viernes, 30 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★Cap: 56 ¡Final!


— Eres muy bueno tramando complots, amigo.

— Por eso es por lo que me pagan tanto dinero. —Le dijo guiñándole un ojo.

Demi se rió. Ninguno de ellos tenía un buen sueldo. Estaban mal pagados, trabajaban demasiado y estaban estresados la mayor parte del tiempo. Y ella se había mudado de todas formas desde Nebraska. Todos estaban locos, pensó ella negando con la cabeza. Pero amaban los libros. Ella recogió su portafolios y se apresuró hacia la puerta.

— ¿A dónde vas ahora? —Preguntó Taylor con interés. Él caminaba detrás de ella.

— A casa para acostarme. Necesito dormir antes de que pueda considerar tus sugerencias correctamente.

* * * * *

Demi durmió larga y tendidamente, principalmente porque estaba segura de que había una respuesta a su problema en lo que había dicho Taylor. Si sólo pudiera pensar claramente, entonces encontraría la solución. Esa creencia aliviaba el malestar que sentía en su corazón y le daba esperanzas para un posible futuro con Joe.

Era media tarde cuándo Demi despertó por el sonido de golpes en su puerta. Adormilada salió de la cama, arrastrando su bata rosa vellosa y sus alpargatas rosadas de conejitos delante sobre su camisón de franela con conejitos y se abrió paso hacia la sala de estar.

— ¿Quién es? —Preguntó bostezando cuando llegó a la puerta.

— Denise.

Demi se desperezó, su cansancio desapareció en un pestañeo. ¿La madre de Joe? Díos mío.

La sonrisa que mostraba era cautelosa mientras habría la puerta.

— Señora Jonas. ¡Qué sorpresa!.

— Imagino que si. —Denise mostraba una sonrisa divertida.— ¿Puedo pasar?

— Por supuesto. —Demi retrocedió unos pasos para dejar entrar a la mujer, luego cerró la puerta y la siguió por el pequeño vestíbulo hasta la diminuta sala de estar.— ¿Le apetece algo de beber? ¿café, té o zumo?

— No, gracias. —Denise se acomodó en el sofá, su mirada se fijó en el escrito que había sobre la mesa del café, luego en el ordenador colocado en la pequeña mesa.— Veo que tú eres escritora como Joe.

La mirada fija de Demi descendió automáticamente hacia los primeros diez capítulos de la historia que ella escribía. Los había impreso para editarlos, pero nunca había tenido oportunidad.

— No es maravilloso que os dediquéis a lo mismo. Te pareces en muchas cosas, pero eres diferente en otras.

Demi cambió de posición con inquietud.

— Señora Jonas.

— Te pedí que me llamaras Denise, si no recuerdo bien. —La interrumpió serenamente.

— Denise. —Se corrigió Demi.— Yo...

— He venido a ayudarte. —La madre de Joe la interrumpió otra vez.— No para persuadirte o recriminarte, pero te ayudaré a tomar lo que probablemente será la decisión más dura de tu vida.

Demi vaciló, luego preguntó.

— ¿Puedes? ¿Me puedes ayudar realmente? Joe es tu hijo.

— Sí, lo es. Pero también tuve que tomar esta decisión cientos de años atrás. Y sé lo duro que es.

Demi quedó sorprendida.

— Quieres decir, que no eres...

— Era humana como tú cuando conocí al padre de Joe, Claude. Él era moreno y erótico y me pareció muy fuerte en ese momento. Creí que le amaba. Creía que él me amaba. Pero él no me amaba. Su corazón había sido dado a otra mucho antes de que él me escogiera como pareja.

Demi se recostó, sintiendo como si le hubieran dado puñetazos. Ella había dudado dejar a su familia por Joe, pero nunca había cuestionado su amor por él. No desde que lo admitió en ese cuarto de baño del hotel en la conferencia. Pero qué ocurriría si ella realmente no le amaba, estaba completamente deslumbrada por su encanto y sus poderes y... Sus pensamientos murieron cuando Denise estalló de risa.

— Lo siento, mi amor. —Se disculpó la mujer, cubriendo su boca un momento. Ella se explicó.— Es solo que tus pensamientos son realmente lo más tonto que he oído en mucho tiempo. ¿Deslumbrada por su encanto y sus poderes? Tú rechazas esos poderes que tontamente te asustan. Por lo que respecta a su encanto, Joe es mi hijo y yo le amo, pero debo admitir que tristemente carece de encanto. El hombre es tan hosco y gruñón como un oso quitándose una espina de su trasero hasta que tú apareciste en su vida.

Demi se impresionó al oír como la mujer utilizaba expresiones modernas, pero estaba mas afectada con...

— ¿Puedes leer mi mente?

Denise asintió con la cabeza.

— Pero, Joe dijo que mi mente era demasiado fuerte para que él pudiera leerla. Él dijo...

