miércoles, 14 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 41



— Luces maravilloso. —Taylor se unió a ellos en el centro del cuarto— Emprendamos la marcha. Tengo que detenerme a recoger un paquete de cigarrillos para pegarlos bajo la manga.

Demi logró arrancar su mirada del pecho de Joe. Ella inclinó la cabeza asintiendo, entonces se dio la vuelta para dirigir la partida.

* * * * *

La fiesta de Rock 'n' Roll estaba en plena actividad cuando llegaron. Demi dio una mirada a los bailarines, en su mayor parte mujeres, y se sobresaltó. Algunos de ellos eran muy buenos. Otros obviamente no tenían ni idea de lo que estaban haciendo. Demi se temía mucho que ella caería en la última categoría.

— ¿Supongo que tú conoces los bailes? —Le preguntó a Joe. Ante su afligida expresión, él sonrió abiertamente con una de esas raras sonrisas y asintió.

— Bastante bien, realmente. —Luego agregó.— Te enseñaré.

Para Demi, que era de las que opinaba que tenía dos pies izquierdos, eso sonaba como una gran amenaza. Pero Joe fue un maestro muy bueno y, siendo uno de los pocos hombres, tuvo mucha demanda. Él llevó todo con una gran elegancia que casi envió a Demi al estado de coma. Ella lo vio bailar con casi veinte mujeres a la vez. Él las alineó en filas, enseñándoles pacientemente los pasos en medio de muchas risas nerviosas, luego giró en espiral a las mujeres casi en el aire con la fuerza y la vitalidad de un toro. Las mujeres pensaban que era maravilloso. Demi, también. Ella no podía creer que éste era el mismo hombre hosco que una vez había cerrado de un golpe la puerta en su cara. Este hombre sonreía. Tenía la paciencia de Job. Este hombre era el sueño de toda mujer. Ella le dejó que le enseñase como bailar.

La fiesta estaba muy divertida, pero Demi había tenido un día lleno de tensión y se dio cuenta de que estaba cansándose muy temprano. Joe aparentemente advirtió los bostezos que ella trataba de ocultar.

— Tienes que irte. —Le dijo y la acompañó. Luego la estuvo sermoneando todo el camino de regreso a su suite, la mayor parte sobre que no comía lo suficiente. Él aparentemente había notado que ella había estado muy ocupada hablando con sus escritores como para comer más que unos pocos bocados del buffet.

— No me gusta eso. Tienes que cuidarte mejor. —Insistió él firmemente.— Gastas demasiado tiempo y energía en nombre de tus escritores, incluyéndome a mí mismo. —Se quejó.

Demi trató de defenderse, diciendo que era sólo una semana al año. Joe no fue lo suficientemente tonto como para creer eso.

— Jenny mencionó muchas otras convenciones que se celebran durante todo el año. —Le dijo.— Y te he escuchado frecuentemente trabajar todas las noches y aún los fines de semana, editando y leyendo libros.

Demi hizo una nota mental de bloquear a Jenny de su mensajero instantáneo de Windows a altas horas de la noche, si el escritor necesitaba hablar con ella. Ella siempre mantenía activo su mensajero instantáneo mientras estaba en la oficina, en el caso de que alguno de sus escritores tuviese una pregunta. Jenny a menudo le recriminaba porque trabajaba mucho, pero la última cosa que Demi necesitaba era que Joe supiera que ella no tenía vida social en absoluto.

Por supuesto, él aparentemente había perdido el interés en buscar la pasión que brevemente habían compartido. Él no había intentado nada desde esa primera noche y la mañana siguiente. Eso había sido el martes y el miércoles. Ahora era viernes por la noche, y aparte de sostener su mano de una manera tranquilizadora, Joe no había hecho nada para iniciar algo como lo que había ocurrido.

Por supuesto, ni ella tampoco, Demi lo admitió para sí misma. Ella lo miró considerándolo. Quizá...

— Te vas a ir a la cama inmediatamente, en cuanto regresemos a la habitación. Y no quiero verte de nuevo al menos hasta las siete de la mañana. Eso significa diez horas de sueño. Lo necesitas. —Dijo Joe firmemente, interrumpiendo sus pensamientos cuando salían del ascensor.

