sábado, 3 de noviembre de 2012

•*´¨`*•♥•Vampiro Solitario•♥•*´¨`*• Jemi ★ Cap: 26



Joe ignoro su reacción

— Como algunos han especulado, la Atlántida estaba científicamente muy avanzada. Mi tatarabuelo era un científico. Poco antes de la caída de la ciudad, él desarrolló lo que hoy llaman nanos, pequeñitos aparatos computarizados. No me molestaré en explicarte todo, pero basta decir que el combinó la ciencia de los nanos con la microbiología para crear un pequeño virus microscópico, un tipo de virus, que cuando se disparó en la corriente sanguínea, vivió y se reprodujo. Es un tipo de parásito. —Le explicó.— Viven a expensas del anfitrión, pero a cambio reparan y regeneran al anfitrión y por lo tanto a ellos mismo, jóvenes y vitales por un tiempo indeterminado.

— ¿Un virus? —Demi preguntó con aversión.

— No se puede contraer por el tacto y tampoco al besar.

— ¿Qué hay de morder? —Preguntó, su mano fue inconscientemente a su cuello.

— No, no se contrae por una mordedura. Los nanos tienen que ser disparados directamente al torrente sanguíneo o consumidos.

— ¿Cómo cuando Drácula se corta y presiona su muñeca a la boca de Mina?

— Drácula. —Joe dejó escapar un suspiro.— El personaje de Bram se basó en un cruel bastardo, bárbaro y jactancioso. Y si hubiera mantenido su boca cerrada mientras bebía, entonces Bram Stoker nunca habría escrito ese maldito libro, el cual está en su mayor parte equivocado debido al hecho de que el informante fue llevado a la fuerza antes de que pudiera decir más.

Demi se quedó con la mirada fija, insegura de creerle a Joe o no. Quizá ambos perdieron la mente.

— Estoy vivo no muerto. Tengo alma. Puedo oler, comer y tocar el ajo. Las cruces no tienen efecto en mi, puedo estar en iglesias como bien sabes ya que asististe a la boda de mi hermano.

— Pero no puedes salir al sol. —Dijo Demi

— Puedo. —La corrigió.— Es solo que el sol daña una gran cantidad de carne, lo que significa que más sangre es necesaria para que los nanos la reparen. El bronceado realmente no es bueno para la gente. Envejece la piel. Nuestros cuerpos no se broncean, y los nanos tratan de reemplazar la piel cuando se envejece. Eso requiere mucha sangre. Mientras más piel es expuesta y mientras más largo es el tiempo de exposición más sangre es necesaria. En los viejos días no había bancos de sangre, lo que significaba que tomábamos la sangre de los humanos e incrementábamos el riesgo de llamar la atención. Era más fácil evitar la luz del sol y limitar nuestros requisitos de sangre. También era más fácil cazar de noche.

— Y cazabas humanos.

Él asintió.

— ¿Así que no eres humano?

— Si, Bueno... —Frunció el ceño.— Soy un atlantide. Misma especie, pero diferente raza.

— Oh. —Suspiró, luego al estar asimilando todo sus ojos se desviaron hacia la pierna de Joe. Su muy pálida pierna. Suponía que un salón de bronceado estaba fuera, y recordó como a veces estaba terriblemente pálido y otras veces estaba sonrojado con colorido.— Así que cuando estas realmente pálido es porqué ...

— Porque necesito alimentarme. —Terminó.— Estoy deshidratado y la sangre se ha cambiado a mis órganos para mantenerlos funcionando. Cuando estoy sonrojado es que me he alimentado.

— Deshidratado. —Inclinó la cabeza.— ¿Por qué no puedes beber mucha agua? ¿Por qué tiene que ser sangre?

— Los nanos utilizan sangre para reparar y reproducirse ellos mismos. El cuerpo no puede producir la suficiente sangre. Los nanos causan el hambre por la sangre cuando necesitan más al crear una reacción química en el cuerpo.

— ¿Y los dientes?

— Ellos los crearon primero. Es un tipo de código genético. —Suspiró cansadamente.— Demi, he confiado mi vida y la de mi familia en ti al decirte esto. Si le dijeras a cualquiera... bueno la mayoría de la gente pensaría que te volviste loca. Pero es posible que algunos crean y solo una persona es suficiente para poner a mi gente en peligro.

— ¿Cuántos hay de vosotros?