— Él no podría leer tu mente. —La tranquilizó Denise.— Tú eras cautelosa con él porque estabas ya medio enamorada. No te has molestado en ocultármelo a mí, sin embargo, y he leído tu mente y he reconocido tu renuente respeto y amor todo el tiempo. Nunca dudes de tu amor por él, Demi. Tú reconociste su verdadero carácter en sus libros, y que su comportamiento antipático escondía un alma sensible. as aprendido mucho más desde que lo conociste y empezaste a amarlo... a pesar de esas habilidades especiales que encuentras tan aborrecibles.

Demi guardó silencio por un momento.

— Pero tú no amabas a Claude.

— No. No con la clase de amor que tú y Joe compartís. Claude no era tan fuerte como nuestros hijos han llegado a ser. Él era un hombre esencialmente débil, creí que lo amaba mucho. Pero al final, era como un quinto hijo en vez de ser el compañero y amigo que debería ser un marido. Él parecía no tener esperanzas, pienso que eso fue lo que lo llevó a la bebida y hacerse adicto a las drogas y eso lo llevó a la muerte. —Ella suspiró. Luego, encogiéndose, dijo:— Pero eso no tiene importancia. Lo que importa es esto, el hecho de que nunca he lamentado mi decisión para unirme a él. Tengo cuatro hijos maravillosos y dos de ellos casados. He visto como ha cambiado el mundo de una forma que nunca hubiera podido imaginar. He hecho casi todo lo que he querido, pero cada día surgen más cosas que quiero hacer.

— ¿Qué pasaría si no soy lo suficientemente fuerte? ¿Si me convierto en lo que fue Claude?

— Tú eres lo suficientemente fuerte.  La tranquilizó Denise— Lo he visto en tu mente. Tú, Joe y todos mis hijos. Tienes esperanzas. No importa lo mala que sea la situación, o lo mal que te sientas, siempre te queda un pequeño grano de esperanza en tu corazón, y eso te hace fuerte. Te obliga a enjugar las lágrimas, liar un vendaje sobre tus heridas, y reiniciar tu vida. Serás una buena compañera para Joe.

Demi estuvo de acuerdo. Pero todavía le quedaba una preocupación.

— ¿Mi familia?

La expresión de Denise se volvió triste.

— Sí. Tu familia. Si te hubiéramos preguntado si abandonarías todo por estar con un hombre especial.

Demi repentinamente contuvo el aliento mientras las palabras de Denise le hacían recordar: “Es especial, tu hombre. Pero para estar con él tendrás que tomar una decisión. Tendrás que abandonarlo todo. Si tienes valor, entonces todo lo que tú alguna vez quisiste será tuyo. Si no...”

— Seríamos tu familia, Demi. —Dijo Denise suavemente.— Mientras estén vivos, podrás mantener contacto con tu otra familia.

— Joe dijo eso después de diez años...

— Sí. —Interrumpió Denise.— Dentro de diez o veinte años, Demi C. Lovato no debe ser vista por los que la conocen y la quieren... al menos los que no son de nuestra clase. Pero podrías escribirles. Ellos no deben ver que no estás envejeciendo. Tendrás que evitarlos y viajar, dar disculpas para no visitarlos o acudir a los entierros. Sería más fácil para Demi tener un accidente y hacer creer que está muerta, pero hay otras formas más intrincadas para resolver cosas. ¿Seguramente Joe vale ese esfuerzo ?



