miércoles, 7 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 35


 
Demi nunca había estado en un vidente en su vida, y no tenía ninguna pista de por dónde empezar. Una mirada a Joe le mostró mirándola aburrido, así que Demi hizo un gesto a Jenny y sonrió.

— Adelante, MacDuff.

* * * * *

— Eres un alma muy joven, luminosa y rebosante de amor y entusiasmo por experimentar todo lo que el mundo tiene que ofrecer.

Joe permaneció silencioso mientras la supuesta vidente batía sus pestañas delante de él, pero Demi bufó con sorna detrás de él. La vidente dejó de revolotear sobre su mano el tiempo suficiente para mirarla, luego continuó.

— Has vivido muchas, muchas vidas.

Demi bufó de nuevo.

— ¿Cuándo ha tenido tiempo?

— ¿Cómo dices? —La vidente la miró de manera desagradable.

— Pensé que era un alma joven. —Señaló Demi.— ¿Cómo puede ser un alma joven quien ha vivido muchas vidas? —Ella tocó el brazo de Joe.— Vámonos. Esto es un desperdicio de dinero.

Joe se puso de pie de inmediato, conduciéndolas a ella y a Jenny lejos de allí, bajo la mirada venenosa de la vidente. Les estaba dirigiendo hacia la salida cuando Jenny paró, forzando a Demi y a Joe a detenerse igualmente.

— No, espera. Quiero una lectura de ella. —La escritora señaló hacia una mesa donde una anciana de pelo blanco se sentaba sola, sin una fila delante como las otras mesas. Demi suponía que era la falta de un escaparate vistoso lo que la había hecho menos popular. El resto de los videntes usaban ropas brillantes y tenían carteles dramáticos y manteles chillones; esta mujer no se había molestado siquiera en poner un mantel, y usaba un traje beige que le garantizaba desvanecerse entre la multitud, y un escueto cartel.

— ¿Ella? —Preguntó Demi dubitativamente. La mujer no parecía tener mucho éxito, aunque sí estar serena.

— El talento verdadero no pierde el tiempo en oropeles. —Dijo Jenny. Todos ellos se acercaron.

Demi y Joe observaron solemnemente como la mujer tomaba la mano de Jenny. Dijo que Jenny era una escritora, lo que Demi pensó que no era difícil de adivinar, ya que este era un congreso de escritores. Las posibilidades se repartían al cincuenta por ciento entre que Jenny fuera escritora o lectora. Lo siguiente que dijo es que ella tenía bastante éxito, lo que tampoco era una revelación tan grande. Podía haber reconocido la foto de Jenny de la contraportada de sus libros.

La siguiente declaración sorprendió a Demi. La lectora le dijo a Jenny que todavía sufría por una dolorosa pérdida que había padecido hace tiempo, la de su compañero del alma. Demi sintió que se le erizaba el vello de la nuca. No era de público conocimiento pero el marido de Jenny había muerto hacía cuatro años, uno antes de que empezara a publicar. Demi también sabía que Jenny todavía lloraba por él. Afirmaba que había sido su único amor verdadero.

La vidente frotó la mano de Jenny tranquilizadoramente y le dijo que su amor estaba allí con ellos en ese momento, y que siempre estaba cerca. Pero también le dijo que él quería que Jenny siguiera viviendo. Alguien entraría pronto en su vida, y aunque no sería un compañero del alma como lo había sido su primer amor, sería el amigo más querido, su amante y compañero para el resto de su vida, y la vidente dijo que el primer amor de Jenny deseaba que fuera así.

Los ojos de Jenny se cubrieron de lágrimas. Se levantó y se dirigió hacia Joe y Demi. Demi estaba intentando encontrar algo que decir para animar el ambiente cuando Joe comentó de repente.

— Bueno, parece que después de todo tendrás relaciones sexuales antes de morir.

Demi le dirigió una mirada horrorizada. Nunca había oído a ese hombre hablar de una forma tan cruda. Ni siquiera le había oído utilizar esas expresiones modernas. Se giró hacia Jenny en un estado de shock, pero la escritora sólo estalló en una cascabelera risa.

— Sí, parece que sí. ¿No es bonito? —Jenny suspiró y tocó el brazo de Joe. Entonces le explicó a Demi.— Las mujeres habían estado hablando de sexo, por supuesto, cuando volvían a la sala de descanso. Beth se lamentaba del hecho que sus personajes tuvieran mejor sexo que ella, y yo bufé y le dije que por lo menos ella tenía algo, que yo dudaba de volver a tenerlo antes de morir. ¡Pero ahora parece que sí!

Ella sonrió a Joe, luego le invitó a sentarse en la silla.

— Tu turno, amigo mío. Quiero oír lo que ella tiene que decir acerca de ti.