— Menos de quinientos.

Dejo escapar una expresión de sorpresa.

— ¡Tan pocos!.

— Sí. Sería peligroso tener demasiados. Cada uno de nosotros solo tiene permiso de tener un hijo por siglo para mantener la población baja.

— Pero aun así debería haber más de vosotros. Si son quinientos, y todos tienen hijos.

— Los quinientos incluyen hombres, mujeres y niños. Fuera de esos, hay quizá cien parejas. Y luego tenemos un cierto numero de muertes en cada siglo también.

Demi se sorprendió:

— Pensé que no podían morir.

— No envejecemos. Todo muere. —Explicó pacientemente— Enfermedades y virus no tienen efecto en nosotros, los nanos se encargan de eso, y no envejecemos. Pero hay otras maneras de morir. Por ejemplo, muchos de los nuestros fueron quemados en la estaca durante la Inquisición.

— ¿Qué hay de la estaca en el corazón?

Joe asintió.

— ¿Una bala al corazón? —Preguntó.

Negó con la cabeza.

— Los nanos repararían el daño rápidamente.

— ¿Entonces por qué la estaca mata?

— Bueno, te matará si la dejas dentro lo suficiente. Los nanos tratarían de reparar el corazón alrededor, pero no pueden sacar la estaca. El corazón no palpitará, no habría sangre fresca o nanos para ayudar y ellos y el cuerpo morirían.

— Oh, ya veo. —Demi bajó su mirada y se encontró clavando su mirada en su flácido pene. Toda esta explicación de alguna manera había arruinado el momento, lo cual era una maldita vergüenza. Aclarándose la garganta, levantó la vista hacia su cara.— Así que... Nick te envío sangre, pero porque deje tu nombre fuera del registro fue devuelta, y ahora tú estas... —Vaciló. Estaba pálido como la muerte. Ella se hubiera visto fatal si estuviera tan pálido como él. Sin embargo él lograba verse fuerte y sexy. Realmente no le parecía justo.— ¿Que pasa si no obtienes la sangre?

— Los nanos empezaran a comer tejido para obtener los nutrientes que necesitan. —Admitió a regañadientes.

Los ojos de Demi se abrieron con horror.

— Eso suena doloroso.

— Lo es. —Dijo simplemente.

— ¿Te mataría?

— Eventualmente, pero habría mucho dolor al principio.

— Y le colgué a Nick anoche. —Se dio cuenta con horror.— ¿Fuiste capaz de decirle que te mandara más antes...?

— No. —Joe de repente sonó descontento

— ¿Lo llamaste de nuevo?

— No sé dónde se encuentra. Todo lo que dijo fue que estaba en Europa antes de que tú colgaras

— Oh Dios. —Dijo débilmente.— ¿Cuánto tiempo falta para que empiece a doler?

— Desde las cuatro en punto de esta mañana.

Demi cerró sus ojos. Grandioso. Eso significaba que los nanos ya se lo estaban comiendo. Tenía a un vampiro hambriento en sus manos. Uno que estaba tan hambriento que estaba sufriendo. Y lo tenía en un hotel con más de dos mil fans románticas esperando echársele encima. Sería como echar un león a una granja de cerdos. Demi exhaló un suspiro. Todo esto era su culpa, desde luego. Tenía que arreglarlo.

— Está bien. ¿Cuánta sangre necesitas hasta que podamos pensar una manera de obtener más?

Joe se sorprendió.

— Una pinta seria suficiente para pasar el día, quizá. Pero necesito...

— Una pinta. —Demi gritó. Dios bendito.— Una pinta. Eso es como un bolsa llena de leche.

— Si, apenas.

Demi consideró el hecho seriamente, no le había dolido anoche cuando la mordió. De hecho se había sentido condenadamente bien. Pero una pinta.

— Eso es lo que toman cuando donas sangre. —Le dijo esperanzado

— Lo es. —Nunca había donado sangre. Pero había visto mucha gente por el televisor donando. Suponía que estaba diciendo la verdad.

— Si así es. —Le aseguró.— Realmente necesito más, pero eso es lo más seguro tomar sin efectos secundarios. Y me bastaría por un tiempo.

Exhalando un suspiro, Demi extendió su brazo, su muñeca hacia arriba en su boca.

— Adelante.

Joe parpadeó, su nariz estremeciéndose ligeramente. Demi se preguntó si podía oler su sangre. La idea de que ella olía como la cena para él era inquietante.