* * * * *
— Gracias. —Murmuró Joe mientras Nick cerraba la puerta de la caravana donde habían metido el ataúd que él y Joe acababan de trasladar desde el sótano.
— Sin problemas. —Le aseguró Nick.— Almacenaré eso en mi sótano hasta que Kevin pueda resignarse a separarse de él. Sólo le diré a mi ama de llaves que no se tome la molestia de limpiar el sótano por algún tiempo.
Joe metió las manos dentro de los bolsillos e inclinó la cabeza. Supuso que debería invitar a su hermano a entrar para tomar alguna bebida o algo por el estilo, pero a él no le apetecía hablar mucho en este momento. Su madre había ido esa mañana para ver como se encontraba, Kevin había mencionado que Demi había venido. Denise le había hecho decir lo que había sucedido entre ellos, luego le había dejado ensimismado en su pensamientos. Él sospechó que la visita de Nick con la excusa de recoger el ataúd había sido una excusa para averiguar como se encontraba otra vez, y él esperaba completamente que Kevin y Selena encontrarían la manera de ir a su casa para comprobar como se encontraba. Supuso que debería estar agradecido por la distracción que le ofrecían. Él se había estado volviendo loco caminando de arriba a bajo por su casa, en espera de que Demi reconsiderara su propuesta..
— Bueno, debería... —Nick hizo una pausa y recorrió con la mirada el camino de acceso mientras un coche se detenía en el camino.— Esa es la limusina de mamá.
— Sí. —Joe suspiró, pensando que tendría para poner buena cara y que no se estaba volviendo loco lentamente. Por otra parte, él nunca se había tomado la molestia de poner buena cara en otras cosas antes. ¿Por qué se tomaba la molestia ahora?
— Hmm. Bien, será mejor que me vaya.
Joe miró sorprendido a su hermano. Por un momento, creyó que Nick procuraba evitar a su madre, pero entonces él miró hacia la limusina y vio a una rubia salir del coche.
— Demi. —Suspiró él. Él permaneció de pie allí mientras su hermano entraba en la caravana. La limusina se alejó del camino de acceso, dejando atrás a Demi; Después la caravana de Nick la siguió. Inmóviles, él y Demi se quedaron de pie allí, mirándose el uno al otro. No fue hasta que ambos vehículos se fueron que Demi se acercó a él. Joe se encontró acercándose también.
Se encontraron a mitad de camino, se quedaron mirándose el uno al otro a los ojos. Luego Demi dijo:
— ¿Podemos entrar?
— Oh. —Joe parpadeó. Esas no habían sido las primeras palabras que había deseado oír. Pero estaban mejor que una patada en el culo. La última vez que ella estuvo allí, ella no había estado dispuesta a entrar en la casa. Esto debía ser una buena señal. Pero él estaba impaciente por oír su decisión, así es que él la agarró por el brazo, giró sobre sus talones y la apresuró a seguirlo.
Entrando en la casa, Joe cerró la puerta detrás de ellos con un ruido sordo, se apoyó contra ella y devoró a Demi con la mirada. ¿Le haría ella el hombre más feliz de la Tierra o el más miserable que haya existido? Él tenía esperanza de que fuera la decisión  más feliz..
— Te amo.
Ese era un buen principio, decidió Joe.
— Y, sí, me casaré contigo y compartiré mi vida contigo.
Joe empezó a acercarse a ella, luego se detuvo.
— ¿Y tu familia?
— No los puedo abandonar completamente, Joe. —Admitió ella apológicamente.— Los amo. Pero dejaré de verlos y sólo les escribiré cuando se haga evidente que no estoy envejeciendo.
Joe se apartó de la puerta y la arrastró a sus brazos. Su solución era maravillosa. Él la besó con todo el alivio, amor y gratitud que sentía, luego la levantó en brazos y subió las escaleras, dirigiéndose hacia su dormitorio.
— Te amo, Demi. Te haré feliz. No lamentarás esto. —Le aseguró él mientras le besaba la cara.
— Se que no. —Dijo ella suavemente, sus brazos le rodearon el cuello. — Y seremos felices.— Estaban cerca de la habitación cuando ella se aclaró la garganta y preguntó:— Umm, ¿joe?
— ¿Sí, amor? —Preguntó mientras abría la puerta. Ella finalmente vio su cuarto. Cualquier pensamientos que ella había tenido de que él dormía en un ataúd desapareció inmediatamente de su mente. No había ninguna duda de que esta era la habitación de Joe. Como el hombre mismo, era una mezcla magistral de plata negra y de alabastro. Las ventanas y la cama estaban cubiertas de cortinas negras que bloqueaba la entrada de cualquier rayo de sol.
No fue hasta que Joe la había colocado en medio de la cama y se había dejado caer encima sobre ella que recordó lo que ella le había querido preguntar. Colocando una mano sobre su hombro para detener sus besos, ella preguntó:
— ¿Eso va a doler?.
Joe se quedó quieto, sus cejas se elevaron.
— ¿La conversión?
Demi asintió con la cabeza.
— Bueno. —Él frunció el ceño.— No estoy seguro. Nunca he convertido a nadie antes. —Él vaciló, luego comenzó a ponerse derecho.— Telefonearé a mi madre y le preguntaré. Ella debería saberlo.
— No. —Se incorporó, Demi abrazó sus hombros y presionó su cara contra su espalda, luego terminó.— No. No me importa si duele. Caminaría a través de los fuegos del infierno por ti.
Ella sintió su espalda temblar de la risa. Luego le dijo:
— Y robaría un banco de sangre y te lo ofrecería para alimentarme.
Él se volvió en la cama y enmarcó su cara con las manos, luego agregó:
— E incluso te permitiría mantener contacto ocasionalmente con tu familia. —Él inclinó su cabeza para darle un suave y reverente beso en sus labios.— Soy un hombre muy afortunado.
Demi negó solemnemente. Entonces sus labios sonrieron traviesamente y ella dijo:
— Espero que sigas diciendo eso dentro de cien años. Cuando te fastidie para sacar la basura y cambiar el pañal del bebé.
Joe reída ahogadamente y la hizo retroceder en la cama.
— Será un placer. Todo contigo será placentero.
Demi meramente negó con la cabeza y empujó la de él hacia abajo para darle un beso. Ella no era lo suficientemente tonta como para creer que nunca discutirían, aunque que el detalle de la basura fuese un placer para él, ella se sentía segura de que podrían capear las tormentas en los siguientes siglos. Después de todo, ellos tenían esperanza... y mientras tuvieran eso, cualquier cosa podría ser posible.

Fin.
Muchas Gracias por leer esta novela espero que te aya gustado....Att:Vick 


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