Demi suspiró interiormente. No había ningún "quizá" sobre eso; El hombre no estaba interesado en acostarse con ella más, y él simplemente se aseguraba de que ella no siguiera con la idea. ¿Habían sido esos primeros dos apasionados encuentros causados puramente por su necesidad de sangre? Quizá él deliberadamente la había seducido sólo en un esfuerzo por "tener un pedacito de comida". Quizá ella no había notado su falta de interés verdadero las primeras dos veces porque había estado tan abrumada, no había sido consciente del hecho de que él deliberadamente podría excitarla para morderla. Ella ciertamente se había dado cuenta de eso la tercera vez y lo advirtió entonces, pero sólo hasta que el practico y deliberado asalto a sus sentidos la había abrumado. Quizá él no estaba interesado en ella como algo más que una cena.

¿Por qué había pensado ella lo contrario? ¿Y cuándo eso había comenzado a significar tanto?

Demi suspiró infelizmente cuando entraron en su suite. Más bien era desalentador ser nada más que un bocadillo.

— Duerme bien. —Joe le dio un suave empujón hacia la puerta de su dormitorio, y Demi pasó sin comentarios. Murmuró un buenas noches antes de deslizarse dentro, pero eso era sólo a causa del orgullo. Sus hombros cayeron bruscamente, su corazón dolió cuando comenzó a desvestirse.

Joe observó la puerta cerrada detrás de Demi y frunció el ceño para sí mismo. La mujer trabajaba demasiado, comía muy poco, y se mataba por mantener a todo el mundo feliz, incluyéndose a sí mismo. Ella necesitaba descansar. Necesitaba comer más. Y, sobre todo, necesitaba relajarse. Él podría pensar en muchas formas para ayudarla a hacer eso. Desafortunadamente, la mayoría implicaba a los dos desnudos, y él no estaba del todo seguro de que ella le diera la bienvenida ahora que conocía la verdad acerca de él. En su experiencia la mayoría de las mujeres sentían repulsión por su estado como vampiro. Demi ciertamente no era la primera mujer que había conocido su secreto a través los años, y él había encontrado, que la mayoría de las veces, le temían al saber la verdad. Para mantenerse a sí mismo y a su familia seguro, a menudo había tenido que esforzarse para poner un velo sobre sus memorias, o persuadirlas de que la revelación había sido simplemente un sueño.

Sin embargo, Demi no se había mostrado asustada. Ella parecía mirar su vampirismo tan sólo como un problema. Joe era un vampiro, pero él también era uno de sus más exitosos escritores, y él necesitaba sangre. Ella había tenido que encontrarle un poco. Aún había estado dispuesta a permitir intimidades en el cuarto de aseo de hombres para ayudarlo. Aparte de eso, sin embargo, ella no había mostrado signos de interés.

Él recordó, su primera noche ahí y la primera mañana, cuándo se habían encontrado a si mismos en circunstancias apasionadas. Pero eso había sido antes de que Demi supiera que él era un vampiro. Ella muy bien lo podría encontrar repulsivo ahora.

Repentinamente consciente de la tensión en su cuello y sus hombros, Joe se quitó la chaqueta de cuero y la lanzó sobre una silla. Rotó primero uno de sus hombros luego el otro, luego la cabeza igualmente, tratando de aliviar los músculos. Era obra de Demi. Él deseaba saber lo que ella estaba pensando y cual era su punto de vista. Quería que lo quisiera. Él la quería. Sonrió. Era un deseo tonto. Demi era una mujer moderna con aspiraciones en su carrera y una vida y un hogar en Nueva York. Ella había dejado la vida en la somnolienta Nebraska para dedicarse a un trabajo en la industria editorial. Ella apenas dejaría eso por mudarse a Canadá para tener un romance, y Joe no la conocía lo suficientemente como para estar seguro de que él quería una vida con ella. Para el humano común, un mal matrimonio eran sólo cuarenta o cincuenta años de sentencia; Para él podría ser mucho, mucho más largo.

Su mirada se deslizó por el pequeño bar de la esquina, y consideró tomar un whisky antes de irse a la cama. Pero decidió lo contrario. No era muy bebedor y no quería comenzar a relajarse con ello. El alcohol había causado serios daños a su padre, Claude, casi matándolo al final.

Encogiéndose de hombros, decidió que podría mejor ir a dormir.