— Adelante. —Repitió incierto

— Adelante y muérdeme. —Dijo impaciente. Volteando la cabeza, miró de reojo en caso de que esta ocasión le doliera. Era su muñeca, después de todo, no su cuello. Quizá debería darle su cuello.

Se puso rígida cuando Joe llevo sus dedos a los suyos. Demi sostuvo el aliento, esperando a que la mordiera. Su corazón se aceleró, y casi quito su mano de un tirón cuando sintió sus labios tocar la sensitiva piel de su muñeca. Pero no había ningún dolor. Se sentía como si estuviera mordiendo su piel.

Bueno, pensó al sentir la sensación del mordisco avanzar lentamente a través de muñeca, esto no era malo. Más agradable que donar sangre en el banco de sangre, estaba segura. Más agradable. Excitante. Se retorció un poco cuando sintió el mordisqueo en la curva interna de su codo. Obviamente no la había mordido aun. O lo hizo. Abriendo un ojo se lo quedo mirando. Todo lo que pudo ver era su cabeza sobre su brazo. Tenía un lindo pelo. Grueso y oscuro y...

— Oh. —Respiró al sentir el pequeño mordisco. No le dolió, solo la sobresaltó en una forma sexy. Pero Demi no pensó que estaba tomando sangre. Se estaba moviendo hacia arriba por su brazo. La vena de seguro no era buena ahí, pensó vagamente, viéndolo ascender. Cuando llego al interior de la parte superior del brazo, aun con su pecho, de repente cambió para atrapar un pezón. Se sobresaltó de la sorpresa. Casi protestó, pero al dibujar sobre su sensitiva piel, decidió que de todos modos era mejor que la mordiera ahí. No se vería. Él lavó y chupo, luego la atrajo profundamente hacia su boca, y Demi decidió que si la iba a morder, lo podría hacer en cualquier momento.

Una de sus manos se deslizó a lo largo de su estomago para encontrar el otro pecho. Demi lentamente fue hacia atrás en la cama, diciéndose a sí misma que era para no sentirse mareada después de que Joe tomara la pinta, pero la verdad era que su cuerpo estaba temblando terriblemente, sus músculos estremeciéndose con excitación. No pensó que pudiera haberse quedado en posición vertical bajo su sensual acometida aunque hubiera querido.

Joe la siguió abajo y se equilibró con un codo al continuar dándole placer. Demi cerró sus ojos y dejó que sus manos se enterraran en su pelo. Anudaron y tiraron fuertemente por voluntad propia. No tenía intención de interrumpir su comida, pero tuvo una hambre por su cuenta, desesperadamente quería que la besara. Cuando levantó la boca de su pezón, Demi vio que su piel todavía estaba intacta. Todavía no la mordía. Parecía que la alimentación era una experiencia complicada. Debería de haberlo sabido. Joe no era del tipo de come y huye.

Su boca bajo hacia la suya como ella quería, y Demi suspiró en su beso. También permitió que sus manos viajar por su espalda hasta encontrar su trasero y apretarlo mientras se arqueaba para recibirlo. Él encalló contra ella pero sin entrar, pero pareció excitarlo tanto como a ella, porque su beso se volvió más duro, su boca más demandante.

Demi gimió cuando separó sus labios y cambió a su cuello. De alguna manera, sabía que su tiempo de morderla había llegado y se sintió tensarse en preparación. Luego se distrajo por la manera en que se movió sobre ella, urgiendo a que separara sus piernas. Se estableció en la cuna de sus muslos, su dureza presionándose contra ella.

— Te deseo. —Susurró en su oreja, luego mordió su tierno lóbulo, un diente afilado deslizándose ligeramente por su piel.

Demi de repente tuvo la loca idea que, sus orejas no estaban perforadas, las podría perforar por ella.

— Demi.

Se forzó a concentrarse. Le estaba pidiendo permiso. No estaba segura de que exactamente. Para morderla, o para hundir su cuerpo en ella. Probablemente ambos. Demi abrió su boca para decirle vagamente que siguiera adelante cuando alguien tocó a la puerta.

— ¿Hola? Oigan. Vosotros dos. —Taylor llamó a través de la puerta.— Mirad. Detesto interrumpiros, pero el desayuno de bienvenida y los premios RT empiezan dentro de quince minutos. ¿Estáis listos?

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