Demi miró a la mujer más mayor acosar a Joe para que se sentara. Por un momento, sintió un acceso de incomodidad. Era obvio que la pareja había desarrollado un cierta amistad esta mañana, y Demi se avergonzó al descubrir que lo que sentía eran celos. No haciendo caso de sus pensamientos mezquinos, volvió su atención a la vidente, que había reclamado la mano de Joe y ahora estaba moviendo sus dedos ligeramente sobre ella. Sus ojos estaban cerrados para concentrarse.

— Eres muy anciano. —Dijo la mujer en tonos tranquilizadores. Abrió los ojos con un parpadeo para mirar a la cara de él, joven y apuesta, frunció el ceño con confusión y volvió a cerrarlos.— Es tu alma la que debe de ser vieja. —Corrigió.— Muy vieja. Has tenido muchos amores.

Demi sintió que algo se agarrotaba en su pecho antes de que la mujer se corrigiera a sí misma de nuevo:

— No, amores no. Amantes. Has tenido muchas. Muchas, muchas. —Añadió ella, sonando sorprendida de nuevo. Entonces parpadeó con sus ojos desorbitados para preguntar con cierta mortificación.— ¿Cuándo has tenido tiempo para dormir?

Los labios de Demi se torcieron. Suponía que Joe había estado con muchas mujeres. Era un hombre saludable de unos seiscientos años. Incluso aunque sólo hubiera tenido una amante por año, eso hacía seiscientas. Si había tenido más de tres por año... su mente se sobresaltó. Con un desmayo, decidió que tendría que preguntar si los vampiros podían adquirir y transmitir una ETS©. Esperaba que no, pero honestamente, era algo que necesitaba saber.

— Habías empezado a cansarte de la vida. —Continuó la vidente, captando la atención de Demi.— Todo parecía tan duro, y las crueldades del hombre habían empezado a agotarte. Pero algo, no, no algo sino alguien, alguien te ha revigorizado. Te ha hecho sentir de nuevo que vivir merece la pena. Que queda alegría para ti.

La lengua de Demi pareció quedarse pegada al paladar. ¿Alguien? ¿Quién? Algo secreto en su interior esperaba que fuese ella. Al mismo tiempo la idea le aterrorizaba. Se sentía atraída por Joe. Había llegado incluso a gustarle y respetarle, pero...

— Agárrala. —La mujer tenía la mirada profundamente clavada en los ojos de Joe.— Tendrás que luchar por ella, pero no de la forma a la que estás acostumbrado. Las armas y la fuerza física no te ayudarán en esta batalla. Tendrás que combatir con tu orgullo y tus propios miedos. Si fallas, tu corazón se marchitará en tu pecho, y morirás como un hombre solo, viejo y amargado, lamentando lo que no hiciste.

Joe sacudió con fuerza su mano para liberarla, entonces se puso de pie y se alejó. Demi se puso de pie para seguirlo, pero la vidente apresó de pronto su mano.

— Espera. Tu hombre estará bien por un minuto.

Demi su puso rígida.

— Él no es mi hombre.

La expresión de la vidente sugirió que Demi no estaba engañando a nadie.

— Es especial, tu hombre. —Le dijo la mujer— Pero para estar con él tendrás que hacer una elección. Tendrás que dejar todo. Si tienes el valor, todo lo que deseaste alguna vez será tuyo. Si no... —Ella se encogió de hombros y liberó la mano de Demi.— Ahora ve con tu hombre. Solo tú puedes calmarle.

Demi corrió tras Joe, consciente de que Jenny le pisaba los talones. Todavía zumbaba la piel de su muñeca donde le había tocado la vidente, escociendo como si le hubieran dado un calambrazo. Demi se la frotó distraídamente, con sus pensamientos desperdigados. Tendría que dejar todo, pero ¿conseguiría todo lo que había soñado? ¿Cómo podía ser eso posible? Apartó la preocupación con su encogimiento de hombres mientras salía precipitadamente del cuerpo y divisaba a Joe desapareciendo a la vuelta de una esquina.

Cuando las dos mujeres le alcanzaron en la sala de descanso de Publicaciones Roundhouse, Joe estaba sentado en una mesa, rodeado de fans.

Allison estaba haciendo señas a Demi para que se uniera a ellos al otro lado de la sala. Demi miró dubitativamente a su jefe y a Joe.

— Yo veré si Joe está bien. Tú puedes ir a ver lo que quiere tu jefe. —Sugirió Jenny, dándole un empujoncito en dirección al editor jefe.— No vamos a estar mucho más aquí, en cualquier caso. Están cerrando temprano para dar tiempo a todo el mundo a que se prepare para el baile de disfraces Renacentista y el banquete.

Oh, sí, pensó Demi mientras se acercaba a su jefe. Esta noche era el baile de disfraces.






© ETS: Enfermedad de Transmisión Sexual (STD en el original).

No hay comentarios:

Publicar un comentario