían trabajado para desenredar su calzón, y ella sabía que él realmente se
sintió mal con todo eso. Pero no había sido su culpa. Había sido solamente uno
de los desafortunados incidentes de la vida.
Joe la recorrió con la mirada mientras ella
se acercaba, y Demi logró sacar una sonrisa de las profundidades de sí misma.
— ¿Lista para irte? —Le preguntó.
— Sí. —Ella le sonrió, luego a la mesa en
general.— Es tiempo de prepararse para la Fiesta de "Rock’n'Roll".
Joe se levantó y tomó su mano, recorriendo
su cara con su mirada, con un tinte de lo que ella pensó podría ser
preocupación.
— Te ves cansada.
— Fue un día largo. —Demi estuvo de acuerdo
con un pequeño encogimiento de hombros. Dejaron la recepción. No hablaron otra
vez hasta que alcanzaron sus propias suites. Taylor no había regresado aún, y
la suite estaba vacía y silenciosa.
— ¿Qué lleva uno puesto a una fiesta de
rock and roll? —Le preguntó Joe cuando cerró la puerta tras ellos.
— Bien, pienso que es una fiesta de algún
tipo de melodía del ayer. Los años cincuenta. Será Jeans y camisetas. Yo compré
una chaqueta de cuero y botas para que te las pusieras. —Le explicó Demi. Ella
había dicho que se encargaría de todo, y esa era la mejor de sus habilidades.
— ¿Una chaqueta de cuero? —Preguntó Joe,
con una ceja levantada.
— Sí. ya sabes, el look de Fonzie.
— ¿De quién?
Ella miró su expresión desconcertada, luego
recordó que él no veía la televisión. Él tenía ese peso, ella se percató con
asombro.
— Él es un fresco personaje de una serie de
los años cincuenta. Chaqueta de cuero, pantalones vaqueros, botas de cuero y el
pelo engrasado hacia atrás. Muy fresco.
— Ah. Si, recuerdo un par de personajes
como esos de aquellos días. —Asintió Joe.— ¿Pero cómo sabías la talla de las
botas que me conseguiste?.
Demi se sonrojó y se encogió de hombros,
luego se volvió hacia su puerta. Ella estaba escabulléndose a través de ella
cuando admitió:
— Telefoneé a tu madre y le pregunté.
Ella no esperó por su respuesta,
simplemente cerró la puerta ante su alarmada expresión. Luego fue a sacar la ropa
empaquetada. Tomó la bolsa, manteniendo la chaqueta de cuero y las botas sobre
la cama, luego sostuvo la bolsa transparente sobre su traje para
inspeccionarlo. Ésta iba ciertamente a ser una aventura. El disfraz no parecía
del todo atractivo. Ella habría apostado cualquier cosa a que esas crinolinas
causarían comezón como locas.
Realmente, había estado equivocada, admitió
Demi más tarde cuando se examinó en el espejo. Llevaba puesto zapatos para
montar, calcetines, falda rosada de perro de lanas y un suéter crema haciendo
juego. Se había recogido el cabello en una cola de caballo y aplicado un
maquillaje luminoso, parecía que tuviese dieciséis años. Ella negó con la
cabeza mientras reflexionaba, luego decidió que estaba lista y salió andando
para recoger la bolsa con el traje de Joe.
Taylor y Joe estaban viendo televisión
cuándo Demi se unió ellos en la sala de estar, y su mirada se deslizó como el
aceite de la cabeza de uno hacía el otro. Ella quedó con la boca abierta.
— ¿Qué os habéis hecho los dos en el pelo?
Taylor se volteó y sonrió abiertamente.
— ¿No es genial? Joe me ayudó con esto. No
traje una chaqueta de cuero, pero él dijo que si pegaba un paquete de
cigarrillos bajo la manga de mi camiseta me vería genial.
Demi miró a Joe. Grandioso. Ahora ella
tenía a dos engrasados Fonzies en sus manos. Aún, aparte del peinado, estaban
muy diferentes. El pelo de Taylor era claro, mientras que el de Joe era tan
oscuro como la medianoche. Taylor era alto y desgarbado, en lugar de tener la
anchura muscular de Joe. La camiseta de Taylor era evidentemente blanca; La de Joe
era negra y se ajustada a su pecho, mostrando cada onda de sus músculos. Dios
mío, él se veía ardiente. Aún con tanta grasa en su pelo como para freír
donnuts.
— ¿Esto es para mi? —Joe se levantó y
caminó hacía ella, su mirada la recorría en una lenta caricia.
— Sí. —Demi le dio la bolsa de la ropa,
consciente de que su cara estaba ruborizada. Ella no sólo lucía como una chica
de dieciséis años, se sentía de dieciséis en ese momento.
— Te ves adorable. —Le dijo en un suave
susurro.— Dulce y linda. El retrato de la juventud.
Dulce y linda. Demi meditó sobre esas
palabras mientras Joe desenvolvía sus botas y la chaqueta, luego se las puso.
— Los cachorritos son lindos. ¿Y quién
quiere lucir como "el cuadro de juventud"?
— Un Ataque perfecto.
Demi recorrió con la mirada a Joe mientras
él se estiraba, probando sus hombros en la chaqueta. Su mirada no se quedó en
sus hombros, sino que se desplazó sobre su pecho donde los músculos se
agrupaban.
Linda
y joven. Ella suspiró.
— Luces maravilloso. —Taylor se unió a
ellos en el centro del cuarto— Emprendamos la marcha. Tengo que detenerme a
recoger un paquete de cigarrillos para pegarlos bajo la manga.
Demi logró arrancar su mirada del pecho de Joe.
Ella inclinó la cabeza asintiendo, entonces se dio la vuelta para dirigir la
partida.

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