La primera cosa que sintió cuando entró en su cuarto fue el suave aroma de la sangre en el aire. Luego se dio cuenta de que la lámpara del lado de la cama estaba encendida, y se puso rígido. Él la había apagado antes de salir a la fiesta. Ahora estaba encendida. Su cuerpo comenzó a bombear adrenalina del mismo modo que su mirada barría el cuarto.

La puerta del refrigerador parcialmente abierta, y las bolsas de sangre cortadas que yacían ante el, explicaban el perfume en el aire. Aparte de eso, ninguna cosa parecía perturbada. No parecía estar alguien alrededor. Por supuesto, el perfume de sangre era tan denso que su habilidad usual para sentir a cualquiera cerca estaba obstaculizada.

Él dio un paso hacia su suministro de sangre saqueada, intentando ver si algo era recuperable. Pero al tiempo que lo hacía, escuchó el susurro del balanceo de la puerta del dormitorio cerrarse detrás de él. Él giró sólo para sentir la estaca estrellándose contra su pecho.

Demi se había quitado sus ropas y se debatía entre tomar una ducha o simplemente irse a la cama cuando escuchó un estrépito. Hizo una pausa, inclinando la cabeza para escuchar. Cuando algo se estrelló duramente contra la pared que separaba su cuarto del de Joe, ella agarró rápidamente su bata, la arrastró hacia adelante, y ató el cordón mientras corría a la sala de estar.

La puerta del cuarto de Joe estaba cerrada. Demi no se molestó en golpear la puerta, sino que la empujó y entró de prisa. Ella casi chocó violentamente contra dos hombres en pleno combate. Al principio, todo lo que veía era a los dos hombres enfrentándose el uno al otro, luego vio la estaca, su punta enterrada en el pecho de Joe y la sangre rezumándose fuera. Ella gritó con horror, aunque no supo que lo hizo. Escuchó el grito como un sonido distante.

Al final, salió de su parálisis, y miró salvajemente alrededor. La única arma que podía ver eran las lámparas que estaban al lado de la cama. Corrió a agarrar una, mientras maldecía porque la condenada cosa no se movió. Estaba sujeta a la mesa de noche. Su mirada se lanzó hacía Joe y su asaltante. Había más sangre, y le dio la impresión de que la estaca se había profundizado más. Joe parecía estar debilitándose. Aún no había una sola maldita cosa alrededor para usarla como arma. Desesperada, agarró una almohada y se lanzó bateando al desconocido, luego lo golpeó con la almohada en la cabeza y en los hombros. Su ataque tuvo poco efecto en el hombre. Él ni siquiera miró alrededor.

Dando rienda suelta a un aullido de furia cuando su mirada se desvió a la cara pálida de Joe, Demi cogió la almohada por cada extremo la balanceó sobre la cabeza del asaltante y la enterró de un golpe en su cara. Agarrándolo firmemente, intentó escalar la espalda del tipo. Para su alivio, él soltó a Joe y tropezó hacia atrás, tratando salvajemente de agarrarla. Ella logró evitar los azotes de sus manos, y se agarró de la almohada tanto como podía. Él posiblemente no podría respirar con esto, y ella rezaba para que él se desmayara antes de que lograse atraparla.

Ella soltó un "oomph," pero logró quedarse en su espalda cuando él se tambaleó para atrás, hacia la pared cercana al armario. Demi se agarró, sabiendo que ella y Joe estarían perdidos si ella no lo hacía.

Demi recorrió desesperadamente con la mirada a Joe. Él estaba sobre sus rodillas en la cama, sus manos débilmente agarrando la estaca en su pecho. Ella recordó que él había dicho que una estaca lo mataría si era dejada adentro demasiado tiempo, y ella supo que tenía que acercarse a él rápidamente. Sus pensamientos estaban dispersos como el hombre que estaba montando que golpeaba hacia atrás, esta vez lanzándolos dentro del armario. Demi gruñó cuando su cabeza se estrelló contra la barra de ropa.

El dolor fue como una explosión dentro de su cabeza, cegándola con destellos blancos detrás de sus ojos. Ella quiso agarrar su cabeza y sostenerla en sus manos hasta que la agonía pasara, pero no podía soltarse de la almohada y estuvo así colgando ciega y en agonía, aferrándose a la conciencia por un hilo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario